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Seguiremos defendiendo la relación entre México y Estados Unidos: Ramiro Cavazos, presidente de USHCC

MUNDO

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  Washington, D.C. – Viviendo entre San Antonio, Texas y Washington, D.C., el nuevo dirigente nacional de la organización empresarial hispana más grande de Estados Unidos (EU) habla de la importancia de sus agremiados para la economía norteamericana, el nuevo T-MEC y los retos que enfrenta el empresariado hispano en tiempos de Trump.  

Verónica Ortiz (VO).- ¿Cuál es el perfil de los negocios hispanos agrupados en la Cámara?

  Ramiro Cavazos (RC).- Esta organización (USHCC) tiene 40 años de representar los intereses de las cámaras hispanas que existen en los Estados Unidos. Los miembros son empresarios hispanos, muchos de ellos con éxito que quieren crecer y participar más con el gobierno en los contratos que se ofrecen a corporaciones, y también los que quieren hacer negocios con el consumidor hispano y con los empresarios que son miembros de la Cámara, entonces para nosotros eso es importante para el futuro de nuestro país. El impacto económico de los 4.4 millones de empresarios hispanos es muy significativo: 700 billones de dólares al año. Para el futuro de los Estados Unidos estos empresarios tienen que crecer y los tenemos que ayudar porque este país tiene más de 20% de población hispana.   Ese es el futuro, porque demográficamente somos el grupo que crece más rápido. Queremos ser una conexión fuerte para la economía y, al mismo tiempo, poner los negocios hispanos donde deben estar.  

VO.- ¿De qué tamaño son estos negocios hispanos? ¿Hablamos de grandes, medianos o pequeños?

  RC.- Tenemos empresas donde hay un dueño que es el único empleado o empleada y trabajan por internet desde su casa, muy modernos, que no necesitan tener mucha infraestructura o logística. Luego tenemos empresarios con más de mil millones de dólares en ventas anuales, a más de 50 países. Así abarcamos todo el panorama, desde las Pymes hasta los empresarios que hacen negocios con parte del Fortune 500. Entonces para nosotros los mercados grandes como California, Illinois, Texas, Florida, NY están creciendo rápidamente. Hay más de 250 cámaras hispanas afiliadas con nosotros y representamos sus intereses a nivel federal, local, regional e incluso internacional.   Lo que queremos es que crezcan, especialmente las pequeñas, darles acceso a capital para que se puedan desarrollar, crear más empleos y tener más impacto. Lo que más necesitan es acceso a capital.  

VO.- ¿Sabemos cuántos empleos generan?

  RC.- Las empresas que hacen negocio bajo el Tratado de Libre Comercio (TLC) representan 6 mil empleos, esto es sólo las que exportan a México y Canadá. No sabemos el número exacto en todas las empresas hispanas, pero es un fuerte impacto económico.  

VO.- ¿La composición de estos empresarios es un reflejo de la migración hispana en EU? ¿Están representados los países con más migrantes?

  RC.- Sabemos que 65% de los empresarios hispanos afiliados a la USHCC son mexicanos o mexico-americanos. Obviamente, hay mucha diversidad en el mundo latino: tenemos empresarios españoles, cubanos, puertorriqueños, colombianos, bolivianos, pero la mayoría de dueños de empresas son mexico-americanos. Dos de cada tres negocios. Esto es también por la historia de este país, que empezó con buena parte de territorio mexicano y español hasta California. Aquí estaban como pobladores antes de ser Estados Unidos y es la herencia que tienen los dueños de muchas empresas de varias generaciones. También hay los de primera generación que se han mudado aquí para comenzar su negocio, por ejemplo de Colombia o de República Dominicana. Así tenemos una fuerte representación de todos los países hispanos, con mayoría de ascendencia mexicana.  

VO.- Uno de los temas más importantes para la administración del presidente Trump, y los gobiernos (saliente y entrante) de México ha sido la renegociación del TLC. ¿Qué participación tuvo la USHCC?

