Receta de campeona

María Espinoza se nutre con exquisitos platillos que ella misma cocina, en los que integra sabores de su Sinaloa

Foto: Nayeli Cruz
Foto: Nayeli Cruz

María Espinoza sació la añoranza de su tierra, aprendiendo a cocinar. Al vivir en la Ciudad de México, la triple medallista olímpica tomó ideas de platillos típicos de su natal Sinaloa y creó los propios, para disfrutarlos como parte de su preparación nutricional.

Hoy comparte con El Heraldo de México sus recetas favoritas hechas con camarón cristal.

Soy de Sinaloa, de La Brecha, cerca de Guasave. Los camarones que traje me los manda mi papi, que es pescador, son camarones de altamar no de bahía ni de cultivo, tienen un sabor diferente y hay que aprovechar que no termina la veda y se puede salir a pescar. Sé que no soy cocinera, pero a ver si les gusta cómo quedan, comenta Espinoza Espinoza, mientras usa un afilado cuchillo que compró en Jalisco, y que usa únicamente para limpiar los crustáceos.

A María parece agradarle una labor que no se aprecia sencilla, quitar la cáscara, limpiar y cortar cada camarón.

La misma rutina para casi 50 piezas, mientras charla sonriente, con la misma concentración con la que asesta el puño con precisión en el tae kwon do. En mis ratos libres veía muchos programas de cocina, hasta que me animé a hacerlo yo. Lo disfruto mucho, me lo llevo con calma, me relaja, expone.

Después de mi carrera en Administración sí me gustaría estudiar Gastronomía, confiesa.

¿Y EN TU CASA COCINABAS?

No, yo no cocinaba nada. Empecé a cocinar acá (en CDMX). En mi casa no me creían que ya preparaba cosas. Me fui inventando mis recetas, a mí me gusta mucho el apio, como apio con todo, y un día se me ocurrió echarle apio a mi ceviche, y en mi casa sí les gustó, es el que les voy a preparar ahora, comenta María mientras lava los camarones con agua y sal de grano.

Así (se lavan y) sacan una espuma que termina de limpiarlos. Tiene que ser con sal de grano, sino no sale. Mi mami tiene un toque especial para lavarlos.

Y María revela que posee otro hobbie que tiene que ver con la pasión por lo marítimo, parte de sus genes.

Me gusta ir a pescar, pero no salgo a altamar, sino a bahía; ahí nos vamos toda la familia porque es más seguro. Es algo de mucha paciencia porque te puedes estar allí las horas sin pescar nada, pero también convives con todos, te diviertes mucho y si pescas, pues comes más rico, explica María mientras pone a congelar los mariscos.

Allí van a estar nomás un ratito, para que se hagan un poquito más duros, describe con gesto de gran serenidad. María se pone a picar finamente la cebolla, apio, los chiles habaneros y serranos, y los pepinos. Luego, saca los camarones y mezcla los ingredientes.

El camarón no ocupa mucho limón, ni tiempo para cocerse en él. Con 10 minutos ya está para comerse, dice cuando vierte la salsa sobre el ceviche.

En casi una hora están listos los platillos y llega su momento favorito, el de compartir. Todo lo hace con estilo María, la campeona.

Espero que les guste. En mi casa se hace tanto, que entre todos ayudamos, unos a pelar, otros a limpiar, otros a picar verduras. Se vuelve todo muy bonito, y la mejor parte es ¡comérselos!, agrega María del Rosario, antes de untar mayonesa y aguacate en una tostada a la que le agrega su ceviche de apio.

¿Qué tal? ¡Bueno! ¿No?, dice mientras lleva una vez más a su boca el sabor de su querida Sinaloa.

POR KATYA LÓPEZ

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