Se asoma fantasma del desperdicio

Estados Unidos, Argentina y España han tenido que desechar inyecciones debido a diversas distracciones 

Se asoma fantasma del desperdicio
Distintas vacunas en todo el mundo están por llegar al mercado. Foto: Especial.

Enfermo por una pandemia de COVID-19, el mundo enfrentó el reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna (menos de un año), pero hoy su problema es evitar que las dosis se desperdicien porque el abastecimiento se está demorando.

Con la oferta de vacunas disponibles, lejos de cubrir la demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que determinan los colectivos que deben ser vacunados primero: personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de que muchas dosis acababan en la basura, pese a que en muchos países del mundo la vacuna puede no llegar este año.

Pfizer dio a conocer que en lo que va de 2021, la alta demanda de su vacuna situó sus ventas en 15 mmdd. Si se suman los otros antídotos, "el mercado podría tener resultados de 30 a 40 mmdd este año", afirmó la consultora Loïc Chabanier.  

Tan sólo la venta a la Unión Europea de 160 millones de vacunas de Moderna a 18 dólares la dosis (como reveló un tuit), representa para la firma un beneficio de 3 mmdd.   

Por ejemplo, en la Patagonia argentina hubo que desechar 140 dosis de la Sputnik V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas, Miguel Ángel Villarroya, tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, a pesar de que lo había hecho para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes.

La vacuna fabricada por Pfizer debe conservarse a temperaturas muy bajas (-70° C) y, una vez descongelada debe usarse antes de 5 días.

La Sputnik V se comercializa en cinco dosis por frasco, por lo que si se quiere evitar malgastar, debe haber un número igual de pacientes.

Casi 2 mil dosis de Moderna se desperdiciaron en un hospital de atención a Veteranos, en Boston, después de que un trabajador desconectara por error un congelador.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario, para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

España perdió una de cada seis vacunas en algunos centros sanitarios, debido a la decisión tardía de la Agencia Europea del Medicamento y la falta de jeringas adecuadas, que llevaron al desperdicio de alrededor de 100 mil dosis de Pfizer, según el diario El Español.

Por ISRAEL LÓPEZ GUTIÉRREZ


maaz


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