Dulces y pastelería marroquí: Deleite para los sentidos

Las almendras son la base de los postres marroquíes, en los que abundan los aromas a canela, anís, menta y azahar

Los postres en Marruecos no siempre son dulces, también los hay salados. Foto: Especial

Aires atlánticos y mediterráneos moldean las bases de la pastelería marroquí. Aromas a canela, almendra, anís, menta y azahar inundan sus propuestas, las cuales son endulzadas con azúcar y miel.

Los ingredientes de la pastelería del reino Alauí rondan en torno a las almendras, que son uno de los frutos más utilizados y consumidos en Marruecos; la utilizan entera, fileteada, en harina, cruda y frita.

POSTRES. Destacan los sabores a almendras, canela, azahar e higos secos. Foto: Especial

Por otro lado, encontramos los cacahuates que resultan perfectos para recetas económicas y que pueden reemplazar el uso de las almendras, sin ningún inconveniente.

Más allá de estos dos ingredientes base y, en el mismo campo de juego, también es muy utilizada la nuez, la cual se emplea por su delicadeza y perfume.

No podemos dejar de hablar de las uvas pasas que, al igual que sucede en gran parte de la pastelería mediterránea, tienen una presencia importante, ya que se usan a diario; por ejemplo, en las fekkas, que son unas galletas crujientes de uvas pasas y almendras.

UVAS PASAS. Ya sea en platos dulces o salados se incorporan. Foto: Especial

En la pastelería marroquí el coco rallado se consume seco, raramente se come fresco.

Mientras que el dátil es un fruto de bienvenida; se sirve acompañando de un vaso de leche, en los pasteles rellenos de frutos secos y con láminas de pasta philo; también están los cuernos de gacela, galletas rellenas con esta misma mezcla.

Entre las elaboraciones pasteleras de consumo habitual tenemos la basboussa (pastel con sémola de maíz), las galletas de naranja, los fekkas y los turrones de ajonjolí y miel.

En el ámbito de las festividades, una de las más importantes es el Ramadán, fecha en la que se realizan gran cantidad de dulces, los cuales se consumen por la noche: la chebakia, que es una masa fría crujiente, elaborada con harina y semillas de anís y ajonjolí suele tener un terminado meloso, gracias al baño de miel que recibe; el rghaïf de almendras es una galleta en forma de bolita y lleva canela; los briouats rellenos de almendras y dátiles, tampoco pueden faltar.

La pastelería marroquí es rica en sabores, las creaciones que aquí se exponen son muestra de la gran variedad dulce que tiene el país.


CHEBAKIA. Tiritas unidas entre sí que forman una especie de rosa. Foto: Especial

POR JUANMA MARTÍNEZ RODRÍGUEZ

eadp

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