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Valentina Alazraki: Periodista que ha contado la historia del Vaticano

Valentina Alazraki ya conocía el movimiento dentro del Vaticano y era junto con otra colega española, las únicas mujeres que cubrían al Papa

MUNDO

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“Entre mejor seas, más humilde tienes que ser, periodismo es servir, es un servicio que les estás dando a la gente, tú no eres el protagonista” Valentina Alazraki

Llegó siendo una joven de 23 años y sin experiencia para convertirse en la decana de los vaticanistas, 45 años de narrar la historia de lo que habita en el centro de la cristiandad, ser humano que camina con la fórmula más sencilla, contar lo que ve, Valentina Alazraki, periodista de cepa que sigue siendo el puente que comunica a México con el máximo representante del catolicismo, el Papa.

“Mi mamá le dijo a Jacobo Zabludovsky que me venía a estudiar periodismo a Italia y él me dijo que -un día serás mi corresponsal-, y yo no sabía ni qué era eso, no veía mucha televisión y me la había pasado estudiando, -un día yo quiero que tú seas mis ojos y oídos en Roma,- porque cuando me dijo lo que significaba ser corresponsal, fue, -pues lo que veas y oigas me lo cuentas - , y eso a mi me pareció una lección de periodismo que hasta la fecha me parece excelente, porque una cosa es que te cuenten y otra que tú lo veas y escuches y lo puedas contar”.

Valentina Alzaraki camina por la Plaza de San Pedro, se encuentra con personas en la calle que trabajan en la sala de prensa, acepta que por más años que ha vivido en Italia, no tiene la costumbre del café, de memoria firme, no olvida fechas que marcaron su propia historia para ser la que contaría la historia de los Papas.

Foto: Especial

“10 de agosto del 78, yo tenía que volver a México definitivamente para ser una beca que me daba Televisa para Relaciones Internacionales, y trabajar como reportera, y el 6 de agosto muere el Papa Paulo VI, cuatro días antes de que yo me fuera y mis jefes me pidieron que me quedara un mes más, me quedé y en ese mes mi mamá se enfermó de cáncer, después de un mes del pontificado de Juan Pablo I, nos fuimos a México, ella en silla de ruedas, muy grave, y la misma noche en que llegamos se murió Juan Pablo I, entonces me hablaron para decirme que el Papa se había muerto, yo les dije que eso había sido hace un mes, y me dicen que no, se ha vuelto a morir, regreso a Roma, dejo a mi mamá, no había celulares, y Televisa me hacía de puente entre el oncólogo y mi mamá, y escucharon las conversaciones, y le fueron a decir a Jacobo que mi mamá tenía un mes y medio de vida, y Jacobo agarró el teléfono y me dijo, mira, tendrás muchos Papas más que te tocará cubrir, ahora lo más importante es tu mamá, regrésate a México, entonces el día que eligen a Juan Pablo II, yo estaba en la oficina de Jacobo”.

Se disuelve el plan de venirse a México por petición de sus jefes, pues ya conocía el movimiento dentro del Vaticano, y aunque sabe que el inicio fue complicado, ya que era junto con otra colega española, las únicas mujeres que cubrían al Papa.

“Mi suerte fue que yo era muy joven, cuando yo me acredito la primera vez en el Vaticano nadie me saludaba, porque los vaticanistas eran todos hombres, me empezaron a saludar un poco durante el verano de los cónclaves, porque me veían trabajando más y sobre todo al volver del viaje de Juan Pablo II, porque todos los que me vieron en el avión, me vieron al aire en Televisa, y descubrieron que a pesar de ser joven y mujer, trabajaba, al volver no tuve ningún problema”.

Foto: Especial

En cada Audiencia General, hay algo que no falta, la bandera mexicana con sus porras al Papa y la presencia de Valentina Alazraki que siempre está con esa disciplina que la ha llevado a ser un referente en la información vaticanista, con una sonrisa generosa, sabe de la fortuna que le ha dado el destino de poder ver la historia viva de un mundo y contarla al otro lado del Atlántico.

