Nace una leyenda

En los Juegos del 68, Mark Spitz no cumplió las expectativas, pero redobló esfuerzos para tocar la gloria olímpica

EFECTO. No lograr el objetivo en México llevó a Spitz a entrenar más duro. Foto: Especial
EFECTO. No lograr el objetivo en México llevó a Spitz a entrenar más duro. Foto: Especial

Bajo el azul de la Alberca Olímpica Francisco Márquez compitió un joven que apenas despuntaba en la natación del mundo: el estadounidense Mark Spitz, quien un día como hoy, de hace 50 años, ganó su primera medalla individual: un bronce en los 100 m libres de México 1968, y pese a ser un podio olímpico, le dejó un sabor amargo.

 

Yo llegué a México 68 con la meta de alcanzar seis oros, pero sólo gané dos; aprendí mucho de esos Juegos, fue como un tropiezo del que quería levantarme, recordó Spitz.

 

El pronóstico era alcanzable. Un año antes, en los Juegos Panamericanos de 1967, ganó cinco oros y eso lo ponía en el radar de convertirse en una estrella. Antes de llegar a la justa mexicana ya poseía 10 récords del mundo.

Por ello para él fue doloroso ascender al podio y que por diferencias milimétricas resultara una desventura: el ganador entonces fue el australiano Michael Wenden, que cronometró un nuevo récord mundial de 52.2 segundos y superó a Spitz por 0.8 décimas

Los dos oros que ganó fueron en los relevos 4×100 m y 4×200 m libres, pero en las pruebas individuales sólo cosechó ese bronce y una plata más en los 100 m mariposa.

Mark se fue a la Universidad de Indiana y, con el apoyo del entrenador Doc Counsilman, hizo un trabajo detallado para resarcir aquél fracaso.

Por cuatro años entrenó a conciencia y regresó en Múnich 1972, donde no ganó seis, sino siete oros y todos con nuevos récords del mundo; algo inédito hasta que 34 años después Michael Phelps rompió su racha, en Beijing 2008, donde ganó ocho preseas áureas.

Después de la hazaña histórica, Mark, a sus 22 años, se retiró del deporte, ya que en el verano de 1972 terminó la universidad y, como todos sus ingresos procedían de las becas escolares, no pudo seguir. Se inició en los bienes raíces y en dar conferencias, en las que comparte que México 68 fue el tropiezo del que se levantó.

 

Por KATYA LÓPEZ

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