Ted Williams, ‘El Niño’

El mejor bateador de toda la historia, que representó a la novena de Boston, es símbolo de las generaciones pasadas y presentes

Participó en 2292 juegos. Ilustración: El Heraldo de México

Theodore Samuel Williams, mejor conocido como Ted Williams, era también llamado El Niño. Él recordaba los miles de swings que había hecho para prepararse y que había practicado. Se decía a sí mismo que siempre estaba listo, e iba al parque al siguiente día, a batear un hit más ansioso de lo que había estado el día anterior. Era un bateador que buscaba conectar la primera pichada, tenía un gran ojo al batear. Fue de los primeros en enfatizar la velocidad del bat, usándolos más livianos para tener un swing ligero y más rápido, mientras otros peloteros aún preferían utilizar maderos más pesados.

Él siempre decía que un hombre debería tener metas que lograr y quiso que lo recordaran como el más grande bateador que haya existido en toda la historia, donde la disciplina fue la clave.

Nacido en San Diego, California, de ascendencia mexicana por parte de su madre, siempre lo mantuvo en secreto, debido a que en esa época el racismo era evidente y temía ser discriminado. Nunca aprendió a hablar español.

Comenzó su carrera en ligas menores con los Padres de San Diego, en la Liga de la Costa del Pacífico de 1936-1937, donde fue comprado por los Red Sox, el 7 de diciembre de 1937, por 35 mil dólares. Y se mantuvo en ligas menores hasta finales de 1938. Sus compañeros le decían El Niño, ya que con 19 años llegó por primera vez a la pretemporada. Utilizó siempre el número 9 y jugó en el jardín izquierdo.

Comenzó su carrera en las Grandes Ligas de visitante, con los Red Sox, un 20 de abril de 1939, en contra de los Yankees. Bateó de 4-1 con un doble, ante Red Ruffing, y perdió 2-0. En esa misma temporada logró un récord que permanece hasta el día de hoy. Con 20 años, en su primera campaña en Las Mayores, impulsó 145 carreras.

A sus 22 años, en la temporada de 1941, consiguió otra marca que hasta hoy sigue reinante, casi 79 años después, al batear .406. Siendo el último jugador en superar los .400.

Pero una de las hazañas más impresionantes que obtuvo es la de la Triple Corona de bateo, que consiste en ser líder en home runs, promedio de bateo y carreras impulsadas en una misma temporada. Lo conquistó en la campaña de 1942 y en la de 1947. Fue el segundo en lograrlo detrás de Rogers Hornsby. También bateó un porcentaje en base de .482 durante toda su carrera, el cual aún permanece, 60 años después de retirarse.

Dejó de participar en el beisbol profesional por cinco temporadas, ya que fue reclutado como piloto en la Segunda Guerra Mundial, entre 1943 y 1945, y posteriormente en la Guerra de Corea, de 1952 a 1953. Se convirtió en un héroe, y recibió innumerables reconocimientos, pero por esta razón no alcanzó a llegar a los tres mil hits.

Lo único que no pudo ganar en su carrera fue una Serie Mundial. Llegó en 1946, ante los Cardinals de San Luis, y la perdió por un juego de diferencia. Bateó para .200, conectó cinco sencillos y produjo sólo una carrera. Se dice que participó lesionado, pero él nunca se excusó, al decir que por eso había tenido una mala serie.

En la temporada de 1957, en los últimos años de su carrera, bateó para .388, con 87 carreras impulsadas y 38 HR; todo lo anterior con 38 años.

Se despidió como jugador de Boston como él sólo sabía hacerlo, el 28 de septiembre de 1960, al conectar su cuadrangular 521 en su último turno al bat, en la baja del octavo inning con cuenta de 1-1, ante el pitcher Jack Fisher, en Fenway Park. Así acabó su carrera, con una victoria 5-4 sobre los Orioles de Baltimore. Obtuvo dos veces el premio de Jugador Más Valioso, en 1946 y 1949. Además, ganó seis títulos de bateo en la Liga Americana. El 25 de julio de 1966 fue elegido al Salón de la Fama de Cooperstown. En su discurso pidió el reconocimiento para Satchel Paige y Josh Gibson, jugadores de las ligas negras, para que fueran considerados a este recinto, ya que no tuvieron las oportunidades con las que él contó.

Su número 9 fue retirado el 29 de mayo de 1984 en Fenway Park. Williams falleció el 5 de julio de 2002.

El mejor bateador de toda la historia, que representó a la novena de Boston, es símbolo de las generaciones pasadas y presentes

Por Adalberto Valencia

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