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¿Redadas? Echan de EU a 600 mexicanos al día

Tan sólo entre enero y mayo sumaron 89,185 repatriaciones

MUNDO

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Los gobiernos de México y Estados Unidos han hecho de la política migratoria una simulación. En medio de su campaña por la reelección, el presidente estadounidense Donald Trump dijo que apenas comenzaron las redadas masivas para echar a miles de indocumentados, cuando esto ocurre todos los días desde siempre. La Secretaría de Gobernación –a través de la Unidad de Política Migratoria– tiene registros muy claros de las repatriaciones de mexicanos, y tan sólo entre enero y mayo sumaron 89,185, una cifra que se traduce en 600 deportaciones diarias que se desparraman por por Baja California, Chihuahua, Sonora y Tamaulipas. Montado en el discurso de Trump, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, respondió que las redadas anunciadas por el mandatario estadounidense sólo detuvieron a 20 connacionales, cuando bien se sabe que las "devoluciones de mexicanos" –como les llama el Instituto Nacional de Migración en un eufemismo para matizar el drama– cuentan en promedio mensual de casi 18,000. Fingir cifras y hechos sobre las redadas sirve muy bien a los políticos para responder a la ciudadanía según lo que ésta espera oír. Los republicanos interpretan que no se tolerará más la violación a la ley, que los inmigrantes no entrarán más como saltamontes por la frontera, mientras los demócratas tienen tema para cacarear. En San Francisco, Chicago, Houston, A-tlanta, Los Angeles, Dallas y Nueva York, los alcaldes y alcaldesas no dejaron de llevar agua a su molino frente a sus comunidades formadas por migrantes y proinmigrantes. Prometieron apoyos, orientaciones, santuarios… aún conscientes de que su alcance es limitado y que las detenciones son algo cotidiano en sus ciudades, aunque no las hacen sus policías. En México, cantar que en EU sólo se detuvieron a 20 le quita al gobierno varias cargas de encima a la vez: primero da a entender que Trump no es más que un desbocado que no cumple lo que dice, y minimiza el problema que tiene encima con tanta gente de retorno en algunas las comunidades más pobres del país: 70% son de Guerrero, Jalisco, Oaxaca y Puebla, que reclaman seguridad, justicia, salud y educación. En ambos flancos, el tema de las deportaciones no es más que una cortina de humo que permite capotear un asunto mayor: un acuerdo laboral binacional entre dos países que reconocen sus necesidades. Del lado sur, la urgencia de trabajo para personas de bajo nivel educativo y, del lado norte, la premura de empresarios para hacerse de mano de obra poco calificada que contratan por la mala. El caso es que todos han estado muy cómodos con la falta de reglas, gobiernos, migrantes, hombres de negocios de Norteamérica porque, después de todo, ha sido más fácil rasgarse las vestiduras que hacer leyes con calma en tiempos donde la inmediatez manda. *Periodista web@heraldodemexico.com.mx