Fracking: cuidar el ambiente o renunciar a las reservas

En los próximos seis años, la técnica quedará fuera de la estrategia de méxico para extraer hidrocarburos, decisión que busca evitar daños al ecosistema, pero implica renunciar hasta a 48 por ciento de las reservas de hidrocarburos

El fracking, que consiste en la
inyección de químicos para
fracturar piedras y así obtener
hidrocarburos. FOTO: ESPECIAL
El fracking, que consiste en la inyección de químicos para fracturar piedras y así obtener hidrocarburos. FOTO: ESPECIAL

El fracking, que consiste en la inyección de químicos para fracturar piedras y así obtener hidrocarburos no convencionales o de lutitas y en el que se requieren grandes cantidades de agua, hoy es un tema que ha confrontado posiciones entre los expertos y el gobierno, ya que mientras los primeros han señalado que es una técnica ideal para producir más gas natural y así reducir las importaciones desde Estados Unidos, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido enfático en rechazar su uso durante su mandato.

No al fracking, a lo mejor por la inercia se estableció el uso de esa tecnología para la extracción del petróleo, pero no se va a usar. Es un compromiso, dijo el mandatario hace unas semanas.

Sin embargo, esta técnica no es nueva en México y ha sido ocupada por Pemex al menos desde 2003. Sin embargo, la perforación y operación de estos pozos no ha quedado totalmente en manos de la empresa productiva del Estado, ya que para ello ha contratado a grandes petroleras como Halliburton, Schlumberger o Baker Hughes, según información de CartoCrítica, una asociación civil que se ha enfocado en advertir de los daños y riesgos del fracking.

Según datos recopilados mediante la solicitud de información pública con número de folio 1857500000714 realizada por la asociación a Pemex Exploración y Producción, al menos 924 pozos han sido perforados mediante esta técnica, esto en Coahuila, con 47 pozos; Nuevo León, con 182 pozos; Puebla, 233 pozos; Tabasco, 13 pozos; Tamaulipas, 100 pozos; y Veracruz, 349 pozos.

Según un análisis de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), México tiene reservas totales por 138.36 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente, que contienen gas y aceite, de los cuales 66.6 mil millones de barriles, necesitan fracking para ser extraídos, es decir, 48 por ciento de las reservas del país solo pueden obtenerse mediante esa técnica.

Decir no al fracking significaría renunciar a la mitad de las reservas de la nación, opinó Héctor Moreira, comisionado de la CNH. Explicó que todas las actividades petroleras implican riesgos, por lo que se requiere endurecer la regulación en los procesos, a fin de aminorar los potenciales daños al ambiente.

Héctor Moreira

 

Cerrar la puerta al fracking podría traer otras implicaciones que van más allá, por ejemplo, México tendría que revisar a la baja su estimación de reservas, lo que podría tener una repercusión negativa en los mercados internacionales, dijo Rosanety Barrios, quien se desempeñó como titular Unidad de Políticas de Transformación Industrial de la Secretaría de Energía (Sener) en el sexenio pasado.

 

Rosanety Barrios

 

En contraste, Ramsés Pech, analista de Caraiva y Asociados, comentó que decir no al fracking nos llevaría a depender de las importaciones de gas natural, lo que pone en vilo la seguridad energética del país.

Ramses Pech

 

El fracking también es una técnica que se utiliza para extraer gas natural, un combustible que se utiliza para generar 62 por ciento de la electricidad que se consume en México.

Manuel Llano

Entre 2010 y 2017 la producción de gas natural cayó 33 por ciento al pasar de 6 mil 337 a 4 mil 240 millones de pies cúbicos diarios (mmpcd), mientras que las importaciones se dispararon 194 por ciento en el mismo periodo al pasar de mil 459 a 4 mil 293 mmpcd, de acuerdo con datos de la CNH.

EFECTOS

La polémica del fracking se centra en el impacto ambiental, ya que consume enormes cantidades de agua. La asociación internacional GreenPeace estima que se requieren entre 9 mil y 29 mil metros cúbicos de agua para las operaciones de un solo pozo: Esto podría causar problemas con la sostenibilidad de los recursos hídricos incluso en países de clima templado, y aumentar la presión del consumo de suministros en las zonas más áridas, detalla.

Entre 15 y 80 por ciento del fluido que se inyecta para la fractura vuelve a la superficie como agua de retorno, y el resto se queda bajo tierra, conteniendo aditivos de la fractura y sus productos de transformación: No se puede descartar una posible contaminación de los acuíferos subterráneos, indicó. Entre las sustancias disueltas a partir de la formación rocosa, donde está el gas durante el proceso de fractura, se encuentran metales pesados, hidrocarburos y elementos naturales radiactivos.

Tenemos problemas más urgentes, no hace falta perforar más pozos, con la cantidad de pozos que ya existen perforados y produciendo es suficiente para extraer los hidrocarburos necesarios y lograr una transición energética. El objetivo no debe ser extraer más gas o crudo sino a migrar a energías renovables, dijo Manuel Llano, investigador de Cartocrítica.

A pesar de ello, Estados Unidos ha perforado 650 pozos con fracking, mientras que Canadá 300 pozos, de acuerdo con Héctor Moreira; otras naciones que la utilizan son Argentina y China. Los países que se oponen a esta técnica son Francia, Bulgaria, Alemania, España Suiza, entre otros.

 

Por Adrián Arias

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