Caxa Amaranto: Dulzura ancestral

Un grupo de mujeres mexicanas cree firmemente que el amaranto puede alimentar al mundo, así que ha creado una cadena de valor con productores locales, que han resguardado las recetas familiares

En un día hacen hasta
mil paquetes de 10 piezas
de obleas. Foto: Víctor Gahbler
En un día hacen hasta mil paquetes de 10 piezas de obleas. Foto: Víctor Gahbler

Todo comenzó cuando Ivonne Hemsani, una de las integrantes de proyecto Caxa Amaranto, visitó un mercado de productos artesanales y se encontró con un vendedor de panqué de amaranto, una preparación exquisita y muy particular que llamó su atención, así que regresó cada semana por una pieza.

Con el tiempo, ella y sus hijas observaron el amor del artesano a su producto, lo cual las motivó a acercarlo a más gente y a trabajar de la mano de familias amaranteras.

Lo que siguió fue visitar el pueblo del vendedor y comenzar a conocer más sobre el amaranto y su producción. Así inició la relación colaborativa con las familias que trabajan el amaranto. La idea central fue rescatar la riqueza del ingrediente ancestral, así como ofrecerles una oportunidad de trabajo y de negocio.

Enaltecer el ingrediente

INGREDIENTE. Para los aztecas, fue un alimento sagrado. Foto: Víctor Gahbler

Ivonne contó que el proyecto familiar, conformado por ella y sus hijas Lorein y Fortuna Cassab tiene como meta llevar el amaranto a todo el mundo, ya que cuenta con un alto valor nutrimental y el trabajo de las familias amaranteras es sumamente valioso.

Nos dimos cuenta de que teníamos el gran potencial para trabajar con las familias que ya conocen el amaranto, no fue sencillo hacer el vínculo con los productores, sobre todo a la hora de compartir su receta, la cual han cuidado y han trasmitido de generación en generación, pero hoy puedo decir, sin duda, que lo resolvimos de la mejor manera, ya que nos entendemos y trabajamos en conjunto.

Queremos preservar la cadena productiva en México, desde la siembra, cosecha, tostado y producción, explicó Ivonne.

Una oportunidad

El negocio de amaranto de la señora Juana de la Rosa creció cuando Ivonne y su equipo le ofrecieron trabajar para Caxa Amaranto. Desde hace cuatro años, ella, junto a 12 mujeres y su hijo, se encargan de elaborar las obleas de amaranto que las caracterizan.

Hemos crecido con ellas, nos han dado la oportunidad de alcanzar nuevos mercados al producir un producto diferente y tener mayor organización de la producción. Todo inició el día en que ellas se estacionaron frente a mi local, vieron los productos y se interesaron; en ese tiempo mi familia se encontraba en una situación difícil, pero eso ha cambiado, compartió Juana.

Ahí se producen productos gourmet como obleas, charritos, barritas, granola, mazapanes; todo con amaranto. Foto: Víctor Gahbler

Los talleres son base para Caxa Amaranto, ahí se producen productos gourmet como obleas, charritos, barritas, granola, mazapanes; todo con amaranto. Y se distribuyen en centros de salud, de ejercicio, centros de meditación, mercados gourmet y tiendas.

La primera producción para Caxa Amaranto fue de tres mil piezas de obleas, en ese entonces únicamente mi hijo y yo las elaboramos; hoy puedo ofrecer oportunidades de vida a otras mujeres, ya que no sólo obtienen ganancias, sino que les permite seguir cuidando a sus hijos. Nos apoyamos entre todas.  

Tradición

La familia de Juana es productora de amaranto, por lo que todos han adoptado este trabajo como una forma de vida. El mayor aprendizaje lo obtuvo de sus papás y sus abuelos, ellos le enseñaron a cuidarlo y a quererlo, ya que fue el sustento para que comieran y vistieran durante su niñez.

Contó que su papá se dedicó al campo, para él lo fue todo; herencia que conserva y que enseña a los demás.

El amaranto o alegría, como le conocen en México, fue cultivado y utilizado desde la época prehispánica por diferentes culturas del centro del país. Se estima que se aprovechaba desde hace siete mil años.

Entre los nahuas se conocía como huatli, tanto la planta como la semilla. Se utilizaba como verdura, y en la preparación de tamales y tortillas. Con los granos preparaban harina que servía de alimento en viajes o recorridos largos, y que amasada con maíz molido y miel de maguey, denominado tzoalli, elaboraban figuras, pequeñas estatuas de sus dioses.

Amor a México

Desde 2013, cuando Ivonne y su equipo lanzó Caxa Amaranto, se han dedicado a trabajar para rescatar su riqueza ancestral.

Además, sus fundadoras dan herramientas necesarias a las familias que están al frente del taller, para hacer un producto más cuidado y que ellos puedan comercializar a un precio justo.  Al equipo se le capacita sobre cómo organizar el espacio, el cuidado de los ingredientes, así como la presentación de cada producto.

EQUIPO. Ivonne Hemsani, Fortuna y Lorein Cassab. Foto: Víctor Gahbler

Conoce más de su labor:

Tradición

  • La familia de Juana cultiva el amaranto, lo cosecha, tuesta y pulveriza para hacer las obleas.

Producción

  • En un día hacen hasta mil paquetes de 10 piezas de obleas.

Proceso.

  • Las obleas se rellenan de chocolate y se les agrega amaranto en las orillas.
  • Cuenta con sello de calidad kosher.
  • Entre 15 y 18 productos tiene Caxa Amaranto.

Por Adriana V. Victoria 

edp

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