  RC.- Desde fines de los 80s cuando se negoció el TLC, la Cámara hispana nacional y las cámaras regionales, principalmente la de San Antonio, estuvieron al frente porque había mucha oposición política de Republicanos y Demócratas. Ambos partidos no querían aprobar el TLC porque pensaban que iba a afectar a los sindicatos, sobre todo los empleos de los “troqueros” (transportistas), y por otro lado muchas industrias iban a cerrar o irse por el tema de los sueldos. Pero lo que hemos visto, aunque sí hubo dislocación de empleos, es que el comercio, importación y exportación se multiplicó 5 veces entre México y los EU, gracias al TLC que fortaleció la economía y los empleos en México y del lado norteamericano. Es el primer Tratado de libre comercio del mundo que tenía economías muy diferentes como las de México, EU y Canadá. Fue un experimento porque no se había hecho antes, pero nos ha dado un bloque fuerte para competir mejor con Asia y con Europa. Entonces para nosotros el nuevo Tratado 2.0 es muy importante para seguir expandiendo la economía. Tenemos muchas razones por las que queremos seguir haciendo negocios con México, por la cultura y la herencia, pero también por la riqueza que se está generando. Muchos de los proveedores de ascendencia mexicana en los EU, especialmente en la industria automotriz, están haciendo negocios en México y creando empleos allí y para ellos es natural por el uso del idioma español y las costumbres de una frontera que por muchos años no estuvo tan politizada como hoy. Simplemente era cruzar, ir y venir entre México y EU, algo muy normal para muchos de los hispanos. Esa circulación es muy importante para el futuro de la economía de este país. Los beneficios del nuevo Tratado van a seguir multiplicando la economía.  

VO.- Sobre la industria automotriz que mencionaba, también hay una circularidad de bienes al ser una plataforma de producción compartida.

  RC.- Ese fue un tema difícil que tuvieron que negociar, el porcentaje de contenido nacional, y ya se resolvió. Pero fue importante porque muestra que tenemos economías muy integradas en los productos que se hacen y se venden. Fue el ejemplo la industria automotriz.  

VO.- En México hubo la impresión, cuando Trump primero amenazó con salirse del TLC y luego el camino difícil de las rondas de negociación, de que aquí nadie defendía el Tratado y que los organismos empresariales no salían. Quizá no esperaban que ganara Trump y luego que cumpliera sus dichos, pero se sintió tardanza en la reacción. ¿Es real dicha percepción?

  RC.- Es muy buena pregunta. Pienso que había dos caminos que se siguieron: primero el respeto a la oficina del presidente norteamericano, independientemente de la persona que la ocupara. Era darle la oportunidad de definir los temas prioritarios, aunque todos sabían que no era la dirección que tenía que tomar el país en cuanto a comercio y exportación. Habíamos muchos en las cámaras que no nos esperamos para discutir o empujar la importancia de este Tratado. Y también defender nuestra comunidad que es muy trabajadora; son los empleos y los empresarios del futuro. Como digo, había dos caminos. Uno en que los hispanos y otros no hispanos defendieron el TLC, hablaron claro y fuerte de la importancia del Tratado. Por otro lado, vimos la actuación política de la nueva administración queriendo intimidar a nuestro vecino México para hacer cosas que no eran pragmáticas. Vimos esos dos debates y siendo más cercano a la comunidad hispana y al trabajo de las cámaras, nos defendimos mucho, peleamos muy duro y por eso se concluyó (la negociación de) ese tratado 2.0. No se ha aprobado todavía, pero ya tienen armado el nuevo tratado para llevar a los gobiernos de los tres países. Aquí es donde el trabajo más importante comienza. Cómo vamos a aprobar este nuevo Tratado con el cambio político en México, los nuevos congresistas en EU y el estilo menos diplomático del gobierno de Canadá. Tenemos que pelear esta “guerra” de la economía, defendernos más fuerte y con datos (cifras). Tenemos la evidencia y eso nos va a llevar a ganar al final del día.  

VO.- Luego de la firma viene la ratificación de los congresos. En México, el apoyo del nuevo gobierno del presidente López Obrador fue decisivo para que se concluyera la negociación. Teniendo mayoría en el congreso se ve más fácil la ratificación por parte del Senado mexicano. Sin embargo, el panorama aquí en EU después de la elección intermedia se ve distinto, porque el partido Republicano perdió la mayoría en la Cámara de Representantes. ¿Ven ustedes esta nueva composición como un obstáculo a salvar?

