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Ebrard reaviva interés a China

El viaje del canciller produjo un fuerte consenso económico

MUNDO

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La reciente visita a China del canciller de México, Marcelo Ebrard, dejó abierta la posibilidad de relanzar las relaciones entre los dos países, pero poco más y a cambio puso en la mesa el potencial de problemas para la relación con Estados Unidos. El viaje no puede ser considerado como un éxito clamoroso, pero tampoco una pérdida de tiempo, según la diversidad de opiniones de expertos consultados por el diario electrónico LatinAmerica Advisor del Centro de Pensamiento "Interamerican Dialogue" de Washington. Los dos ases coinciden en intereses, sobre todo ante su común interés en el mercado estadounidense y sus deseos de diversificación, incrementados en el caso chino por sus ambiciones y necesidades de potencia mundial, en el caso mexicano por su excesiva dependencia del tercio e inversión estadounidenses. "Las intenciones de China se alinean bien con la necesidad expresada por México de diversificar sus relaciones económicas y reducir su dependencia comercial de los Estados Unidos. Sin embargo, la relación China-México no puede continuar fuera de la larga sombra proyectada por Washington", subrayó Tony Payan, director del Centro de México en el Instituto Baker de la Universidad de Rice. Empero, advirtió, "México está en una posición difícil. Su dependencia de los mercados e inversiones de Estados Unidos ha sido durante décadas una constante, en lugar de una variable". El viaje de Ebrard y sus encuentros con funcionarios chinos produjeron "un fuerte consenso en el potencial de los lazos económicos", según definiciones de Haibin Niu, miembro principal y director adjunto del Centro de Estudios Americanos en el Instituto de Estudios Internacionales de Shanghai y subsecretario general de la Asociación China de Estudios Latinoamericanos. POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS