Floyd Patterson: Ejemplo para todos

El estadounidense se codeó con lo más grande del boxeo, luego de estar en actividades “fuera de la ley”

Conquistó el título mundial de los pesados, vacante por la renuncia de Rocky Marciano. ILUSTRACIÓN: ALLAN G. RAMÍREZ
Conquistó el título mundial de los pesados, vacante por la renuncia de Rocky Marciano. ILUSTRACIÓN: ALLAN G. RAMÍREZ

Una de esas historias increíbles que se anidan en el boxeo –también en otras disciplinas del deporte–, tomó forma en la vida de uno de los campeones mundiales de peso completo más decentes, correctos y de extraordinaria calidad que hayan existido, no obstante que una de sus debilidades era la resistencia.

Su mandíbula era frágil y perdió importantes batallas por la vía del nocaut, no obstante que superaba a quienes lo vencieron en lo que se ha conocido como técnica, táctica y condición física. Ganó todos los torneos de aficionados en los que tomó parte, incluido el boxeo de los Juegos Olímpicos de 1952 (en Helsinki, Finlandia), cuando obtuvo la medalla de oro en la división de los medios, en el que produjo el total reconocimiento de todos por la calidad demostrada desde las batallas eliminatorias.

En el año mencionado debutó como profesional y con eso empezó la que fue una carrera sensacional. Estamos hablando del pugilista estadounidense Floyd Patterson, nacido en Waco, Carolina del Norte, el 4 de enero de 1935, y que se hizo hombre en Brooklyn, Nueva York.

En el barrio mencionado, y siendo todavía un adolescente, se convirtió en un pandillero, siempre dispuesto a ser parte de diversas actividades de esas que se han llamado desde mucho tiempo atrás fuera de la ley. Sus ingresos en diversos reformatorios se sucedieron docenas de veces.

Sin embargo, todo eso lo combinaba con la asistencia a gimnasios de boxeo, y en uno de ellos conoció al hombre que fue su mánager, maestro en muchos sentidos y casi su padre, el también estadounidense Cus D’Amato, quien lo sacó de las tormentosas actividades mencionadas.

Patterson empezó a ganar peleas entre los amateurs y después de los Juegos en los que ya señalamos su coronación, comenzó a cobrar dólares por pelear; es decir, fue introducido al profesionalismo del espectáculo de los puños. Subió de peso dentro de su desarrollo físico, y pronto estuvo combatiendo entre los completos.

Era un fuerte golpeador y magnífico técnico, pero reiteramos, su defecto de siempre fue su mandíbula débil, circunstancia que lo llevó, como también lo hemos mencionado, a sufrir derrotas en batallas muy importantes a lo largo de su carrera. Conquistó el título mundial de los pesados, vacante por la renuncia de Rocky Marciano, quien noqueó espectacularmente en cinco asaltos a ese inmortal conocido como Archie Moore.

Esto sucedió el 30 de noviembre de 1956, en el Estadio de Chicago, Illinois. Realizó cuatro defensas de la corona, una de ellas frente al también medallista de oro olímpico y compatriota suyo, Thomas Peter Pete Rademacher.

En la quinta exposición perdió el fajín cuando el sueco Ingemar Ingo Johansson sorpresivamente lo puso fuera de combate el 26 de junio de 1959, en el mítico estadio de los Yankees, en Nueva York. Un año después (20 de junio de 1960), Floyd tomó venganza por la misma vía, y además se convirtió en el primer hombre en la historia que recuperaba el campeonato mundial de la división a la que muchos consideraban reina en el boxeo, y todavía realizó dos defensas exitosas antes de perder el 25 de septiembre de 1962, contra Sonny Liston, quien lo dejó en la lona para toda la cuenta en el primer asalto, mismo resultado que se vio en la revancha, que le ofreció su victimario, el 22 de julio de 1963, en el Convention Center, de Las Vegas. Patterson entró entonces en un tobogán, aunque todavía disputó la faja que había sido suya.

Lo hizo en dos ocasiones y ambas la perdió frente a Muhammad Ali (22 de noviembre de 1965, en Las Vegas) y Jimmy Ellis (14 de septiembre de 1968, en Estocolmo, Suecia). Floyd decidió retirarse –atendiendo el consejo de Cus D’Amato–, después de que Ali lo noqueó por segunda vez, el 20 de septiembre de 1972, en el Madison Square Garden, en Nueva York.

Posteriormente, convertido en un ejemplo para todos, optó por dedicarse a otro aspecto del boxeo, y lo hizo más que bien. Recibió el nombramiento oficial de dirigir el boxeo dentro de la Comisión Atlética del Estado de Nueva York, y también desde ahí dejó gratos recuerdos para todos.

Floyd Patterson falleció el 11 de mayo de 2005, después de haber visto algunos años antes como su hijastro, Tracy Harris Patterson, ganaba las coronas mundiales de los pesos supergallos y superpluma.

Por Víctor Cota

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