¿El estrés engorda?

La ansiedad y el cansancio mental producen una serie de reacciones en el cuerpo que no favorecen a la salud e incluso provocan que se rompa la dieta y se engorde

El hombre ha desarrollado mecanismos de alerta. Foto: Especial
El hombre ha desarrollado mecanismos de alerta. Foto: Especial

Si eres de esas personas a las que les han dicho: Ay mijita, bájale al estrés, porque engorda, pues créelo, porque es una realidad. No sólo es sabiduría popular y de tu abuelita, ya que realmente se ha comprobado que el estrés produce reacciones en el cuerpo que no favorecen la pérdida de peso.

Desde la prehistoria, el hombre ha desarrollado mecanismos de alerta, en los que se secretan hormonas como la noradrenalina, adrenalina y cortisol para alertarnos cuando se acerca algún peligro. Esta sensación de amenaza, provoca que el cuerpo interprete estas señales como algo malo, o más bien, un estado en el que debe guardar reservas, salir corriendo y estar preparado.

Afortunadamente, hoy no tenemos a un mamut que nos esté persiguiendo mientras salimos a cazar, pero sí es la misma sensación y mecanismo, ya que es lo que nos ha permitido sobrevivir.

Vivimos en constante estrés: tráfico, tareas, trabajo, ejercicio excesivo, problemas familiares y de pareja que nos van llevando a un nivel de ansiedad constante, por lo que el cuerpo lo único que quiere permitirte es vivir.

Así que no te sorprendas si por más dieta que hagas no bajas un gramo, ya que si estás piense y piense todo el día en cuánto hay que comer, qué puedes o qué no puedes, te aseguro que tus resultados no serán favorables. Quizá termines con una ansiedad brutal que te lleve a comer de más, romper la dieta, sentirte culpable y estresarte peor. Es por eso que el estrés engorda.

Además, estudios recientes acerca de la microbiota intestinal, bacterias benéficas en el intestino, sugieren que el estrés puede cambiar a la población de bacterias buenas y darle lugar a las malas, provocando, así, mayor probabilidad de tener sobrepeso.

¿En que afecta?

El estrés promueve la ingesta excesiva de alimentos, al volverlos más apetecibles.

El estudio Whitehall comprobó que las personas con mayores niveles de estrés tienden a sufrir obesidad, ya que acumulan grasa en la zona media del cuerpo.

Hace que la digestión sea más lenta.

 

Por MARIANA GODOY

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