Disruptores. Alan Huber: pedalear se convirtió en negocio

Arrancó como todos, con miedo, pero Alan Huber asegura que la clave está en la pasión y no tratar de comerse el mundo a la primera

El Heraldo de México. Alan Huber. Foto: Edgar López
El Heraldo de México. Alan Huber. Foto: Edgar López

Cuando se le pregunta cuál es la parte más importante de una bicicleta, Alan Huber responde sin dudar: El cuadro, el chasis.

Pueden cambiarse las llantas, reemplazarse el sillín u optar por un mejor manubrio si no es responsivo, pero sin un buen esqueleto sobre el que estén montados, la bicicleta no funcionará.

Bajo esta misma lógica ve los negocios el fundador y director general de la cadena de ciclismo People for Bikes.

Tras una mala experiencia al adquirir una bici cuando tenía 18 años, Huber cayó en cuenta de que el mercado ciclista de México necesitaba de alguien que ofreciera calidad, variedad y atención. Tenía la idea, pero tardaría dos años en la planeación y concepción del esquema financiero y comercial, mientras terminaba mis estudios en la Universidad Iberoamericana.

Dos años pueden parecer mucho tiempo, pero es un proyecto para toda la vida. Tienes que tener pasión, pero es importante una estructura que guíe todas tus acciones, no tratar de comerse el mundo, dice.

Alan Huber, que viste una camisa de leñador y luce bigote a la Freddie Mercury, habla de bicicletas y accesorios más como un adolescente enamorado que presume a su novia, que como un emprendedor de 29 años que tiene 44 colaboradores que dependen de sus decisiones.

La estructura que visionó, y que ha marcado su éxito, gira en torno a la venta de experiencias, no de bicicletas. Por ejemplo: alguien llega con una llanta ponchada a su tienda y, mientras la arreglan, tiene la oportunidad de conocer a otros ciclistas. Al generar un espacio de venta y una comunidad, el sentido de pertenencia se traduce en lealtad a la marca y en ventas.

No son tiendas, son casas, no son clientes, son familia. No es una tienda de bicis. Aquí se vende calidad de vida, dice.

Esta casa tiene ruedas.

La Casa Polanco es la segunda de tres sucursales en la Ciudad de México de People For Bikes, una Meca del deseo y la imaginación ciclista en la que puede hallarse todo lo que se busca, y se compra todo lo que se ignoraba se necesitaba: baleros, asientos, guantes ergonó- micos, salpicaderas, bicicletas plegables importadas del Reino Unido, candados antirrobo o cascos super-ligeros.

El Heraldo de México. People for Bikes. Foto: Edgar López

Con apenas seis años de haber abierto su primera tienda en la colonia Roma, People For Bikes se perfila como una de las pocas tiendas de ciclismo en el mundo –si no la única, Huber duda mientras lo dice– en tener operaciones en más de un país.

Colombia, país con un mercado potencial muy amplio, albergará la primera People for Bikes fuera de México, en tanto que una más está por abrir en San Miguel Chapultepec.

Uno de los secretos de su éxito –dice– es que es un apasionado de las bicicletas y un emprendedor. En ese orden.

Según Huber, su pasión y gusto por el ciclismo le hace saber lo que busca el mercado.

No te vamos a vender una bici porque es la que mejor rendimiento da, evidentemente hay una parte de negocio que cuidamos, pero también vendemos lo que creemos que es lo mejor.

Una prueba de la fidelidad su familia es que, en los últimos tiempos, con un peso frágil y un dólar volátil, las ventas se mantuvieron estables a pesar de que incrementaron sus precios. Esto refleja no sólo fidelidad, sino también que el ciclismo es una prioridad para sus clientes.

Soy un ciclista que trata de inspirar a la gente a subirse a la bicicleta. El negocio está en el segundo plano, es una consecuencia de la pasión. La prioridad no son los números, la prioridad es subir a la gente a la bicicleta, ofrecer un buen servicio, y lo otro viene solo, dice.

RODANDO SE APRENDE

Mientras sus hermanos mayores apenas concebían sus empresas, Alan, el menor, ya vendía bicicletas. Arrancó con 15 bicis, para ser exactos, gracias a un préstamo cercano a los 500 mil pesos que su familia le dio.

La industria de las bicis se caracteriza por tratarse, mayormente, de negocios familiares. Siendo un desconocido en el medio, Huber tuvo que batallar con sus proveedores, la mayoría extranjeros, para que accedieran a venderle sus productos.

Yo no tuve la formación profunda de mi hermano. Él estudió, hizo una maestría, yo me fui por el lado de los negocios, dice.

A decir de Huber, México, en tanto mercado ciclista, ofrece oportunidades para seguir creciendo, pero no está exento de complicaciones: el universo de clientes potenciales depende en gran parte de acciones específicas del gobierno, como brindar seguridad, infraestructura o políticas públicas encaminadas a impulsar el uso de la bicicleta.

El Heraldo de México. Alan Huber. Foto: Edgar López

Hay un mercado cautivo que no se explota porque no existe esta infraestructura. Hay personas a las que les da igual y se mueren en la bici, pero hay otros que quisieran hacerlo y no lo hacen por miedo, dice.

A pesar de esta dificultad, Huber considera que el miedo al fracaso ya pasó, hoy existe un mercado que reconoce a la empresa y la busca.

Para mí ha sido un sueño. He podido viajar y te das cuenta de que estás ahí. Podemos ofrecer esto en todos lados. Es un concepto ganador con una fórmula que nos da un plus. Hoy es Colombia; mañana, quién sabe

ERICK RAMIREZ

ERICK.RAMIREZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX

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