“Creo que no hubiese podido tener una experiencia profesional y humana con esto, me considero una persona con mucha suerte, porque al principio del pontificado de Juan Pablo yo era la benjamina, y luego con Francisco soy la decana porque soy la única periodista que aún sigue los viajes, que estoy presente desde Juan Pablo II, son 40 años, y mis compañeros tenían 20 años más que yo, y ellos ahora están jubilados, o desafortunadamente han muerto, activa de ese primer viaje soy yo, entonces me volví la decana, pero he sido testigo de tres pontificados y eso a nivel profesional y humano han sido muy importantes”.

¿ Cómo han sido estos tres pontificados?

Con Juan Pablo II fue esa parte histórica de ver caer el muro de Berlín que fue ayudado en parte por él, con el Papa Benedicto fueron años difíciles de un Papa, acosado, que gozaba de una muy mala prensa, de unos prejuicios, fue un hombre que incluso con su decisión de renunciar, refleja su grandeza y humildad al mismo tiempo, un hombre que se da cuenta que espiritual y físicamente no puede, decide hacerse a un lado por el bien de la Iglesia, y la llegada del Papa Francisco me dio la sensación de una nueva primavera, porque es un hombre muy cercano, muy cálido, latinoamericano que habla nuestro idioma, muy cercano a la gente, rompió muchos esquemas y protocolos-.

“Me tocó darle la bienvenida en el primer vuelo por ser la decana, luego él a nivel humano, ha tenido unos gestos muy bonitos, me festejó mi cumpleaños, los 150 viajes papales, me ha dado muestras de cariño y para mi es muy importante que la relación profesional vaya de la mano de la relación humana”.

Periodista que ha esculpido la información como un mármol, con paciencia, tenacidad y buscando siempre transmitir lo mejor, no busca el protagonismo, busca la nota de relevancia e interés mundial.

Foto: Especial

“A mi me gusta entender a las personas, sea el Papa o cualquier otra persona, si tu tienes una buena relación me da la sensación de que logras transmitir lo mejor, no es que pierdas objetividad, la idea es que puedas transmitir de una forma más cercana, más humana”.

Como buena mexicana, siempre encuentra un camino, una grieta o esconderse detrás de una planta para saber llegar y obtener esa declaración y poder cumplir con esa agenda que pide el editor donde la única respuesta es sí o sí, aunque se estremezca el cuerpo pensando que es imposible, la creatividad, la valentía y la vocación, han llevado a esta periodista a sorprender a un Papa como Juan Pablo II y pedirle una declaración.

“En el 86 me piden un mensaje para la inauguración de la Copa del Mundo del Papa para el mundial de México, y yo digo, imposible, y cuando colgaba, pensaba, me van a correr, pero ese espíritu mexicano pues hizo que me las apañaba siempre, y la gran escuela me la dio Jacobo, mis jefes en Televisa era de sí o sí, y esa es una gran escuela, y Juan Pablo II nunca me dijo que no, por México, creo fui muy, muy suertuda”.

En algún momento le pasó por la mente ser corresponsal de guerra, a lo cual con el buen sentido del humor que caracterizaba a Jacobo Zabludovsky, le dijo que la quería viva y que siguiera en el Vaticano y seguir narrando esa entrañable relación que existió entre Juan Pablo II y México.

“Yo me encarrilé con ese pontificado, era cubrir a un hombre con un poder diplomático, político, realmente ibas por el mundo y te dabas cuenta de cómo él cambiaba la historia, ya la segunda parte fue una parte más humana, por su enfermedad, por todo su calvario, para mi fue muy importante porque no era sólo profesional, sino humano”.

¿ Cómo vives la muerte de Juan Pablo II?

-Cuando él muere, fue un luto personal, como si hubiera muerto alguien de mi familia, era una figura que yo había crecido con él, tenía yo 23 años, claro 26 años y medio correspondieron a la parte más importante de mi vida, que es cuando te casas, tienes hijos, para mí fue como perder a un papá, a un ser muy cercano, cuando llegó el Papa Benedicto XVI, yo me sentí muy culpable, porque de alguna manera era como si hubiese llegado un padrastro, yo sé que es muy feo y me avergonzaba, obviamente a nivel profesional eso no se notaba, porque no tienes que mostrar tus sentimientos, pero íntimamente la primera vez que vi al Papa Benedicto, subir o bajar de un avión, yo me sentía mal, me impactaba, era como es que había otra persona en lugar de Juan Pablo II, me da pena decirlo, pero traté que esto no se reflejara-.

¿Cómo ser un buen periodista?

-Hay que empezar de cero, hacerse en la calle, nunca perder el piso, nunca sentirse protagonista, porque la fama te lo da el medio, lo mío nunca fue fama, siempre fue cariño por parte de la gente, yo no me daba cuenta, pero con el pasar de los años, la gente siempre me detiene para darme las gracias porque me decían que yo les había llevado a Juan Pablo hasta sus casas, había informado de todo lo bueno, de todos los momentos difíciles, su muerte, y la gente tiene un cariño muy especial-

-Hoy se necesita más sentido de responsabilidad que hace 40 años, antes tenías mucho más tiempo para controlar las fuentes, tu información, ahora todo es viral en un segundo, ahora con todo lo que hay en las redes se necesitan mucho más valores éticos para realmente saber qué tienes que informar, qué puede ser fake news, porque los tiempos para comprobar son mínimos-.

Foto: Especial

¿Las nuevas generaciones?

-Tienen que tener valores, sentido de responsabilidad, porque no es sólo saber manejar redes sociales y ya eres periodista, para nada, tienes que tener todo un background, si tú cubres al Papa, tienes que saber de qué está hablando, para poderlo contextualizar, no puedes llegar de la nada al Vaticano sabiendo qué vas a poder entenderlo todo, porque es como cualquier medio, la política, la economía y para eso tienes que estudiar continuamente, saber idiomas, si te quieres mover en el mundo periodístico, en cuanto más sepas y te documentes, pues tu información va a ser más sólida-.

¿Cuáles son las imágenes que más recuerdas de tus coberturas?

-Imágenes que me vienen por decenas, el primer viaje a México, inolvidable, que besa a la tierra, los millones de personas del recorrido a Puebla, en el Azteca, con los indígenas en Oaxaca, el último viaje en la Basílica cuando canoniza a Juan Diego, o cuando le hicieron una limpia con caracoles, pensábamos que se estaba muriendo, porque estaba en unas condiciones terribles-.

-Su viaje a Polonia en la Plaza de la Victoria, donde vemos a toda la gente levantando las cruces, ahí no lo entendimos ese día, pero ahí cayó la primera piedra del muro de Berlín. El ver a la Madre Teresa que era una mujer bajita toda encorvada pero te daba una paz y una fuerza y verla entrar con Juan Pablo en esta casa donde estaban los moribundos, o a
Nelson Mandela, y cuando los vemos entrar a un estadio a estos dos gigantes, eran hombres que habían hecho historia, tú eso lo percibías, Fidel Castro vestido de traje oscuro llevándolo del brazo, Juan Pablo II en el muro de las lamentaciones-.

Valentina Alazraki, con humildad, con intuición y con esa adrenalina única que tienen los periodistas por buscar la nota, se ha subido al avión papal en 153 ocasiones, ha publicado libros, manejaba en sus inicios un pequeño Fiat al lado de Joaquín López Dóriga por la capital romana, su obra favorita es la Piedad de Miguel Ángel, cuando no está en el Vaticano, gusta por la creatividad culinaria en casa mientras escucha un bolero, amante de las flores y con el sueño de escribir una novela con un buen sentido del humor que se llame "Cómo sobrevivir a seis madrastras y ser feliz"; orgullosa mexicana que sigue contando lo que ve al mundo, porque nació para contar.

Foto: Especial

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Por: Pablo Esparza

dhfm