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Baja la cifra de menores refugiados

en abril, el centro de homestead albergaba a tres mil 200 niños, actualmente contabilizan a mil 100

MUNDO

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MIAMI. El mayor centro de detención de menores indocumentados de Estados Unidos, ubicado en Homestead, al sur de Miami, redujo significativamente la cantidad de niños que alberga en un periodo muy corto, señalaron legisladores demócratas. El centro alberga actualmente a unos mil 100 niños, aunque en abril se informó que su capacidad había aumentado al pasar de dos mil 350 a tres mil 200 el número de camas para poder responder al incremento de la llegada de inmigrantes a la frontera sur del país. El Departamento de Salud y Servicios Humanos federal anunció en abril que el "Refugio Temporal de Homestead para Niños Extranjeros No Acompañados", es decir, que cruzan solos la frontera sur, aumentó su capacidad total en 950 camas. De acuerdo con un trabajador de esa instalación que no quiso ser identificado dijo que "en realidad a muchos niños se los han llevado a otro estado por los huracanes", es por ello que ha bajado la afluencia en el Centro de detención. El propio empleado, un asistente social temporal, agregó que no es la primera vez que trasladan a los niños ante el peligro de los ciclones. Caliburn, la compañía contratada por el gobierno federal para administrar el centro de Homestead busca contratar a través de su subsidiaria, Comprehensive Health Services (Servicios de salud Integral), a cientos de empleados adicionales de Texas para atender a los menores, cuyas edades oscilan entre los 13 y los 17 años.

Mejora trato migrante

Un nuevo centro de detención para familias migrantes conocido como "el de las carpas", en Yuma, Arizona, ha mostrado un contraste notable con otros, debido al buen trato y mejores condiciones para los indocumentados. El centro fue inaugurado a finales de junio y tiene una capacidad para 500 inmigrantes, cuenta con aire acondicionado y aéreas para el recreo infantil. Forma parte de un contrato de 15 millones de dólares entre el Gobierno federal y una compañía privada. Katherine, una niña inmigrante afirmó haberse sentido "feliz" durante su estadía en este centro, pues comió galletas, frituras y disfrutó junto con otros niños de una película. POR EFE lctl