Cómo atacar el campo

Horacio Morales, coach y profesional del Club de Golf Chapultepec, nos dice sus secretos

Esta cancha se rediseñó a cargo por el mexicano Percy Clifford, en 1972. El pasto del fairway es
kikuyo; greenes, poana. Foto: Especial
Esta cancha se rediseñó a cargo por el mexicano Percy Clifford, en 1972. El pasto del fairway es kikuyo; greenes, poana. Foto: Especial

Horacio Morales, coach de la golfista Gaby López y profesional del Club de Golf Chapultepec, nos adelantó la manera de atacar el campo durante la tercera edición del WGC-Mexico Championship, y de hacer scores debajo del par.

De hecho, son tres factores los que hay que tomar en cuenta para que el campo se defienda ante el poderoso juego de las estrellas del golf profesional.

Morales nos confesó que los greens se defienden por ilusión óptica, pues todas las caídas tienden a irse hacia la ciudad, cuando parece todo lo contrario.

Debido a la altitud de la capital del país (más de dos mil 400 metros a nivel del mar), la pelota vuela más, por lo que los jugadores deben ajustar un 10 por ciento sus tiros, o sea, utilizar un bastón de menos para que aterrice en donde los golfistas aspiran.

Y finalmente, los fairways y greenes son estrechos, donde las jugadores se la piensan más en la toma de decisiones para poder poner la pelota en juego y evitar los árboles que sí juegan en este campo y probable para salir con un bogey o doble bogey en la tarjeta.

Ya sólo falta un día para el incio del WGC-Mexico Championship, y la cancha del Club de Golf Chapultepec (par 71, de siete mil 345 yardas) luce en inmejorable condiciones para hacer scores bajos. Conoce el campo y las estadísticas de cada hoyo durante el 2018.

Su sola presencia hizo que la segunda jornada del WGC-Mexico Championship fuera diferente.

El mejor golfista de los últimos 25 años, Tiger Woods estuvo ayer en el Club de Golf Chapultepec para prepararse de cara a su debut de un torneo profesional en nuestro país.

Woods llegó al club sede antes del mediodía. Almorzó y hasta hizo un poco de pesas en el área de gimnasio.

Después, ya vestido con una polo verde aqua, pantalón gris, gorra, cinturón y spikes en blanco, hizo que un importante despliegue de seguridad lo siguiera por el área de práctica, y el putting green.

En la plataforma y con una tribuna llena, el silencio era sepulcral cuando el ex número uno del mundo pegaba tiros con fierros y maderas. Era el eje de atención.

Luego menos de 10 minutos en el putting green, y a las 13:30 horas comenzó a jugar en un threesome compuesto por Justin Thomas y Billy Horschel, y jugaron nueve hoyos. Al término, Woods firmó autógrafos a una centena de niños. Un día inolvidable para ellos.

 

Por HÉCTOR JUÁREZ CEDILLO

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