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El orgullo mexicano sería muy trasplantable a Italia; Embajador Carlos García de Alba

Para el embajador Carlos García a quien le gusta descubrir nuevos mundos, sabe del reto que tiene como Embajador de México ante Italia, Malta, Albania y San Marino

MUNDO

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Carlos García de Alba, Embajador de México en Italia, Malta, Albania y San Marino, es un hombre que espera trasplantar el orgullo nacional, ese que te hace crecer más cuando estás fuera y el que te lleva a hacer cosas inimaginables para poner en alto el nombre de país.

“De México a Italia el orgullo nacional, es una cosa maravillosa, no importa qué hagas o estés donde estés, una cosa es el nacionalismo y otra el orgullo, creo que el orgullo mexicano sería muy trasplantable a Italia, y de Italia a México la persistencia, la consistencia, yo noto a los italianos muy perseverantes, muy creativos en el campo de la tecnología, de la innovación es maravilloso, si tuviéramos la inventiva desde Leonardo, la inventiva que tienen los italianos en los procesos mecánicos, es impresionante”.

Amante de la literatura, sueña con escribir una novela basada en el tema de los transplantes, ahora sólo piensa en construir puentes que comuniquen a México con Italia, Malta, Albania y San Marino.

Foto: Pablo Esparza

¿Qué es lo que piensas inmediatamente cuando llegas a un nuevo país?

-Hay que conocer el país, agarrarse libros de historia, preguntarles todo hasta cansarlos, hartarlos, y luego ya empezar a imaginar una relación ideal, siempre te vas encontrar con una relación real y tienes que pensar en la relación ideal, qué mejorar, qué profundizar, qué diversificar, qué cancelar, pero siempre tienes que imaginarte una relación con el país o con la ciudad-.

¿Qué es lo que te quita el sueño?

-Duermo poco, me quita el sueño, la injusticia, la arrogancia, el desprecio, la desigualdad, en el campo del humanismo, el mal aspecto del ser humano me quita el sueño, me irrita mucho, son más aspectos humanos que profesionales que me quitan el sueño-.

¿En qué sueñas?

-Un sueño ya se me hizo realidad, ser embajador de México en Italia, es un país que me ha dado mucho, que tengo conexiones, que estudié, que trabajé. Sueño con un México más igualitario, más justo, y de eso se trata, de poner tu granito de arena para contribuir a ese sueño-.

Originario de Guadalajara, inició desde muy pequeño una relación muy personal con Italia, ya que a través de su padre que era un viajero incansable y amante de la geografía, le enseñó un mapa del mundo, y lo que le llamó la atención fue la figura de la “bota italiana”.

“Me gustó la bota, ni siquiera pensé en el nombre, sólo la bota, y de ahí empecé a tener una relación de curiosidad, y poco a poco fui cultivando una relación personal, solitaria, recuerdo que me compré un diccionario español-italiano cuando tenía 7 u 8 años y yo repasaba palabras y las repetía solo”.

Foto: Pablo Esparza

¿Dónde quisieras enfatizar tu labor como Embajador de México ante Italia?

-Quisiera dar tiempo y espacio a todo, no veo un área secundaria, cada quien tiene su acomodo, la relación política la tienes que cuidar muchísimo, pero tiene que ocupar más espacio el deporte, es algo que nos une tremendamente a los italianos y mexicanos, es religión, y yo veo que no le hemos dado la importancia al deporte que deberíamos darle-.

-Creo que el deporte es una veta poco usada y explorada, pero todo el soft power, la gastronomía, el cine, la música, la danza, todas las facetas de soft power que te puedas imaginar, tienen que ser prioritarias-.

¿Los que viven fuera de México sienten o quieren más a México?

-Yo creo que diferente, ciertamente, la distancia sublima, yo he probado la sensación de cantar el himno en México y en el extranjero, no sé qué pasa que esa distancia sublima la voz y el afecto, la pasión, el cariño es en los dos lados-.

¿Qué piensas sobre la migración en el mundo?

