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Mexicanos en Roma reciben su comida en el piso por cuarentena

MUNDO

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Diez mexicanos que salieron en un crucero de Florida rumbo a Europa, no pensaron que sus vacaciones iban a terminar en hotel a las afueras de la ciudad de Roma, en cuarentena, sin poder salir de sus habitaciones, recibiendo la comida en el piso a fuera de la puerta.

Guillermo de Alba, se encuentra en Playa del Carmen, es el hermano de Guadalupe, quien junto con sus padres, sus tíos y dos amigos más de la familia, y dos mexicanos más, describió la situación que vive su familia en el IH Hotels Roma de la capital italiana.

El periplo de los mexicanos comenzó el 6 de marzo que zarparon rumbo a San Juan de Puerto Rico, donde a pesar de que ya se encontraba la situación sanitaria complicada, les comentaron que no había problema, que el único punto que no visitarían sería Venecia.

Cuando tocaron tierra en San Juan de Puerto Rico, una pareja descendió con síntomas de COVID-19, zarpan hacia Antigua donde ya no los dejan bajar del barco, sólo sería hasta Tenerife donde el barco se reabasteció y sólo dejó el barco una señora con un mal cardiaco.

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Les habían informado que bajarían todos los pasajeros en Marsella, lo cual no sucedió, sólo se les permitió a los estadounidenses y canadienses abandonar el transporte, llegando a Savona, Italia, el 21 de marzo y el 23 fueron llevados en autobuses a Roma, donde comenzaría este calvario.

“Cuando llegan al hotel, les asignan sus habitaciones, pero desde el inicio el trato siempre fue muy prepotente, grosero, incluso yo hablaba y pedía la habitación y te colgaban, bueno, vimos cómo se decía en italiano, igual, aunque lo dijeras en italiano, te colgaban, ya no intentamos más por el teléfono, fue sólo celular”.

“Los alimentos es lo que siempre se han quejado siempre, fríos, nada balanceado, mucha pasta, mucha harina, mucho pan, se los dejan en el piso, el tema de la temperatura sí es muy importante, en estos días ha estado llegando tibia, sin ser una comida caliente, incluso la embajada les dijo que podían pedir a través de la plataforma de Uber Eats, lo hicieron, cuando llegó el repartidor, les hablaron a la habitación que no podían pedir a través de ningún otro medio y que era la última vez que lo hacían”.

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“Mi papá les dijo que en la Embajada podían hacerlo, a lo que ellos le dijeron, -aquí no es la embajada-“.

“Cuando se escucha en los pasillos que está pasando gente, se asoman por las puertas, y pasan gritándoles que se metan a sus habitaciones, o no les iban a dar de comer, literal como si fuera una cárcel”.

La Embajada de México ante Italia, ha estado siguiendo esta situación, apoyando a este grupo, enviándoles golosinas, medicamentos, pasta de dientes. El pasado 27 de marzo, publicó un comunicado que envió a la Protección Civil italiana, - “pidiendo que se brinde una mejor atención a los pasajeros del Costa Luminosa que cumplen la cuarentena y que se asegure un trato digno”.

A través de la presión que han ejercido los 180 pasajeros de distintas nacionalidades, el trato y los alimentos han mejorado un poco, Guillermo de Alba hoy tuvo contacto con Bernardo Aguilar, Director General para Europa de la Secretaría de Relaciones Exteriores, indicándole que tienen todo el respaldo por parte de la Secretaria, pero que no se trata de un tema de gestión, se deben acatar los decretos del Gobierno italiano, cumpliendo la cuarentena impuesta.

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El día de ayer, desde la ventana de una de las habitaciones del hotel, filmaron un video donde australianos e ingleses abandonan el hotel. Guillermo de Alba no entiende porque ellos sí, y su familia no.

“La cuestión era que forzosamente era hacer la cuarentena, sin embargo ayer se fueron los australianos y los ingleses, es lo que no entendemos. Nos preocupa esto porque si a México nos ponen en fase 3, pues van a cerrar fronteras, y ellos terminan su cuarentena y cómo van a regresar a México”.

“Cuando empezamos a tener más contactos con autoridades y gobierno, sí se les levantó bastante el ánimo, estaban más optimistas, pero ahora desde antier que ya no hemos tenido contacto, y no habido respuesta, ya decayeron, él animo les bajó, ya no quieren saber nada”.

Por: Pablo Esparza/Roma
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