Pour L’eternite

En la Final inédita, el nuevo 10 galo de sólo 19 años, Kylian Mbappé, trascendió como el segundo jugador más joven en la historia en anotar (65’) y ganar una Final de Copa del Mundo

FOTO: Especial
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Si la disputa hubiera durado toda la noche, Croacia habría seguido igual en la lucha, derramándose sobre la grama hasta que no quedaran más que los huesos descalcificados y las piernas rotas.

Esos gladiadores, dispuestos a morir en el campo, pero nunca en el orgullo, según sus genes geopolíticos, volvieron a desangrarse. Pero el duelo era de futbol, y en esa dimensión ganó el mejor: Francia.

Veinte atrás, el capitán Didier Deschamps levantó la Copa del Mundo como bastión de la escuadra gala que se tituló en su propio suelo. Ahora, el mismo jefe como estratega alcanzó el hito del alemán Franz Beckenbauer, dos veces monarca en las mismas condiciones, como jugador y estratega.

En la Final inédita, el nuevo 10 galo de sólo 19 años, Kylian Mbappé, trascendió como el segundo jugador más joven en la historia en anotar (65’) y ganar una Final de Copa del Mundo.

Croacia llegó a esta escena como el equipo que debió superar tres batallas previas que se fueron al alargue y dos series de definición desde el punto penal. Con su espíritu invencible, fue el primer rival que mayor oposición le significó a un equipo galo en todo su recorrido dentro de la justa. Mordió cada palmo de pasto, y cada balón dividido.

Pero Francia, un contendiente joven con alma de viejo, se dedicó a esperar cada golpe, eludirlo con habilidad siniestra, y contraatacar con puntería. Cedió la pelota y se apoderó del timón del juego. Aprovechó las circunstancias y los yerros del rival, desde el autogol de Mandžukic (18’) a la mano de Perišic (38’) y el penalti para el doblete del sicario Griezmann.

No pesaría el error del arquero Hugo Lloris, quien con el 3-1 arriba, quiso driblar en su salida de meta a Mandžukic, que exorcizó su remordimiento de marcar en propia puerta, le quitó el balón y empujó el 4-2 (69′) bajo el júbilo del graderío que estaba con el más débil.

Eso que se llama oficio lo aplicó el mejor equipo del Mundial de Rusia 2018, precedido de un aprendizaje que recabó desde Brasil 2014. Francia sólo perdió uno de sus últimos 12 juegos en la justa: nueve victorias, dos empates y la derrota que lo dejó fuera en el capítulo de 2014.

En el Olímpico Luzhnikí, la gloria en forma de lluvia bañó a un Campeón con batería suficiente para Qatar 2022. Requiem por la Croacia de Modric.

Por Héctor Quispe

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