¿Quién mide el maratón?

Pedro Fletes y Alberto Flores registran cada centímetro desde hace 15 años

El trazado del recorrido se anota en una bitácora, marcando referencias específicas. Foto: Especial
El trazado del recorrido se anota en una bitácora, marcando referencias específicas. Foto: Especial

Medir el Maratón CDMX es más tedioso que correrlo. En los últimos 15 años, Pedro Fletes y Alberto Flores se han dado a la tarea de medir milimétricamente la ruta de los 42 mil 195 metros; una labor que trazan celosamente sobre sus bicicletas para garantizarle a los corredores que cada gota de sudor se empleó a conciencia en el recorrido exacto y con el cronometraje correcto en una prueba muy desgastante.

Toda mi vida he estado en el atletismo. Sé lo que se siente como corredor cuando cruzas la meta, ves tu tiempo y no coincide con lo que tú pronosticabas. Si te dan un tiempo erróneo, te mienten, las carreras de ruta son una relación distancia/tiempo y si no está la distancia exacta, es muy injusto, comentó Fletes.

Pedro, maestro normalista jubilado hace tres años, es de los pioneros que organizan carreras de ruta y los primeros que se ingenió para medir sus eventos.

Antes medíamos con coche o rodetes de madera; llegamos a medir con una marca en la bicicleta y contando vueltas pero era muy lento, hasta que apareció un aparato: el cuentavueltas Johns. Un instrumento de medición que ni el GPS ni el Google Earth superan; la Federación Internacional de Atletismo sólo avala este método mecánico, agregó Fletes.

Minutos antes de que salga el sol, Pedro toma su bicicleta y con Alberto Flores inicia la encomienda, desde Avenida Insurgentes, entre la Rectoría de la UNAM y el Estadio Olímpico de CU, inician el cálculo exacto de la ruta que tendrá la edición 2019 del Maratón de la CDMX, que estrena imagen y dirección en su recorrido.

Alberto Flores alternaba su trabajo con las carreras, hasta que se capacitó como agrimensor e inició con Fletes la mancuerna de la precisión.

Ahora soy ‘descontinuado’ pero fui empleado del Banco de México. Hemos trabajado en esto desde 1995 y es muy agradable, pero se sacrifican muchas cosas, el tiempo para la familia porque esto lo hacemos los fines de semana.

Un Maratón que llegaba al Autódromo tenía un tramo de Juárez a Arcos de Belén y nos tuvimos que ir midiéndolo a las 12 del día, en sentido contrario a los coches, fue un trabajo tremendo, pero a veces lo tenemos que pasar, agregó sonriente.

Ambos ciclistas avanzan, como avanza el día y sólo se detienen donde el cálculo marca los parciales de 10 km, en un recorrido que deben hacer una vez más para certificar la medición.

Para muchos corredores que sepan bajar será muy bueno, sino se van a tronar, agregó Alberto en una bajada pronunciada, después cierra el cuaderno con todos sus cálculos, al terminar la medición, frente al Palacio Nacional.

Por Katya López 

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