Evadir al fisco se convirtió en “deporte nacional”: Carlos Romero, Procurador Fiscal

Durante el seminario “Corrupción y lavado de dinero: XV aniversario de la UIF”, el Procurador Fiscal también comentó que se tiene que dejar de criminalizar a la pobreza

Carlos Romero señaló que el que compra facturas falsas no debe estar en la cárcel, pero sí debe pagar sus impuestos. Foto: Twitter
Carlos Romero señaló que el que compra facturas falsas no debe estar en la cárcel, pero sí debe pagar sus impuestos. Foto: Twitter


Defraudar al fisco se convirtió en un deporte nacional por las debilidades que existen en el marco jurídico mexicano, lamentó Carlos Romero, titular de la Procuraduría Fiscal de la Federación, quien envió un mensaje a los delincuentes: ya se acabó la fiesta, porque las autoridades trabajan en aplicar cambios legislativos que terminen e inhiban este fenómeno.

Al participar en el seminario Corrupción y lavado de dinero: XV aniversario de la UIF, advirtió que existe una grave problemática en la legislación: los delitos fiscales no están catalogados como delitos graves, lo cual es visto como una invitación a violar la ley. 

De acuerdo con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), de 2014 a 2018, el monto de evasión fiscal por facturas fue de 2 billones de pesos, es decir, 500 mil millones pesos al año, estamos hablando de la décima parte del presupuesto lo que se defrauda con estos esquemas, detalló.

 

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Explicó que el marco jurídico no permite llegar a los beneficiarios finales, porque personas de bajos ingresos, por una pequeña cantidad de dinero, se prestan para firmar documentos y al día siguiente ya están haciendo operaciones por grandes cantidades de recursos.

Tenemos que dejar de criminalizar a la pobreza, no podemos llegar a sancionar y meter a la cárcel a las personas que por causas de necesidad firmaron como accionistas, comentó.

Romero informó que en el Senado se analiza una reforma para modificar la Ley Federal de Delincuencia Organizada, el Código Nacional de Procedimientos Penales y la Ley de Seguridad Nacional para equipar a los delitos de defraudación fiscal con delincuencia organizada.

Lo que buscamos con estas reformas es seguir la huella de dinero, ver quién es el beneficiario final, comentó.

 

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Queremos al delincuente peligroso, al que hace de la defraudación fiscal su modo de vida, que viven de esos esquemas, esos defraudadores encantadores que vemos jugando golf, que vemos en los helicópteros, en los Ferrari, esos no los que queremos en la calle. Debemos tenerlos en la cárcel y catalogarlos como delincuentes peligrosos.

Señaló que al que compra facturas falsas para disminuir su carga fiscal no es un contribuyente peligroso y no debe estar en la cárcel, pero sí debe pagar sus impuestos. 

Al tercer contribuyente, el que por una situación económica no pudo pagar, a ese no queremos meterlo en problemas legales, sólo que pague.

Si hacemos eso, podemos mejorar la recaudación e inhibir estas vindicaras delictivas

Las personas que se dedican a esto deben entender que se acabó la fiesta, deben entender que ya no lo pueden hacer y que las instituciones estamos colaborando brazo a brazo en esto, hay una perfecta comunicación entre la UIF, Auditoria Superior, el SAT y la Procuraduría Fiscal

Por: Fernando Franco

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