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Di Vagando: La envidia, un sentimiento reflejado en El Rey León

ESTILO DE VIDA

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Hamlet es el hijo del fallecido rey Hamlet de Dinamarca y sobrino del Rey Claudio, quién envenena a su hermano para usurpar el trono y casarse con Gertudris, la viuda de Hamlet.  El fantasma del Rey asesinado a manos de su hermano pide a Hamlet que vengue a su asesino.

La pieza más larga de Shakespeare es llevada a la pantalla en la figura del Rey León. Simba representa al príncipe Hamlet, cuyo padre es interpretado por Mufasa.  Scar es el tío Claudio, Gertrudis es Sarabi y pudiéramos decir que Nala es Ofelia, aunque en la obra del dramaturgo Ofelia enloquece y se ahoga en el río cuando le hacen creer que Hamlet asesina a su padre, lo que en la película no ocurre.

Muchos comentarios interesantes pueden hacerse alrededor de esta magnifica producción de Walt Disney siendo probablemente el más llamativo el de la envidia entre los hermanos Hamlet (padre) y Claudio. Claudio desea ser el Rey y desea también a la mujer de su hermano. Para lograrlo, envenena a su hermano. ¿Que tan antigua es la envidia entre hermanos? Estan antigua como la Biblia.

En el relato del Génesis, del Antiguo Testamento, Caín y Abel, hermanos,  presentan a Dios, su padre, sus sacrificios. Al preferir Dios la ofrenda de Abel sobre la de Caín, éste enloquece de envidia y mata a su hermano Abel. Llámense como se llamen: Caín y Abel, Claudio y Hamlet, Scar y Mufasa el hecho es que entre los hermanos siempre ha existido la envidia que alimenta los peores actos de destrucción. Aniquilar al hermano privilegiado. Sin llegar al asesinato, afortunadamente, muchos de nosotros envidiosos de nuestro hermano lo difamamos, lo devaluamos, lo lastimamos de una u otra forma. La envidia lleva una fuerza destructiva de proporciones inimaginables. En el psicoanálisis es muy relevante la obra de Melanie Klein quién profundiza magistralmente en este tema, tan vigente, de la envidia. ¿El antídoto?: el reconocimiento de la misma. Nada de que tengo envidia de la buena o de la mala. No reconocer la envidia nos lleva a actuarla. Al reconocerla, al menos, podemos reflexionar sobre su origen, procurar alcanzar por nuestros propios medios logros que nos permitan sentirnos más orgullosos de nosotros mismos y como consecuencia lógica: menos envidiosos.

Mientras más carente y menos trabajada psicoanalíticamente  es una persona, es frecuentemente más envidiosa.

Para la Almohada:

La envidia entre hermanos es tan antigua como la humanidad. Si el padre o la madre prefieren a uno de ellos o si a alguno la fortuna le sonríe más que al otro, el menos favorecido suele albergar profundos sentimientos de envidia. El mejor antídoto consiste en reconocerlo y en trabajar para tener mas logros y ser menos envidiosos.

Por : Rocío Arocha

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