  RC.- Tenemos esperanzas. En el nuevo Congreso hay más de 40 hispanos, más de 40 gentes de color, más de 100 mujeres que traerán energía buena y mejor para el Congreso en general. Estamos muy contentos porque va a haber más discusión de los temas que son importantes. Va a ser difícil que se apruebe el nuevo Tratado porque muchos no están informados de lo que ocurrió, pero ellos representan algo nuevo y moderno, son una generación más joven y diversa. Sé que las cifras van a tener impacto, la fuerza de la información económica que indica que se necesita aprobar este Tratado va a ganar sobre la política, del partido Demócrata o del Republicano. Es muy importante para una economía como la nuestra, la de México y Canadá que nos demos cuenta que si uno no facilita el comercio a todos nos afecta. Nosotros no somos rojos o azules en la Cámara; somos rojos, blancos y azules (por la bandera estadounidense). Para nosotros es importante que se apruebe y vamos a trabajar con los dos partidos para empujar el tema y la información que tenemos de cómo se va a mejorar la economía, va a tener más peso que las posiciones a favor o en contra de alguien. Tengo idea de que vamos a trabajar mejor con este grupo nuevo que representa gente más contemporánea y pragmática, menos ideológica.         

VO.- Si bien la USHCC no tiene filiación partidista, siendo una Cámara hispana ¿han tenido que adoptar una postura frente a amagos de la administración Trump en materia migratoria por ejemplo?

  RC.- Hemos tomado posiciones muy frontales respecto a tener un camino para la ciudadanía de inmigrantes. El sistema de inmigración de este país está quebrado y la mayoría de los norteamericanos quiere arreglarlo, porque se necesitan los trabajadores para la industria norteamericana y la historia de este país es de inmigrantes. Es un país construido cien por ciento por inmigrantes, por eso es la economía más fuerte del mundo, porque hay mucha diversificación e innovación que viene del inmigrante. 43% de las empresas más grandes de los EU, del Fortune 500, fueron fundadas por inmigrantes o hijos(as) de inmigrantes. Esa es la razón de que la economía sea fuerte. Entonces no hay que eliminar oportunidades de migración para gente que quiere venir para trabajar y tener libertad, o irse de otros países donde hay conflicto político. En la Cámara hemos sido muy claros que estamos a favor de la reforma migratoria, DACA, DAPA, no queremos más impuestos en la frontera (BAT) y no estamos a favor de un muro, porque limita el comercio también. Sí queremos seguridad en este tiempo de terrorismo, pero podemos tener un muro alrededor y el problema ya está aquí dentro. Vemos en escuelas y universidades lo que pasa con una persona que mentalmente está mal. No está bien criminalizar a los inmigrantes y culparlos de lo que está pasando aquí. Son cosas que suceden en todos los países. La Cámara apoya la ruta para otorgar ciudadanía y la reforma de migración porque es importante para la economía y el futuro. Tener un plan fuerte y abierto de inmigración, salud para todos, trato con igualdad, eso es muy americano y lo vamos a seguir empujando en los años que vengan.  

VO.- Para terminar, ¿han tenido contactos con el gobierno entrante del presidente López Obrador?

  RC.- Sí. Gracias a la posición de esta Cámara como aliado fuerte por muchos años con el gobierno mexicano, y la experiencia que yo tenía en San Antonio con una cámara de comercio fundada por el consulado mexicano hace 90 años, nos invitaron a la inauguración del Presidente López Obrador, junto con nuestra  presidenta del Consejo, Carmen Castillo. Hemos tenido muy buenas conversaciones y queremos hablar no sólo de la imagen de la relación México- EU, sino de las oportunidades de educación, que se sigan las reformas en la industria energética, en educación, en el aeropuerto que se estaba construyendo afuera de la Ciudad de México. Hemos estado allá y vamos a seguir la conversación con la nueva administración, igual que aquí en Washington. No vamos a coincidir siempre en los temas, pero vamos a mantener diálogo abierto para obtener soluciones para los asuntos difíciles de la agenda. Para nosotros es importante también representar los intereses de México y defenderlos cuando el gobierno aquí no entiende la importancia de la relación con México, sobre todo económicamente. Vamos a buscar que esa relación sea mejor. No sabemos qué va a pasar pero le deseamos suerte al nuevo Presidente y agradecemos que tuvimos a la nueva secretaria de Economía, la Dra. Márquez, en nuestra convención en Filadelfia.  

Por Verónica Ortiz

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