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Israel, en crisis por elecciones

los resultados reducen las posibilidades de que Netanyahu siga al frente de otra gestión

MUNDO

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JERUSALÉN. Un día después de los comicios, los israelíes volvieron ayer al estancamiento, en una relación de fuerzas que no permite a nadie formar gobierno con mayoría parlamentaria.

Si bien el partido opositor Kajol Lavan, de Beni Gantz, tiene un escaño más que el Likud, del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien no tiene suficientes asientos para lograr la mitad más uno de la Kneset (Parlamento), parecería que es él quien tiene más probabilidades de recibir el encargo del Presidente para que forme coalición.

En el sistema político israelí se vota por un partido, no por un primer ministro. Ya conocida la composición del Parlamento, el Presidente se reúne a consultas con todos los partidos y recibe recomendaciones sobre a quién encomendar la formación de gobierno.

La ley no determina que esa misión debe sea encargada al partido más grande, sino al que tenga mayores probabilidades de formar coalición. Es por eso que siempre se dice que en Israel lo que cuenta es el tamaño de los bloques.

Si bien el bloque que se opone a Netanyahu no tiene menos sino más que el de la derecha, hay elementos que le complican las cosas, por ejemplo, los 12 escaños de la Lista Unificada, una unión de cuatro partidos árabes, que Gantz no invitará a ser parte de la coalición. No por ser árabes sino por sus posturas, opuestas a reconocer a Israel como Estado del pueblo judío.

El aparente empate entre los dos bloques, el favorable a Netanyahu y el que se le opone, dejó de entrada la sensación que la unidad nacional es la única opción. Y que por supuesto, sería lo más sano para una sociedad dividida y lastimada por una desagradable campaña electoral. Pero parece haber cosas irreconciliables.

El exministro Liberman,"hacedor de reyes", recalcó que no aprobará ninguna opción que no sea unidad nacional de su partido con el Likud de Netanyahu y Kajol Lavan de Gantz. Pero el actual primer ministro no acepta separarse de los ultraortodoxos, a los que Liberman descarta, y por otra parte, Gantz no se quiere sentar con Netanyahu, por las sospechas de corrupción.

La ley no obliga a Netanyahu a dimitir ahora porque haya sospechas en su contra, sino que determina que debería hacerlo únicamente si es declarado culpable por una instancia ante la que ya no hay apelación, ahí podría estar la salida. El tiempo dirá si las elecciones del martes fueron las segundas del año… pero no las últimas.

Por Jana Beris/ Especial


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