Cruz Azul va por el título

La Máquina venció ayer a Monterrey, y buscará la novena estrella de su historia

FELICIDAD. Edgar Méndez, Milton Caraglio e Igor Lichnovsky gritaron con todo el gol de la victoria. Foto: MEXSPORT
FELICIDAD. Edgar Méndez, Milton Caraglio e Igor Lichnovsky gritaron con todo el gol de la victoria. Foto: MEXSPORT

En este Cruz Azul, el pasado no existe. Atrás quedaron las historias de finales oscuros, derrotas de último minuto, fracasos y partidos sin sangre ni coraje. Hoy, a diferencia de antes, La Máquina recuperó la esencia de un equipo grande.

Anoche aprendió a sufrir contra el Monterrey, en la vuelta de las semifinales, y demostró que quiere pelear el título del torneo mexicano, de forma firme.

La obligación de marcar un gol, empujó al equipo celeste a que fuera hacia adelante. Siempre con una misma intención.

Las circunstancias se dieron para que controlara el balón, el juego, que fuera un riesgo constante ante la línea de cinco de los Rayados y, aunque casi siempre falló en la definición, no traicionó nunca su nueva filosofía.

Una luz alumbró a La Máquina en el primer tiempo, en los momentos de mayor presión y nerviosismo en el campo.

El árbitro Fernando Guerrero señaló una supuesta falta en el área sobre Roberto Alvarado y le otorgó la oportunidad a los de casa, desde los 11 pasos. No obstante, en la definición, Milton Caraglio voló su disparo.

El golpe anímico tuvo efecto por varios minutos. No sólo porque Caraglio no volvió a tocar la pelota, antes de irse al descanso; sino, también, por el ligero despertar del Monterrey, que, a contragolpe y basado en sus individualidades, provocó momentos de tensión en el área de José de Jesús Corona.

En el entorno, los fantasmas aparecieron. A contratiempo, Cruz Azul tuvo que enfrentarlos, olvidarse de ellos, resolver la falta de contundencia y darle una lección a los que lo dieron por muerto tras el juego de ida. Así, en otro error del argentino Marcelo Barovero, que dio rebote hacia el centro en un remate de Adrián Aldrete, Caraglio se sacó la espina del penalti y enmendó su error con el 1-0 (54′).

Entonces, el panorama fue otro en el Azteca. Algo se rompió con el gol del argentino. Viejas ataduras, miedos, fantasmas, como pueda llamarse.

Porque La Máquina, incluso, perdonó en un par de ocasiones más, en las que había quedado mano a mano con el portero.

De vuelta en una final, después de la noche trágica del Clausura 2013 ante el América, los dirigidos por Pedro Caixinha esperan al contrincante con el que pelearán el título del Torneo Apertura 2018.

En el deseo de sus jugadores está el doblete.

 

Por ALBERTO ACEVES

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