Guachimontones: la zona arqueológica viva de Jalisco

Este punto se encuentra aproximadamente a una hora de Guadalajara

Guachimontones: la zona arqueológica viva de Jalisco
HISTORIA VIVA. Los investigadores aún no han encontrado la mayor parte de la evidencia histórica dejada en este punto

Guachimontones se encuentra en el municipio de Teuchitlán y es una de las zonas arqueológicas más vivas del país, ya que se sigue explorando día a día encontrando nuevos descubrimientos y hallazgos.

Según Liliana Aceves, guía general turística experta de la zona, se calcula que hasta ahora lo que se ha encontrado de Guachimontones es tan sólo el tres por ciento de lo que llegó a ser en su época de auge entre los años 300 antes de Cristo y hasta 400 después de Cristo.

El nombre dice poco pero se ha convertido en una de las atracciones más importantes de la región debido a la singularidad de las pirámides, las cuales distintas a las ya conocidas en México se trata de figuras circulares y cilíndricas.

Las exploraciones y descubrimiento de Guachimontones se dio en los años setentas, es decir es una zona de muy reciente descubrimiento comparada a otras representativas de México como Monte Albán en Oaxaca, Teotihuacán en el Estado de México y Chichén Itzá en Yucatán.

El ritual del volador

Poco a poco esta zona arqueológica ha ido mostrando la gran cultura e importancia que tuvo, prueba de ello era el ritual del volador que se llevaba a cabo.

Se trataba de una práctica similar a la de los Voladores de Papantla, en donde hombres danzaban en lo alto de un alto palo y luego se dejaban caer atados al mismo para asemejar a un ave.

La singularidad del ritual era que los encargados de ejecutarlo portaban plumas y un traje que asemejaba tal cual a un pájaro y así le rendían tributo a Ehécatl, el dios del viento.

Juego de pelota

Otra práctica que esta cultura ubicada en el estado de Jalisco realizaba en Guachimontones era el juego de pelota. Al visitar la zona arqueológica se puede atestiguar uno de los campos que utilizaban para llevar a cabo dicha práctica.

Según la guía Liliana Aceves, no era una práctica menor ya que por medio de esos juegos se tomaban importantes decisiones y muchas veces duraban días sin detenerse hasta llegar a una resolución.

Las tumbas de tiro

Otra singularidad de esta cultura que se ubicó en Guachimontones es que a sus miembros muertos los enterraban en las famosas tumbas de tiro, las cuales eran cavadas a grandes profundidades y con amplitud para poder colocar importantes objetos dependiendo del cargo o actividad que tenía el o la fallecida.

Una práctica más que llama la atención es que junto al ser humano era enterrado su perro para que lo pudiera acompañar en su nuevo camino. El animal era sacrificado e incluido dentro de las singulares tumbas.

Se trata de perros tlalchichi o conocido también como perrito de Colima, una especie cercana a los Xoloescuincles.

 

Por Gibrán Zafra


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