Vivimos los dos el fenómeno migratorio en Europa como en América Latina de manera distinta, yo creo que en México hay mayor conciencia, análisis e investigación antropológica del fenómeno migratorio. Tal vez podamos traer algo de allá para acá, yo he comentado con mis colegas que quiero tener una relación especial con los México-americanos, están en todo el mundo, no sólo en Estados Unidos, no sé, pero por alguna razón no hemos trabajado con ellos, ya empecé hacer puentes, contactos, con esta comunidad residente en Italia, de hecho tienen el pasaporte mexicano, todos tienen la cultura, y creo que deben ser aliados nuestros en Europa, y en cualquier parte del mundo, creo que tenemos que acercarnos.

Carlos García de Alba, con 33 años de experiencia en el Servicio Exterior Mexicano, deseaba ser académico, rector de una universidad, pero el destino lo llevó para representar a México ante el mundo, con tendencia humanista, se define como un soldado del Servicio Exterior Mexicano que acepta todas las batallas a las que es enviado.

Foto: Pablo Esparza

“Es un tesoro de conocimiento, de experiencia, de reto, de estudio, al final es una paradoja, es una carrera muy académica, yo quería ser académico y la carrera diplomática tiene un fuerte contenido académico, necesitas estudiar mucho, prepararte, actualizarte, investigar, preguntar, leer, documentarte, al final no era tan contradictorio el proyecto original”.

“Cuando te metes al mundo de las instituciones, la persona cuenta mucho, tienes que saber quién es, de dónde es, qué estudió, a quién le va, si juega futbol o baloncesto, porque la diplomacia es el arte de convicción, persuasión, y cuando tienes conocimiento de la persona más detallada, se te facilita tu trabajo, es algo muy académico”.

“Tienes que aprender a arraigarte rápido, pero también a desarraigarte rápido, porque si te estacionas en la nostalgia en esta carrera no llegas lejos, no es que sea frío, sino realista, ya acabó un capítulo, conéctate con el otro”.

¿Cuándo llegas la primera vez a Italia?

-Yo llegué en los años duros de Italia, en el anni di biombo (años de plomo), donde había problemas de terrorismo, las brigadas rojas, estaba todo en su apogeo, el crimen organizado, me tocó no sólo vivirlo, sentirlo, palparlo, y ahora veo a una Italia mucho más avanzada, con otros retos, pero es sin duda una Italia mucho mejor.

Foto: Pablo Esparza

¿Cómo ven los italianos a México?

-Con simpatía, con curiosidad, con afecto, nos ven bien, les caemos bien, nos respetan, yo creo que es una buena visión-

¿Qué es lo más te llama la atención de Roma?

-La continuidad histórica y cómo se han ido construyendo las capas, las etapas del imperio, la caída, el medievo, el renacimiento, cuando empiezas a entender las capas de la ciudad es espectacular. Es única, tiene un muy buen nivel de conservación, hay ciudades más antiguas, pero no tienen el nivel de conservación que tiene Roma, es maravillosa.

-Me llama la atención la Estación Termini, me parece un museo de antropología maravilloso, a mi me gusta mucho observar a la gente, pasas del Panteón a la Estación Termini, son lugares fascinantes de observación arqueológica y antropológica, Roma es inagotable, creo que la conozco, pero nunca terminará nadie de conocer a fondo Roma-.

Para Carlos García de Alba, quien le gusta descubrir nuevos mundos, tiene un telescopio para mirar el universo, busca la esencia, amante del pozole y de la pasta a la carbonara, sabe del reto que tiene como Embajador de México ante Italia, Malta, Albania y San Marino, un día escucha una ópera de Verdi, y otro el Huapango de Moncayo, acude puntual a su agenda de trabajo de la manera más sencilla, revisando la hora en su reloj de plástico que le han querido comprar en algunas ocasiones.

“Italia es un país maravilloso que te ofrece muchísimas cosas, pero que te reta, estás en un país que te ofrece tanto, aprovéchalo, no tú, México, sácale jugo, construye una relación”.

Foto: Pablo Esparza

Por: Pablo Esparza

dhfm