Disruptores. Claudia de Heredia, cofundadora de Kichink

"¡Kichink!". Así sonaban las máquinas registradoras de antaño cuando se registraba una compra. Hoy es el nombre de un empresa de comercio electrónico

Disruptores. Claudia de Heredia, cofundadora de Kichink
Disruptores. Claudia de Heredia, cofundadora de Kichink
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¡Kichink!. Así sonaban las máquinas registradoras de antaño cuando se registraba una compra. Hoy es el nombre de la empresa mexicana de comercio electrónico fundada por Claudia de Heredia, Claudio del Conde y Jennifer Marquard.

Creemos que nuestra responsabilidad, quizá por locos o porque recibimos una educación privilegiada, es cambiar y hacer más equitativa la forma en la que se reparte la riqueza en el país, dice Claudia de Heredia.

La promesa principal de la empresa es que mediante su plataforma electrónica cualquiera puede comercializar sus productos.

De acuerdo con Kichink, la democracia tiene un costo específico del 7.5%. Esto es lo que deben de pagar de comisión por cada venta hecha mediante la plataforma los usuarios. No empiezan a pagar hasta que empiezan a vender, sin comisiones ocultas o mensualidades.

De esta manera, Kichink ofrece a las personas que inician un negocio canales de financiamiento, promoción y distribución a todo el mundo que por la vía tradicional no tendrían.

Resulta paradójico que para hacer dinero necesitas dinero. El comercio electrónico elimina esta barrera porque hoy puedes decidir qué vas a prevender… corbatas, y ni siquiera las tienes hechas, has comprado o sabes dónde las vas a conseguir. Pero si las prevendes vas a tener el capital para hacerlas y tener una ganancia.

CAMBIANDO EL JUEGO

Desde su creación en 2013, Kichink nació como una reacción natural a la ausencia de una oferta de comercio digital mexicana, y a un creciente uso del Internet en el país.

Según especialistas del sector, en 2017 se realizarán en México compras en línea dentro del retail por cerca de nueve mil millones de dólares, y que para el 2019 la cifra sea de casi 13 mil millones. Los mexicanos pasan cada vez más tiempo frente a sus computadoras, y casi el 50% de ellos ha com- prado en línea.

Adelantándose a la explosión del e-commerce en México, Kichink se encuentra en una posición cómoda y ha pasado de iniciar con 60 empresas vendiendo sus productos en la plataforma, a 83 mil en sólo tres años.

No nos hacía sentido que en todo el mundo el comercio electrónico fuera tendencia y en México no hubiera nada. Así es como empezamos a desarrollar Kichink, cuenta.

En 2015 Google reconoció a Kichink y a sus fundadoras con el premio Game Changer por su capacidad para innovar y ser un agente de cambio. La multinacional la definió como la compañía con el mayor potencial para disrumpir en su industria.

Gracias a este éxito, Kichink tuvo la capacidad de diseminar su filosofía, y creó su incubadora de negocios Nido, en la que se financia y construyen empresas afines.

Aunque se guarda los detalles de las empresas a las que ayudan a crecer, Claudia asegura que buscan cambiar paradigmas en el mundo digital, como ellos mismos lo están intentando en el e-commerce.

Uno de los proyectos de la incubadora es la iniciativa Lazo. Creada por Paola de la Rosa, Lazo es un canal de venta en línea habilitado por Kichink en el que 15 maestros artesanos comercializan su trabajo sin intermediarios.

La rebocera Camelia Ramos, el artista de cerámica Alejandro Díaz, y el velero José Hernández son algunos de los maestros que establecen sus propios precios mediante Lazo y evitan los abusos de los canales de distribución de arte mexicano.

Esto es lo que nos apasiona, que hay una necesidad de creación y transformación, y el dinero viene o no ad- junto. Entendemos que hay propósitos más grandes que hacerte millonario, finaliza Heredia.

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