Disruptores. Gustavo Tomé, el tiburón mexicano

Es el 31 octubre de 2016. Gustavo Tomé, de 38 años, ha decidido que es momento de que Fibra Plus salga al mercado para intentar levantar 2,500 mdp

Gustavo Tomé
Gustavo Tomé
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Es el 31 octubre de 2016. El empresario Gustavo Tomé, de 38 años, ha decidido que es momento de que Fibra Plus salga al mercado para intentar levantar del piso de remates 2 mil 500 millones de pesos para llevar a cabo distintos proyectos de inversión inmobiliaria.

Potenciales inversionistas habían pedido a Gustavo que la colocación fuera pospuesta ocho días, en lo que Hillary Clinton era confirmada la nueva presidenta de los Estados Unidos; sólo ocho días de tregua y Fibra Plus tenía asegurados al menos mil 500 millones de pesos por parte de los inversionistas temerosos. 

El mundo de las colocaciones en los mercados es uno pequeño, constituido por banqueros de inversión especializados en mercados de valores, fusiones, adquisiciones, y reestructuras; mundo que apostaba porque la colocación de Fibra Plus acabaría fracasando debido la fecha de lanzamiento previa a las elecciones en Estados Unidos.

Pero el 8 de noviembre cayó una bomba en ese mundo. Trump ganó, los señores del dinero se acobardaron, y la Bolsa Mexicana de Valores se desplomó 4%.

Cuándo gana Trump, ¿qué pensaste? –se le pregunta.

Gustavo abre su boca grande y lanza una risotada burlona enseñando los dientes.

– Me daba risa. Yo me tenía que jugar la ficha, pero no porque sabía quién iba a ganar. Es porque yo tenía que administrar el riesgo. No es que entendiera qué iba a pasar, sino que entendía qué podía pasar, y yo tenía que cubrirme. Cuando pasó lo que no tenía que haber pasado, o lo que la gente creía que no iba a pasar, ya había asumido eso como una probabilidad de riesgo.

Adelantándose al cataclismo en los Estados Unidos, Gustavo logró levantar mil 500 millones de pesos: menos de lo que esperaba si ganaba Hillary, pero mucho más si lo imposible se hacía realidad, cosa que pasó.

-¿Entonces fuiste de los pocos en este país que se rieron cuando ganó Trump?

-No, no fui de los pocos. Fui el único.

Adicto al riesgo

Gustavo Tomé recibe a El Heraldo en una de sus salas de juntas, custodiada por tres guardianes: Iron Man, Spiderman y Batman.

El empresario dice que los pósters con las imágenes de los enmascarados son para recordarle que su trabajo es formar superhéroes en sus múltiples empresas, a las que les ha perdido la cuenta.

La historia de este empresario comenzó donde terminó la de su padre. Luego de fallecer el segundo, junto a su hermano y madre, Tomé decidió vender en 1994 las empresas maquiladoras que les habían sido heredadas, las cuales producían para Dockers, GAP y Old Navy.

Tomé sintetiza el razonamiento detrás de la decisión debido a la destrucción del capital social que representa generalmente el negocio maquilador, al estar basado en salarios bajos y poca capacitación, además de una limitada rentabilidad.

Para él, migrar de un negocio de bajo valor agregado hubiera sido bien visto por su padre, porque mi papá era como yo pero en los años 80, y si no estaba de acuerdo nunca se lo dijo.

Posteriormente, adelantándose a los tiempos, incursionó a mediados de los 90 en el negocio de Internet al establecer una empresa de proveeduría de tecnología para servicios dial up en Guanajuato.

A partir de esos años, este empresario de trato fácil ha ido ganando espacio entre los grandes nombres de los capitalistas mexicanos a pulso de fuerza, inteligencia y campanazos.

Gustavo Tomé

Tomé actualmente cuenta con tres proyectos principales: Da Vinci Capital, un fondo patrimonial dedicado a invertir o comprar en empresas en múltiples áreas; Némesis Capital, un fondo dedicado al desarrollo de propiedades comerciales, industriales, residenciales y turísticas; y por último Fibra Plus, fibra especializada en desarrollo, adquisición, operación y arrendamiento de activos inmobiliarios en México.

