PIENSA JOVEN

El riesgo como vía para alcanzar la plenitud y el crecimiento

No podemos esperar a que el tiempo solucione nuestros problemas de una forma espontánea, necesitamos tomar decisiones para salir del confort y trascender.

ESTILO DE VIDA

·
El límite lo establece uno mismo

Alguna vez te has preguntado: ¿por qué sigo estancado en lo mismo, por qué estoy en una situación difícil y no logro crecer? Seguramente te ha hecho falta ese “algo“ para alcanzar lo que quieres. Las personas vivimos en incertidumbre por las cosas externas del mundo y eso nos provoca estrés. La OMS afirma que más de 264 millones de personas viven con un trastorno de ansiedad, que se origina por habitar en un estado de alerta de “lo que va a pasar”.

Permítanme contarles la historia de Pedro, un emprendedor que suele ocultar sus problemas. Un día común y corriente, él escucha una noticia sobre el virus del Covid-19, el cual, puede acabar con su vida. Lo que le ocasiona un estado de pánico que saca a la luz los problemas con su familia, amigos y laborales.

Pedro se siente perdido. ¿Qué se hace en esta situación? Séneca, teórico del estoicismo, señala que “sufrimos más por causa de la
imaginación que por lo que sucede en la realidad”. La filosofía estoica nos da una respuesta a esta inquietud innata de la persona: preocúpate por lo que de ti depende y lo demás acéptalo tal como es. En el momento en que identificamos lo que no podemos controlar, nos damos cuenta de lo que merece realmente nuestra atención.

Cuando nuestros valores se encuentran en la cuerda floja: es hora de tomar riesgos en lo que depende de nosotros. “¿La existencia es buena?, apunta Jordan Peterson, psicólogo clínico y escritor canadiense. Sin duda, pero tienes que asumir un riesgo enorme para descubrirlo.” Una decisión que involucra un importante rendimiento, siempre viene acompañada de un riesgo inminente. ¿Aunque apunten a un bien mayor, vale la pena tomar esta clase de decisiones?

Esperar a que la situación en nuestro trabajo, en la forma en la que los demás nos perciben y, más importante, en la que nos definimos a nosotros mismos, cambie de una forma espontánea donde el tiempo sea el que lo solucione, es una alternativa ineficiente tanto por aceptar un estado de comodidad y también porque el futuro es algo que realmente no existe.

Si queremos trascender: debemos tomar decisiones que nos hagan salir de nuestra zona de confort, y eso, involucra un riesgo que vale la pena afrontar. Menciona Robert Kiyosaki: “La trampa más peligrosa para los humanos es el calabozo del confort”. Tal vez sea complicado tomar un peligro en el presente, pero aseguro que es menor a comparación de lo que involucra esperar a que se resuelvan nuestros problemas usando al tiempo como pretexto.

Al final Pedro eligió al riesgo para resolver sus conflictos. Si evaluamos las decisiones que tomamos, estoy seguro de que podemos notar que muchas se toman por comodidad o ignorancia, ya que no queremos ofrecer más de lo que se requiere, y por no comprometernos con la responsabilidad que conlleva, nos perdemos de una gran recompensa. Y sí, a veces las decisiones rutinarias ofrecen un crecimiento personal enorme si les otorgamos la dedicación correspondiente.

Sin duda dos factores inseparables que lidian con las decisiones son la responsabilidad y la libertad. Para que una decisión sea válida, se necesita hacer uso de la libertad y ser responsable de las consecuencias, porque sí, toda decisión tiene consecuencias. Cuando la consecuencia es grande, la decisión es importante y el riesgo inseparable.

En ese tema, y en seguimiento a nuestra historia, Pedro tomó los siguientes riesgos: a) en el ámbito social, decidió confiar en los demás aunque cualquiera pudiera ser candidato a traicionarlo. Los amigos de Pedro se volvieron mucho más estables desde entonces. b) en el ámbito laboral decidió salir de la caja. Propuso ideas que a cualquiera le hubieran parecido descabelladas pero las planeo y dialogó muy bien con los correspondientes, lo que le permitió ascender de puesto en su trabajo y; c) en el ámbito personal, el más importante, Pedro puso a su familia en primer lugar. Sin importar la carga de trabajo, decidió dedicarle más
tiempo a su familia y la relación con ella es mejor que nunca.

Finalmente estableció bien sus prioridades y equilibro todos su espacios de desarrollo En lo personal, me quedo con la idea de Albert Espinosa, ingeniero industrial, que señala que: “En un 80 por ciento eres consecuencia de tus decisiones. Quiérete por el resultado de lo que eres. Quiérete porque en eso es lo que te has convertido.” Lo que estás destinado a hacer en la vida está escondido en tu interior hasta que tomes el riesgo de buscarlo. No esperes más.

Leyenda