“Big” George, del retiro al éxito

A 50 años de haber ganado la medalla olímpica, el estadounidense tuvo una brillante carrera, pese a estar fuera del ring durante una década

Foreman llevó su vida a destacar en diversos aspectos, el principal, por supuesto, el boxeo. ILUSTRACIÓN: ALLAN G. RAMÍREZ
Foreman llevó su vida a destacar en diversos aspectos, el principal, por supuesto, el boxeo. ILUSTRACIÓN: ALLAN G. RAMÍREZ

Las hazañas que han tenido como escenario los cuadriláteros de boxeo, no obstante ser de distintos tipos, son únicas, y atribuibles casi siempre a los mejores. Una de estas pertenece a quien está considerado entre los más sobresalientes pesados de la historia moderna, el gran George Foreman, estadounidense nacido el 10 de enero de 1949, en Marshall, Texas, y actualmente un ejemplo para las juventudes de todo el planeta.

Big George, como se le apodó en el medio de los puños, entre otros muchos aspectos destacables de su campaña entre las cuerdas dio forma a una convincente carrera en el terreno de los aficionados, la que culminó conquistando una medalla de oro entre los pesos completos dentro de los Juegos Olímpicos, efectuados en México, hace ya poco más de medio siglo.

De entonces a la fecha, Foreman llevó su vida a destacar en diversos aspectos, el principal, por supuesto, el boxeo, en el que cinco años después de haber recibido la máxima presea amateur en la Arena México, de la colonia Doctores, de nuestra capital, se convirtió en el campeón mundial de peso completo dentro de los profesionales.

Aquello sucedió el 22 de enero de 1973, sobre el ring instalado en el Estadio Nacional de Kingston, Jamaica. Ahí noqueó técnicamente en dos rounds a Joe Frazier, en una batalla cuyo tercer hombre sobre la lona fue otro destacadísimo elemento en la historia de nuestro deporte, el neoyorkino Arthur Mercante.

George realizó tres defensas de esa corona y en la cuarta perdió su carácter de invencible, contrario a lo que muchos pensaban que continuaría con su aureola principal.

El suceso se dio en un sitio que nunca había tenido espectáculos de esa naturaleza. Fue en Kinshasa, la capital del Congo, en África. Hasta allá llevaron el campeón del mundo por el entonces promotor más influyente, Don King, y el retador era nada menos que el inmortal Muhammad Ali.

El presidente del país mencionado Mobutu Sese Seko, entre otras cosas y para proteger a los cientos de personas que fueron desde América a presenciar la pelea, o trabajar en ella, principalmente (obvio) campeón y retador, encerró en un estadio a todos los delincuentes conocidos en aquel terrenos y todo caminó bien.

Ali y Foreman ofrecieron un gran combate, y el segundo de ellos fue noqueado en el octavo round, recibiendo la cuenta de Zachary Clayton, réferi estadounidense que casualmente fue el mismo que actuó cuando Foreman hizo su debut en el profesionalismo. Le fecha fue el 30 de octubre de 1974.

Tras eso, Foreman permaneció inactivo durante un par de años. Volvió en 1976. En ese y en el siguiente año sostuvo seis encuentros y decidió irse del boxeo.

Sin embargo, volvió 10 años después, ¡10 años después!, el 9 de mayo de 1987. Había aumentado mucho de peso y su figura otrora atlética, lucía redondeces no propias para un gran peleador como era él. No obstante, su condición física era de lo mejor, conservaba muchas de sus cualidades y ganó 24 batallas consecutivas.

Perdió posteriormente en compromisos disputando la corona frente a Evander Holyfield y Tommy Morrison, pero nunca perdió la confianza en que podría reinar de nuevo, y al fin, lo consiguió el 5 de noviembre de 1994. Aquella noche hizo la proeza de reconquistar el campeonato mundial al poner fuera de combate en 10 rounds al zurdo y poderoso golpeador Michael Moorer.

Se retiró definitivamente del boxeo el 22 de noviembre de 1997, después de perder una decisión mayoritaria contra Shannon Briggs. Para entonces, en sus dos etapas entre las cuerdas, había dado forma a un historial de 75 triunfos, 68 por nocaut, a cambio de solamente cinco derrotas.

La televisión estadounidense entonces reclamó su presencia, pero ya no como peleador, sino en calidad de comentarista. Todos sus conocimientos fueron escuchados por millones de diversas partes del planeta, y muy pronto, se le consideró entre los mejores enterados en la materia.

Pasó el tiempo y ahora está convertido en un empresario de enorme éxito, siempre con su estilo de vida, decente, agradable, ejemplar, y nos congratulamos de haberlo tenido con nosotros en México, cuando se cumplió el 50 aniversario de su primer gran logro.

 

Por  VÍCTOR COTA*

*Con 60 años de carrera, Víctor Cota trabajó 36 años en el periódico La Afición, con su columna Combate de 1965 a 2001). Ocho años más tuvo otro espacio: Comentando el Boxeo, en el periódico Esto (2001-2009). Pertenece al equipo de trabajo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) desde 1975. Publicó el libro Apuntes sobre la estupidez.

 

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