Veterano de guerra

Acariciando los 60 años, el 4:40 continúa de estelar en funciones como la de hoy, en el 86 aniversario del CMLL

El Negro recibió el mote de 4:40 por la música de Juan Luis Guerra y su banda, que hace referencia al sonido que produce una vibración. Foto: Especial.
El Negro recibió el mote de 4:40 por la música de Juan Luis Guerra y su banda, que hace referencia al sonido que produce una vibración. Foto: Especial.

Su cuerpo es experiencia medida en cicatrices. En él hay un cúmulo de fracturas, costillas rotas, desgastes musculares, y padecimientos que gusta de calificar como medallas. Y como un veterano, a sus casi seis décadas de vida, el Negro Casas sigue dando guerra.

Ahorita no somos tan violentos, pero mi cara refleja muchas lesiones, mi párpado está roto, mis ojos lastimados por piquetes, me reventaron el oído con una cachetada, y mis dientes, pues algunos ya no son míos. Quizás esté lleno de lesiones, pero porque soy un guerrillero, así es como siente a sus más de 40 años como profesional, una leyenda viviente.

El 4:40, procurando tratar a tiempo sus heridas –pues asegura que ese es su secreto–, expondrá nuevamente su cabellera. El reto es hoy en el aniversario 86 del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), en una apuesta en jaula contra seis gladiadores más, en la Arena México. Mi carrera ha estado presionada con rivalidades con El Hijo del Santo, recordó.

No tenía el cabello largo cuando ya me salía otro retador. Desafortunadamente han sido más veces las que perdí que las que gané, mencionó.

Con su perfil bromista, durante su visita a Heraldo Media Group, el Negro afirmó que su vaso no lleva café, tiene whisky. Tal vez me mantiene fuerte todo el vino que tomé de joven, reveló entre risas.

Consciente de que la lucha libre no es la misma que en 1979, cuando debutó como profesional, Casas Ruiz ha tenido que adecuarse a las nuevas formas de coexistir sobre el ring.

Los jóvenes de ahora son un poco más acróbatas, bien rápidos, como unas gacelas, y hay que saber adaptarse. No debemos olvidar lo tradicional, llaves, palancas y el intercambio de recursos, dijo.

Su principal virtud, afirmó, es el conocimiento. A menos que una lesión me impida moverme o correr, voy a seguir. Puedo aportar y hacer que la gente disfrute de un buen combate de lucha libre, concluyó.

Por J. Alexis Hernández


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