Mediante estos tres instrumentos Gustavo Tomé tiene participación en negocios tan diversos como la fabricación de palomitas de maíz, mini cohetes espaciales, tuberías de polietileno, páneles solares, parques industriales en Silao, departamentos de lujo en Riviera Nayarit o la construcción de oficinas en Espacio Condesa.

Un ejemplo claro de su forma de hacer negocios es una de sus empresas bandera: Solartec. Fundada en 2009, pasó de la manufactura de productos pequeños basados en tecnología solar (lámparas, baterías) a ser la primera empresa mexicana en elaborar sus propios páneles solares luego de diversas adquisiciones de empresas del ramo localizadas en Francia, Alemania y Bélgica.

Actualmente Solartec se caracteriza por tener bajo su control desde la investigación, la producción y la instalación de los páneles, lo que convirtió a Gustavo en un referente entorno a las energías limpias antes que el tema se masificara en México.

Si me preguntas cuál es mi función más importante todos los días, (es) formar líderes y administrar riesgo. Eso es lo que hago todos los días. De repente veo negocios, pero lo que más hago es administrar riesgos.

Valor

El riesgo, entendido bajo los estándares de Gustavo, es la fuerza motriz que mueve sus decisiones de inversión, pues donde hay riesgo, hay miedo, y donde hay miedo hay oportunidades de alta rentabilidad.

Aunque ha abrazado el riesgo como filosofía, Tomé refiere que percibe menos oportunidades en el México de 2017 que hace cuatro años. La corrupción, la disparidad social, el entorno nacional y el internacional –dice– terminaron por disipar la ilusión del inminente Mexican Moment.

La gente, los mercados, tratan de prever el futuro porque haces hoy y se refleja en el tiempo. Si la tendencia va para arriba tratas de invertir más para que con el tiempo haya más dinero. ¿Qué pasó?, que todos pensamos que el para arriba iba a ser más para arriba, y el para arriba fue… pues sí, un tope, no fue un cohete, fue un topecillo, dice.

Debido a lo anterior cobra importancia la formación al interior de sus proyectos de una cultura resiliente a un clima hostil y de la adopción y corrección rápida del fracaso.

Estamos preparados, no para todo, pero para mucha más incertidumbre a la que estábamos acostumbrados. No vamos a ver cualquier proyecto a menos de que sea extraordinario, para que en un ciclo malo sean buenos, y en un ciclo pésimo, sean regulares. Hemos sido selectivos. No hemos visto las oportunidades que yo esperé que ya deberíamos estar viendo, dice.

Debido al clima de inestabilidad, los proyectos de Tomé deben ser más cautos con los riesgos, aunque eso no le impide tener en puerta ya los cinco primeros desarrollos inmobiliarios financiados con Fibra Plus.

Además, el grupo está interesado en proyectos inmobiliarios en Portugal, España, Inglaterra, Estados Unidos y México, y también en incursionar algún día en realidad aumentada y virtual, la inteligencia artificial, las ciencias genómicas y la industria espacial.

Gustavo Tomé

En el México actual –refiere– las oportunidades están para quien pueda verlas y ejecutarlas, no por relaciones de poder o dinero.

-¿Realmente no llevas las cuentas de cuántas empresas tienes?

– No. Pero ¿sabes qué tengo?, tengo una gran virtud: que cuando me va mal y la paso mal, se me olvida, entonces vivo feliz. ‘Oye que perdiste millones’, ni me acordaba.

El Tiburón

En agosto de 2014, el diario español El Mundo llamó a Gustavo un tiburón financiero, luego de sorpresivamente haber comprado el 9% del Liberbank mediante Da Vinci Capital, mote que se le ha quedado.

– ¿El apodo concuerda con tu carácter o tu forma de hacer negocios?

– Depende. Yo creo que un tiburón sabe navegar en muchas aguas, pues en eso sí estamos alineados. Si lo atacas se defiende, estamos alineados. Pero también muchos tienen el estereotipo de la película, que te come sin hacer nada, ese no soy. A lo mejor algunas de las estrategias que usamos en los negocios pueden asemejarse en algunas de las características de los tiburones.

Pero, a pesar de estas semejanzas, más allá de un escualo –que ataca movido el por instinto y no por la astucia–, Gustavo es una ametralladora que dispara conceptos y cifras con una voz suave; es un láser que dispone de su dinero con precisión milimétrica; es una computadora que realiza cálculos de mercado mientras hace yoga.

Gustavo Tomé es una máquina.

Por Erick Ramírez

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