Roma ya tiene tacos al pastor

Lina Jiménez inauguró El Jalapeño, la primera taquería mexicana en un mercado de la capital italiana. Su primer acercamiento con la cocina fue en la colonia Roma, en una fondita, donde ayudaba a su mamá

En el restaurante se ofrecen conchas mexicanas, un pan tradicional que ha conquistado a los italianos. Foto: Especial
En el restaurante se ofrecen conchas mexicanas, un pan tradicional que ha conquistado a los italianos. Foto: Especial

Cuando se ha vivido tanto tiempo fuera del país de origen, lo que más se extraña es la comida, y para Lina Jiménez, mexicana que reside desde hace más de 20 años en la capital italiana, Roma, emprender fue una gran oportunidad. Decidió ser embajadora de México y poner, El Jalapeño, la primera taquería mexicana en un mercado de Italia.

Cocinera, empresaria, amante de las tradiciones y raíces, conoció la nostalgia a través de su primer negocio, una pizzería en donde por más de 15 años, vio cómo las generaciones iban a ese lugar para recordar el sabor de cuando eran niños.

Los sabores te recuerdan tu infancia, yo lo veía en mi pizzería, cuando regresaban los chicos ya más grandes y pedían las preparaciones de cuando eran niños. El comer algo, sea un tamal o una tortilla, eso te regresa a los momentos más felices de tu vida, expresó Lina.

Su historia culinaria inició cuando su madre tenía una fonda en la colonia Roma, ella le ayudaba a limpiar el frijol, a picar la cebolla, a desvenar los chiles o lo que se necesitara en la cocina, estudió para ser intérprete y traductora y después estudió cocina en la escuela de Yuri de Gortari, se fue una temporada a Inglaterra para aprender inglés, pero su llamado estaba en Roma.

Lina Jiménez, mexicana que reside desde hace
más de 20 años en Roma

¿Por qué poner una taquería en un mercado de Roma?

Si la pizza es popular, mi comida también lo es, el objetivo es que la gente la conozca, por eso decidí abrir mi taquería en un mercado que se encuentra cerca del metro. Es el primero que se abre en un sitio gastronómico de este tipo, en Italia.

No me canso de decirle a la gente que nuestra comida es tradicional, que nosotros comemos así, les pido que conozcan lo que somos. Necesitamos darle valor a nuestra comida, que no le pide nada a nadie.

En un país como Italia que defiende su gastronomía, aprendí a defender la mía, si no te gusta, pues no vengas, pero yo no la voy a cambiar por ti, así dicen los italianos y ese es el orgullo que yo les admiro.

Ellos creen que el pomodoro es de ellos, y no es así, les llegó, pero ellos se la creen. Dicen, esto es de Italia y tienen muy bien puesta su bandera y yo hago lo mismo con la comida mexicana.

Diario preparó y explicó a los clientes cada platillo, les dijo que no confundan el tex-mex con la comida mexicana, hay que hablar de nuestras raíces y como decía mi maestro Edmundo Escamilla: Quiero hacer país y ayudar a mi gente; la mejor forma de hacerlo es traer los productos y mostrar su riqueza.

En un inicio ella contaba con los ingredientes para preparar el taco árabe o kebab y sus amigos le comentaron un día: ¿por qué no intentas hacer tacos al pastor? así que empezó a investigar las recetas para marinar la carne, para preparar el pastor, y cuando anunció en su página de internet que los ofrecía, su vida cambió.

Los tacos de pastor, entre los favoritos de los italianos.

Para mí la cosa más importante de un taco es la salsa, amo su sabor, recuerdo que cuando iba a comprar tortillas en México, estaba la sal y alguna preparación con picante, por lo que hice todo para cocinarlas, empecé a buscar chiles y me di cuenta de que es facilísimo hacerla.

No soy fan de las latas, sé que es cómodo, pero vi que tenía los elementos para hacer un platillo mexicano, tenía maíz, chile, frijoles, el jitomate, y así empecé a abrirme mercado. Es sorprendente, la gente quiere saber más de nuestra gastronomía, los italianos son un pueblo que viaja mucho y nos han dicho: ‘esto si se parece a México.

La taquería se llama El Jalapeño y ver el rostro de alegría de los italianos degustando los tacos al pastor es la mejor paga que recibe la chef, quien tiene los colores y sabores mexicanos impregnados.

Hay gente que lleva 20 años viviendo aquí y cuando vienen sienten ese sabor tradicional, les quitamos ese vacío que yo sentía cuando veía a los italianos que venían a la pizzería después de diez años.

 Entre sus postres está el flan de elote, para enaltecer al maíz.

En cierto punto, el amor llega también por la comida y a veces cuando estamos tristes, la comida te levanta. Hay que apapacharnos, por eso empecé a hacer conchas, porque la gente me decía: ‘me hace falta mi pan de dulce’.

En el Mercado Irnerio, al norte de la ciudad de Roma y cerca de la Parroquia de la Virgen de Guadalupe, está El Jalapeño, sitio que tanto a mexicanos como a italianos hace sentir como si estuvieran en casa, con sus cebollitas, cilantro y salsa. Llegó el taco al pastor a Roma, para ser eterno.

Por Pablo Esparza

¿Te gustó este contenido?