Chepina Peralta: Cocina su historia

Más de 7 mil programas de radio y televisión conforman el legado de la primera mujer que tuvo un programa de cocina en América Latina

CONDUCTORA. Se formó con la experiencia. Su talento en la oratoria es nato. Foto: Nayeli Cruz
CONDUCTORA. Se formó con la experiencia. Su talento en la oratoria es nato. Foto: Nayeli Cruz

¿Quién dura al frente de un programa de televisión 40 años? Sólo Chabelo y yo, aseguró Chepina Peralta, quien a sus 88 años de edad dejó de cocinar, pero no por ello de inspirar, estoy escribiendo un libro. Tengo 13, pero a muchas personas les interesa mi vida. El libro se llamará Cocinando mi Vida, porque también la he cocinado: A veces se me ha salado, se me ha quemado, otras no me han salido las raciones, pero ha sido dulce.

Lucía Josefina Sánchez Quintanar inició su carrera en 1967 sin saber cocinar, ni conducir en televisión: Llegué a un lugar que no conocía y que no busqué, porque no me gustaba cocinar. Yo soy maestra del arte de hablar en público. Un día me dijeron: Oye Josefina, ahí todavía no existía Chepina, están buscando a una auténtica ama de casa, más o menos de tu edad, que tenga facilidad de palabra, que sea simpaticona, van a hacer un programa nuevo de televisión, el primero de América Latina de cocina.

Sin dudar, llamó y con la seguridad que la caracteriza les dijo que no buscaran a nadie más y consiguió una entrevista: Fue un jueves en Chapultepec 18. Fui sin saber qué había en esa dirección, era Telesistema Mexicano. Cuando llegué me puse un poquito nerviosa, entré al estudio mordiendo el reboso, nunca había visto una cámara de televisión, prendieron las luces, me colocaron a cuadro y me dijeron: hable. Mis rodillitas temblaban y les tuve que decir: quietas niñas. Me puse a hablar de lo que había fantaseado que podía ser el programa. De repente gritaron, ¡corte!, y el patrocinador, que era estadounidense, dijo: She is our lady. Ahí empezó mi historia.

Chepina inició con 15 minutos diarios en vivo, tenía una persona que le llevaba los guiones, las recetas se las aprendía, le llevaban todo picado y listo para guisar, así que sólo tenía que seguir los pasos: Sin embargo, me pasaban muchas desgracias. Estaba toda la expectativa del primer programa de cocina y yo iba a hacer una ensalada porque uno de los patrocinadores era un aderezo y otro era de chícharos, entonces yo iba a poner los chícharos y el aderezo en una ensaladera de madera muy bonita, pero cuando hice el movimiento para revolver salieron las lechugas volando y lo único que se me ocurrió decir fue: ¡Ay qué raro, en mi casa no brincan! Las cogí con la mano y las volví a meter. Con eso me eché a la bolsa el público, se atacaron de la risa. Ese fue el primer programa de cocina en América Latina.

EL PÚBLICO

Tengo que agradecer a toda la gente que me siguió porque gracias a eso yo crecí y el programa se hizo tan popular. Me entregaban en cajas de cartón las cartas que recibía en la semana. Se me ocurrió pedirle al patrocinador una máquina de escribir, papel membretado y una secretaria. Respondía todas las cartas, sentía que las personas que me escribían necesitaban una respuesta y hasta me contaban problemas familiares.

En una ocasión, recibió una carta que le costó mucho trabajo contestar, se trataba de una mujer que no sabía qué hacer pues era recién casada y no sabía cocinar. El problema era que su marido estaba dispuesto al divorcio por su falta de sazón a lo que Chepina contestó en cadena nacional: Querida amiga, creo que lo que sucede es que su esposo está confundido, no entiende las bases del matrimonio. Yo le recomiendo que le ayude a ya no estar así.

Consígale una gran cocinera y ofrézcale un gran sueldo, para que lo trate como se merece.

COMER SALUDABLE

Para Chepina la cocina es el centro de la educación, una oportunidad para conocer nuevas culturas, tradiciones, usos y costumbres. Por supuesto la nutrición es parte fundamental: Es lo que más me empujó a aprender a cocinar. La gente creía que yo era experta, entonces me puse a estudiar y tuve la gran suerte de que el Dr. Gabriel Escobar Cauz, directivo del Hospital de la Raza, me brindara la primera oportunidad de conocer sobre nutrición. Cuando descubrí el poder de la televisión me sentí todavía más comprometida con la gente. En ese entonces, en el hospital yo siempre iba a su derecha, escuchando, aprendiendo y tomando nota para transmitir los conocimientos en la tv.

APRENDIZAJES

La confianza de la gente fue lo que, en realidad, la obligó a cocinar, por ellos nunca repitió una receta: Yo digo algo que puede parecer egoísta, pero la receta de una vida feliz es ocuparte de ti mismo.

Asegúrate de ser tu mejor versión. Cuida de ti, mientras mejor seas, más entregarás. Yo quería dar lo mejor de mí, una versión medio loca, pero buena, bailaba y hacía chascarrillos, todo por mantenerlos contentos. Cumplí mi misión. Soy una mujer muy privilegiada.

FRASE

Se llegaban a juntar hasta 400 personas en la calle para verme, me sentía Madonna

Chepina Peralta

 

Foto: Nayeli Cruz

 

Por Miriam Lira

 

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