Minatitlán, el eslabón más débil del sistema

Su capacidad de operación es de 12 por ciento, el nivel más bajo de todo el programa nacional

 La capacidad de la
refinería está
por debajo
del promedio. FOTO: ESPECIAL
La capacidad de la refinería está por debajo del promedio. FOTO: ESPECIAL

La capacidad que tiene la refinería de Minatitlán, en Veracruz, es de sólo 12 por ciento, cifra que representa el nivel más bajo de todo el sistema nacional de refinación; no obstante, su proceso de reconfiguración para ampliar su infraestructura costó tres mil 559 millones de pesos.

La reconfiguración de la refinería quedó terminada en 2011; no obstante que tuvo un retraso de tres años, debido a que durante el proceso se suscitaron contingencias que afectaron el proyecto, como la crisis económica global de 2008-2009.

En 2011, el porcentaje de utilización del complejo industrial era de 53 por ciento, pero este nivel ha caído más de la mitad en los últimos siete años, de acuerdo con datos del Diagnóstico de la Industria de Petrolíferos elaborado por la Sener en noviembre de 2018.

Lo anterior se debió a un incremento en el número de paros programados y a la ejecución de trabajos adicionales de rehabilitación, entre otros factores.

De hecho, los paros en la refinería de Minatitlán sumaron un total de 35 entre 2016 y 2018, debido a problemas como falta en el suministro de insumos, falla en plantas catalíticas, fallas en componentes técnicos y elevados inventarios, detalla la Sener en el documento.

La refinería tiene una capacidad de procesamiento de 285 mil barriles, colocándose en tercer lugar dentro de las seis refinerías que conforman todo el sistema, solo superado por Salina Cruz con 330 mil barriles y Tula con 315 mil barriles diarios de capacidad; la próxima construcción de la refinería de Dos Bocas dejará a Minatitlán en el cuarto lugar, ya que el nuevo complejo tendrá una capacidad de 350 mil barriles diarios.

Se ha gastado mucho en las refinerías existentes y con nulos resultados, pero no hay números claros en materia de beneficios, opinó Miriam Grunstein, experta del Rice University’s Baker Institute.

De hecho, los trabajos de la reconfiguración arrancaron en 2004 y se tenía previsto que terminaran en 2008, sin embargo las obras concluyeron hasta 2011. Los trabajos y los costos de la obra se vieron afectados por acontecimientos imprevisibles y extraordinarios que por los que se incrementaron los precios de los insumos y generó una mayor permanencia en el sitio de la obra, señala el Libro Blanco de la Reconfiguración.

Las obras se llevaron a cabo a través de licitaciones de seis paquetes que fueron ganados por consorcios liderados por las empresas Tradeco, ICA Fluor Daniel, Dragados Proyectos Industriales, Odebrech, Samsung Engineering y Proyectos y Desarrollo de Infraestructura.

 

Por Adrián Arias

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