Con sabor a Garabato

Se trata de una galleta suave, capaz de transmitir en cada mordida el amor por la repostería y las ganas de salir adelante

SABOR. La vainilla es el componente principal de la preparación. Fotos: Víctor Gahbler y Cortesía.
SABOR. La vainilla es el componente principal de la preparación. Fotos: Víctor Gahbler y Cortesía.

Dedicación, disciplina y una pizca de trabajo en familia, estos son los componentes que vuelven tan especial a la galleta Garabato. Pieza de repostería que nació de las manos de doña Elvira Bleier, una joven rumana que junto con su esposo Emanuel, llegó a México en busca de una mejor vida.

Llegaron en el tiempo de la posguerra y prácticamente sin nada. Recuerdo un día que le pedí a mi mamá pavo y no tenía ni para comprar 200 gramos.

Fueron tiempos muy difíciles, pero esto detonó en ella las ganas de emprender y como era muy buena para la repostería, decidió hacer pasteles, dijo con orgullo el director general y fundador de la empresa repostera Garabatos, Abraham Bleier Finkelstein, quien además, aseguró que desde que comenzó el negocio, su madre y todos los miembros de la familia han trabajado en él.

ABRAHAM BLEIER. Fundador de la empresa. Fotos: Víctor Gahbler y Cortesía.

Duramos mucho tiempo reduciendo gastos en nuestro hogar, por ejemplo, no salíamos a comer jamás. Un día llegó mi papá y le dijo a mi madre: ‘tengo algo muy importante que decirte’, le había comprado una casa. Eso, para ella era muy importante, recordó.

Con su papá como administrador, su mamá de cocinera y sus hermanos como repartidores, se abrió en el garage de la casa, una pastelería que llevaba por nombre el de su cocinera Elvira.

Ahí, además de crear pasteles y panes, se hizo la primera galleta Garabato, un delicioso bocadillo de vainilla con textura suave adornado con betún de chocolate cremoso, un bizcocho que hasta el día de hoy no ha revelado su receta, sin embargo, se sabe que todo su proceso es artesanal.

4 mil galletas, las favoritas de los comensales. Fotos: Víctor Gahbler y Cortesía.

Le puse a mi restaurante Garabatos por la galleta. Aunque está es una de las favoritas en el abanico de propuestas que tenemos, Garabatos ya es más que un bocadillo. Tan es así que llevamos ya casi 30 años con nuestro restaurante, comentó Abraham, quienformado bajo la línea de trabajo en familia, busca tratar a al personal como si fueran sus parientes.

Hay muchas personas que trabajan conmigo desde mis inicios, desde que yo era muy joven. Es lindo para mí saber que están cómodos con su trabajo, que aman este restaurante y que le son leales, al igual que yo.

Pero no sólo personas externas trabajan en Garabatos, su esposa e hijos también aportan al negocio familiar con ideas, y tiempo en el restaurante, siguiendo el legado que originó su más grande aportación culinaria: la galleta Garabato.

Afortunadamente a todos en casa nos gusta probar varias cosas, todos son de buen diente. Mi hija la chica es la que me apoya en el desarrollo, el mediano me ayuda en la parte creativa de los bocadillos salados y la más chica en toda la elaboración de los postres, refirió Bleier.

Sumado a esto, la empresa se enorgullece de llevar a sus clientes productos de gran calidad utilizando los mejores ingredientes, como mantequilla de Nueva Zelanda y Chile, vainilla de México y Madagascar y 100 por ciento cacao, sin grasas vegetales, de México, Ecuador y Ghana, todos sin utilizar productos rebajados con otras sustancias.

Es así como cuidadosamente seleccionados los insumos llegan diariamente a cada sucursal desde el almacén de la empresa, en donde se mantiene su frescura, para sucesivamente, pasar al proceso de preparación, el cual lleva un proceso de producción artesanal, ya que todo está realizado a mano, y siguiendo al pie de la letra las tradicionales recetas europeas para asegurar, de esta manera, un sabor único.

Por Luisa Franco
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