Tigres, primer finalista

Tigres derrota al Monterrey, avanza a la final y le rinde honores a su capitán

La explosión en El Volcán
contagió hasta los más pequeños al grito de “¡Dale Tigres!”. Foto: Twitter
La explosión en El Volcán contagió hasta los más pequeños al grito de “¡Dale Tigres!”. Foto: Twitter

Tigres apretó el puño y lo levantó hacia el cielo. Recordó, cada minuto, las señales de coraje y valentía que solía mostrar Osvaldo Batocletti en el campo, años antes de su muerte. A partir de eso, le ganó al Monterrey y avanzó a la final del torneo mexicano con un global empatado, pero mejor posición en la tabla general.

El triunfo tuvo su origen en los recuerdos de Bato. Aquel capitán que vivió como ninguno los colores del equipo de la UANL. Con cientos de playeras con su nombre, los felinos salieron a comerse a los Rayados de Diego Alonso.

En los primeros minutos hizo falta el buen juego; pero, después, en una acción colectiva, los locales tomaron ventaja con un cabezazo de Guido Pizarro (42′), que chocó de frente con Jesús Gallardo y tuvo que ser atendido. La explosión en El Volcán contagió hasta los más pequeños. Al grito de ¡Dale, Tigres!, los aficionados buscaron pasar por encima de su rival histórico con más goles. No obstante, la estrategia de Alonso y su equipo cerró los espacios en el complemento.

Un inconveniente más se presentó con la lesión del portero Marcelo Barovero, desgarrado de la pierna izquierda. Sin su bastión en el arco, el Monterrey apostó por el contragolpe y los remates de larga distancia de Dorlan Pabón. Uno de ellos pegó en el poste, en el primer tiempo. Con un partido cerrado y de más acciones individuales, lo más emotivo de este clásico regio se vivió en las tribunas. Porque ahí, sin diferencia de escudos ni colores, el público le brindó una ovación hasta el cielo al gran Osvaldo Batocletti.

En la cancha, mientras tanto, jugadores como Pizarro, Hugo Ayala y Nahuel Guzmán mostraron esos valores que hizo suyos el Tigre más Tigre: el coraje, la valentía, ese orgullo de ser de Tigres y ganarle a los Rayados. Los planes de Ricardo Ferretti no cambiaron tanto respecto a la ida. Fue, sobre todo, el valor anímico y emocional lo que empujó a los felinos a buscar el resultado, aun sin mostrar su mejor nivel futbolístico ni aprovechar su poder ofensivo.

Al desenlace, eso sí, le sobró suspenso. Porque, una vez cumplidos los 78 minutos, Rogelio Funes Mori pareció marcar el tanto del empate para su equipo. Sin embargo, la bandera levantada por el juez de línea anuló el festejo, por fuera de lugar. El Tuca cerró el partido para la recta final. Acumuló defensas, dejó de permitirle subir a sus laterales y, en una lucha solitaria, el francés André-Pierre Gignac quedó como única referencia en el arco. Así, apretando los puños, los felinos llegaron a la final y se lo brindaron a Bato. 

Por Redacción de El Heraldo de México

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