Acaba el fervor

Hace cinco décadas acabaron los Juegos en nuestro país, y con ella, también una generación completa de atletas

DETENCIÓN. El desarrollo de los atletas nacionales
no siguió por falta de un plan de trabajo. Foto: ESPECIAL
DETENCIÓN. El desarrollo de los atletas nacionales no siguió por falta de un plan de trabajo. Foto: ESPECIAL

Con la clausura de los Juegos Olímpicos se cerró de tajo un capítulo del deporte mexicano. La inercia exitosa acabó, pues muchos de los destacados no asistieron a Múnich 1972, no recontrataron a sus entrenadores ni diseñaron un programa de desarrollo.

Todo el esfuerzo de organizar los Juegos no dejó herencia para las siguientes generaciones del deporte nacional.

Era juvenil y me decían de mi potencial para llegar a Múnich 72, pero al final ni fuimos; nunca volví a ir a unos Juegos Olímpicos, comentó Enriqueta Basilio, quien encendió el pebetero de México 68.

Joaquín Rocha, bronce en boxeo, vivió algo similar.

 

Empecé en el boxeo en 1967, al ganar la medalla me motivé mucho, hice el otro ciclo olímpico, y gané plata en los Panamericanos del 71, pero luego me dijeron que ni me cansara, que a mi peso no lo iban a llevar, dijo Rocha.

Después de los Juegos, hubo un prolongado letargo para los atletas que saborearon las mieles del olimpismo.

Nuestro equipo de gimnasia era el más joven de todos, en dos años avanzamos lo que otros países habían hecho en ocho, los demás estaban sorprendidos, pero acabaron los Juegos y no recontrataron a nuestros entrenadores, regresamos a entrenar hasta abril del 69, explicó María Elena Ramírez.

Felipe Muñoz, oro en 200 metros pecho, fue abanderado mexicano para Múnich 72, y aunque allí mejoró su marca olímpica, culminó en quinto sitio. Desafortunadamente no supimos aprovechar todas las cosas que ya se habían logrado, no supimos darle continuidad a un legado que se perdió, confesó Tibio Muñoz.

 

Por KATYA LÓPEZ

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