El ajolote: Un anfibio supernatural

Esta es una asombrosa especie capaz de regenerar sus órganos, incluso parte de su cerebro y corazón

AJOLOTE. Ha sido estudiado desde hace 150 años. Foto: Especial
AJOLOTE. Ha sido estudiado desde hace 150 años. Foto: Especial

La palabra ajolote proviene del vocablo náhuatl axolotl (atl = agua y; xólotl = monstruo, que quiere decir monstruo acuático). Es una especie de anfibio de la familia ambystomatidae, endémico del sistema lacustre del Valle de México. Principalmente se desarrolla en los canales de Xochimilco y ha tenido una gran influencia en la cultura mexicana. 

Debido a la contaminación de las aguas en las que vive, este animal se encuentra en peligro de extinción, es por ello que se está haciendo una gran labor para preservar su especie. 

A los ajolotes no se les hacen cicatrices, son capaces de regenerarse en cuestión de meses, incluso en órganos tan importantes como el cerebro. De ahí que se crea que con esta especie se pueden encontrar avances importantes para la ciencia.

Físicamente no son muy bonitos, parecen renacuajos enormes con patas y cola, pero es un ser que cuenta con la simpatía de la gente.

Es típico en platillos y hay quienes lo tienen hasta como mascota. 

Es un animal que nos ha caracterizado y distinguido con el paso de los siglos, y hoy, poco a poco, nos lo estamos acabando. 

Es estudiado dentro y fuera de nuestro país, es modelo para algunos análisis del corazón por la presencia de un gen mutante que hace que sobrevivan a pesar de no tener casi funciones cardiacas. 

Además, es una especie que acepta transplantes de otros animales, regenerando así el trabajo de las partes transplantadas. 


La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuenta con un proyecto para rescatar a los ajolotes, ya que se cree que para 2025 o 2030 podrían ya no existir si no se toman cartas en el asunto.  


Es por esto que la UNAM cuenta con un laboratorio encargado de preservar a esta especie por la importancia que tienen en Xochimilco, y aunque es un animal muy fácil de reproducir en peceras, no se podría considerar fuera  de peligro, hasta que no se reinstale en su hábitat, que es Xochimilco, en donde, entre la contaminación del agua y los peces que se los están comiendo, su supervivencia es un proceso complicado, pero no imposible de lograr.

Por Ana Ana Martorell-Chef 

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