Ismael Hernández, de aliento profundo

El medallista olímpico no sólo se preparó para subir al podio en Río 2016 y estudiar su licenciatura, también toca el saxofón

FOTO KATYA LÓPEZ
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Ismael abre ansioso el estuche negro. De él emerge el brillo dorado de su compañero terapista: un saxofón alto Mi bemol, el colega exigente que lo acompañó en su preparación para subir al podio con el bronce olímpico de Río 2016.

El pentatleta alternó los entrenamientos con sus estudios en Licenciatura en Economía y clases para tocar este instrumento de metal.

“Muchos me decían que no podía estudiar la carrera, prepararme a Olímpicos y además practicar saxofón, pero logré todas. Mi balance es bueno en todas porque me exijo para lograr mis metas, porque quiero ser un mexicano de éxito en muchas aristas.

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“Mi compromiso es seguir rompiendo moldes, redefiniendo lo que hace un deportista, lo que es un mexicano de alto rendimiento y que vean que lo hecho en México es muy bien hecho. Quiero ser una persona con muchas aristas de éxito”

“Hace dos años empecé con las clases de saxofón: una hora cada martes y jueves y ahora mi objetivo es tocar Teck Five, una canción que me gusta muchísimo”, expresa el primer mexicano medallista olímpico de pentatlón moderno, mientras prepara el instrumento.

Hernández toma la lengüeta, la boquilla, el cuerpo, el bocal y ensambla cada pieza; inicia el calentamiento y el profundo sonido se esparce por la explanada del Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM). “Nunca lo había traído aquí”, dice, antes de afinar.

Las notas emanan y se entrelazan para crear melodías. En el CDOM sólo se escucha un saxofón que vive del aliento de Ismael. ‘El Rey León’, ‘La Pantera Rosa’ y algo de bossa nova marcan la vida sonora del lugar.

Y en cada pequeño receso, Ismael platica brevemente. “El saxofón fue mi escape. Me distraía de estar totalmente enfocado en los entrenamientos y en los objetivos que debía lograr en cada etapa, me distraía de los estudios…de todo. Lo consideraba mi ‘Jardín Zen’ porque me sacaba de mi cotidianidad. Es un escape de la realidad por dominar este arte. Es un instrumento muy exigente y bello y como suena no tiene comparación”.

“El saxofón para mi es un instrumento que tiene mucha personalidad. Cierta calidez hace sonar las canciones diferentes, mágicas, con cierto aliento metálico”

Con cada bocanada, Ismael muestra las ‘veredas musicales’ para llegar a su espacio y admite que el alto rendimiento deportivo le ayuda a tocar el saxofón. “Aquí hay que constantemente estar lanzando el aire y no es como soplar, sino como una especie de vaho caliente; viene todo el apoyo desde el diafragma y eso lo hace un poquito cansado. Es similar a nadar y sacar burbujas por la boca para que no se te meta el agua. El deporte me dio la condición necesaria para poder tocar el saxofón más fácil, por eso admiro a los saxofonistas”, agrega Ismael, al culminar su ‘paseo’.

Estudiará en EUA

Tras cumplir la meta de subir al podio olímpico, el pentatleta trazó un nuevo reto: en julio próximo iniciarla la Maestría en Administración de Negocios en la Universidad de Duke.

“Elegí Duke por la excelencia académica y la excelencia deportiva. Es lo mejor de dos mundos en la misma universidad, pero ahora pospondré el alto rendimiento deportivo y seguiré el camino en el alto rendimiento académico”.

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PERFIL
ISMAEL HERNÁNDEZ USCANGA
Fecha de nacimiento: 23 de enero de 1990
Lugar: Cuautla, Morelos.
Estatura: 1.78m
Peso: 64kg.
Escolaridad: Licenciatura en Economía.
Logros: Primer mexicano con medalla olímpica en pentatlón moderno (Bronce en Río 2016). Plata en los JP de Toronto 2015. Oro individual y oro en relevo combinado en JCC Veracruz 2014.

Por: Katya López

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