Qatar, una mirada al medio oriente

La chef mexicana Ana Martorell viajó como embajadora culinaria a Qatar, para presentar en el ST. Regis de Doha un menú muy nacionalista. Durante su estancia, descubrió costumbres y sabores que hoy describe en esta entrega

Con platillos mexicanos, Ana Martorell conquistó a los comensales del resort.
Con platillos mexicanos, Ana Martorell conquistó a los comensales del resort.

Un país impresionante que se ha ido desarrollando a pasos agigantados debido al descubrimiento de una de las reservas petroleras más grandes en el mundo.

Doha, su capital, aloja a un poco más de dos millones de habitantes, de los cuales solamente 10% es qatarí. Una ciudad que se prepara, con una infraestructura impresionante, para albergar la Copa del Mundo 2022.

El idioma principal es el árabe, pero debido a haber sido colonia británica, el inglés es su segundo idioma.

HABLEMOS DE SU COCINA

Debido a que es un país independiente hace poco, Qatar ha ido adaptando a su gastronomía mezclas de cocinas de sus vecinos: árabes, indios, palestinos y de la cocina china en general.

La carne de cerdo y el alcohol están estrictamente prohibidos debido a la religión musulmana que profesa la mayo- ría de sus habitantes y, aunque hay mucho extranjero, las reglas son acatadas al pie de la letra. El alcohol solamente es permitido en hoteles de cinco estrellas y su precio es elevado. Mientras que el puerco no se puede introducir al país, ni siquiera por turistas.

Para poder entender un poco más su comida, empecemos hablando de su ubicación. Qatar se encuentra dentro del golfo Pérsico y tiene como fronteras a Arabia Saudita, a los Emiratos Árabes Unidos y a Bahrein. Gracias a su ubicación, podemos entender por qué su cocina es tan variada.

Los árabes suelen ser personas con una hospitalidad inigualable, a donde quiera que vas te ofrecen café y dátiles, comen muchísimas cosas dulces, de hecho, es el país donde más azúcar se consume en el mundo.

En lo particular, lo que más me gustó de sus costumbres es que se usa mu- cho el sharing en la mesa; todo se po- ne al centro y la comida debe de ser muy basta, pues si se acaba, para ellos es sinónimo de que faltó. Siempre de- be sobrar. El plato estrella es una especie de arroz amarillo con pollo o carne picante, nueces y frutos secos, en un plato todo lo que necesitas. El humus es un must, al igual que en muchos países cercanos.

Mientras que el matchboursh, que es carne con especias y arroz, se sirve en grandes platones y es muy tradicional. Tienen un mercado que se llama Souq Waqif en donde puedes encontrar todas las especias, dátiles e ingredientes importantes de la región, hay que destacar que sólo 10% de lo que se consume se genera en Qatar, todo lo demás es de importación. En el mercado, tuve la oportunidad de pro- bar algo que me pudo encantar: una tortilla de harina rellena de quepe y salsas. Esta especie de taco se cocina en coma- les enormes y es lo que aquí se consigue como fast food.

Sin duda alguna, los camellos me dejaron con la boca abierta. Los dromedarios sólo se comen en ocasiones muy especiales debido a su alto costo. Su carne es parecida a la de vaca y con un sabor fuerte, como la del cordero. Por supuesto, este último está en todos los menús. Otra de las reglas fundamenta- les en este país es que la carne debe de ser Halal, lo que significa que, en el momento justo en el que se sacrifica al animal, se proclama el nombre de Alá.

Es un país en donde se bebe muchísimo café, al cual a veces le ponen un poco de cardamomo, también se con- sume té. Lo toman con mezclas raras y muy dulces.

Existe un restaurante excepcional libanés llamado Al-Sultan Brahim, en donde probé el mejor pescado de la zona; se llama Radda y es un pez suave y de sabor ligero con apariencia pecosa.

Lo que más aprecié de este país es la diversidad, aquí todas las nacionalidades se dan la mano y gracias a ello, la cocina mexicana fue recibida como nadie lo imaginó. Agradezco el apoyo de todos los que se sumaron al esfuerzo de demostrar que México no es cocina tex- mex y que es grande al igual que su gastronomía ¡Reto cumplido! Gracias Qatar por enseñarme más de lo que yo pude haber dejado allá. Nos vemos pronto

Por Ana Martorell

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