El legado de El Bulli en México

GASTROLAB

·

El 24 de febrero del 2011, recibí un correo con el siguiente mensaje: "Apreciada Sandra, ha sido usted seleccionada para la vacante que disponemos en la cocina de El Bulli, esto para la temporada 2011".


En ese momento no dimensionaba el impacto que un simple email podría tener en mi vida, pero tenía claro que en un restaurante con 3 mil solicitudes de trabajo al año y donde sólo 40 eran elegidos, era ya privilegiada por poder ser parte de la historia del cierre del mejor restaurante del mundo. 


Cuando recuerdo mi primer día, aún puedo sentir mariposas en el estómago. El camino para llegar al restaurante fue un sinfín de emociones, tantas como las montañas y las curvas para alcanzar Cala Montjoi, un recóndito lugar que puso en el mapa un simple letrero de metal, El Bulli. 


Nada es como te lo imaginas, entras al restaurante y hacen una reunión, me piden que me presente: "Di tu nombre, tu nacionalidad y de qué restaurante vienes". Con voz temblorosa me presenté delante de 40 personas. Te dividían por partidas y te ponían manos a la obra. De repente sentí una palmada en la espalda, era Ferran, diciéndome :"Bienvenida a El Bulli". Nunca olvidaré ese día. 


Hoy, después de ocho años, vuelvo a verlo, esta vez soy yo quien lo agarra del brazo buscando su recuerdo. No nos ha olvidado. Escucho su ponencia y de nuevo proceso la  experiencia, ahora, aplicándola a mi vida y a Noso. 
Gracias a Ferran aprendí un método creativo que va más allá del pensar, del análisis, de la disciplina y la vanguardia, llevando a cada comensal una experiencia única e individual, donde creamos e innovamos desde una base, con una coherencia y conocimientos que sólo puede brindarte el cocinero más relevante del Siglo XXI. 


De allí me lleve una maleta llena de experiencias, pesada, como la responsabilidad que debe mantener alguien que ha salido de los fogones del mejor restaurante del mundo, pero de la mano de mi compañero de vida, mi esposo Miguel Hidalgo. 


Volví al país que me vio nacer creando nuestro propio sueño, uno llamado Noso.


Más de Noso

  • Noso significa nuestro en gallego.
  • Con capacidad para atender hasta 60 comensales, Noso cuenta con una mesa exclusiva para un grupo de entre ocho y 10 personas.
  • El restaurante se ubica en Masaryk 311, Polanco.

[caption id="attachment_565799" align="aligncenter" width="600"] El Bulli. Foto: Bernardo Coronel[/caption]

Por Sandra Fortes-Chef de NOSO