Gabriela Ruiz: Cocinando canciones

La chef de Carmela y Sal explica cómo es que explota a ​través de la música ​y los sabores ​su gran talento, ​la sinestesia

EL SABOR DE LA MÚSICA. La chef del año, Gabriela Ruiz, experimenta en Carmela y Sal una virtud que descubrió desde niña, transformar los sonidos en experiencias gastronómicas. FOTO: PABLO SALAZAR SOLÍS / ILUSTRACIÓN: ALLAN G. RAMÍREZ
EL SABOR DE LA MÚSICA. La chef del año, Gabriela Ruiz, experimenta en Carmela y Sal una virtud que descubrió desde niña, transformar los sonidos en experiencias gastronómicas. FOTO: PABLO SALAZAR SOLÍS / ILUSTRACIÓN: ALLAN G. RAMÍREZ

Gabriela Ruiz es la revelación del año. No sólo fue reconocida por la Guía México Gastronómico como la mejor chef del año, sino que tiene la capacidad de ponerle sabor a las canciones, es capaz de, a través del oído, transformar música en creaciones gastronómicas en las que los colores, olores y sabores trascienden en su forma de cocinar.

Nos recibió en Carmela y sal, su restaurante en Torre Virreyes que está ubicado en una de las mejores zonas de la Ciudad de México y es, además, un lugar con magia, ya que invita a quien lo visita a quedarse. ​

Gaby, originaria de Comalcalco, Tabasco, un pueblo muy pequeño, pero uno de los que más produce cacao en México, ha sido fundamental en la formación de la chef, si el chocolate es así de bueno, imagínate cómo es el lugar de donde viene, aseguró.

Desde pequeña le gustaba ver a la gente comer, eso siempre le llamó la atención, sin embargo, su mamá le insistió con que se dedicara a la música, razón por la que desde pequeña se educó en ese sentido, pero su pasión por la gastronomía fue más fuerte: cuando yo veía que mi hermana chica se tranquilizaba y dejaba de llorar cuando le daban una galleta y casi instantáneamente comenzaba a reír, me impactaba el efecto de la comida, recordó la chef, eso le gustó tanto que se decidió por la cocina, quería hacer de esas galletas que te quitan las ganas de llorar y te hacen reír una realidad. ​

Después de estudiar la carrera de gastronomía en Mérida, Yucatán, regresó a Tabasco y empezó a hacer banquetes, creó un espacio especial y acogedor llamado Gourmet Mx, el cual se fue formando, poco a poco, así empezó en el mundo de la gastronomía.

Gourmet Mx no fue planeado como un restaurante sino como un rompecabezas gastronómico que fue armándose con el paso del tiempo y que para ella es como su hijo mayor, pero Carmela y sal es el restaurante que siempre quiso tener, aquí está todo, aquí está la música, aquí están los platos, aquí está cada detalle, es todo un proyecto que disfruto al máximo y que siempre soñé. ​

SINESTESIA ​

Según la terapeuta Mariana Ramírez de Riquelme, la sinestesia es una manera de percibir al mezclar dos sensaciones. Así, se puede experimentar a través de los sentidos, por ejemplo, el oído, el cual puede despertar o estimular a otro como el gusto, es toda una virtud. ​

Entendiendo esto, Gaby se dio cuenta que tenía sinestesia desde pequeña, ya que le sucedían cosas curiosas como que su mejor amiga le sabía a leche con anís y las canciones le despertaban sabores. Pasaron los años y la chef no sabía cómo materializar lo que estaba viviendo, se preguntaba si sería necesario hacer un menú de canciones, necesitaba que alguien le diera la oportunidad de cocinarlas. Hasta ahora ha cocinado canciones de Aleks Syntek, Monsieur Periné, Espinosa Paz, Pepe Aguilar y Leonel de Sin Bandera. ​

Para lograr esto lo primero que tiene que hacer es escuchar la voz de la persona, después conocer su procedencia y por último generar una paleta de sabores, en donde cada nota corresponde a un sabor, es decir, ácido, dulce, amargo o salado. ​

Cuando cocina canciones presenta un plato con pequeñas porciones, en el que el comensal deberá ir probando al mismo tiempo que escucha la canción, para que cuando lo deguste experimente sensaciones indescriptibles. ​

Detrás de todo esto existe un gran trabajo y, aunque es difícil, llega a ser perfecto: por ejemplo, cuando en una canción entra la batería, yo le pongo al platillo algo crujiente, la idea es que quien lo coma lo pruebe al mismo tiempo que ​lo escucha, explicó. ​

La música te hace sentir, te hace vibrar, todo depende de los tonos, los mayores te hacen sentir felicidad, optimismo, todo lo positivo. Mientras que los tonos menores te hacen sentir nostalgia, tristeza y melancolía, una canción es una combinación de tonos, por lo que cuando una canción le hace sentir muy feliz, en la chef se despierta toda una paleta de sabores, mientras que cuando te hace sentir triste, siente una completamente diferente. ​

Gaby es una chef realizada, apasionada y feliz, con todas las ganas de seguir disfrutando de Carmela y Sal su gran sueño hecho realidad.

 

 

El 8% de la población es sinestésica, lo que quiere decir que cuentan con exceso de
conexiones neuronales
en el cerebro. FOTO: PABLO SALAZAR SOLÍS / ILUSTRACIÓN: NORBERTO CARRASCO

 

Por CRISTINA MIERES Y RAFAELA KASSIAN

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