60 años de inspirarse en la estupidez

60 años de inspirarse en la estupidez
60 años de inspirarse en la estupidez
No tiene tele, “creo que por ahí tengo un teléfono, pero no sé bien. Y  un ventilador para el calor de estas fechas”, dijo el artista Pedro Friedeberg, quien nos recibió en su casa, en la colonia Roma. Comenzamos las fotos. Primero en una sala llena de cuadros, pinturas, esculturas. El hogar del artista denominado surrealista está lleno de todo lo que cualquiera hubiera podido imaginar. Dentro de la sala había un sillón rojo en forma de labios, que fue un obsequio de Salvador Dalí, su amigo de la juventud. El artista nacido en Florencia,  Italia, este 2019 cumple 60 años de carrera y 83 de vida. En su estudio, tiene un álbum lleno de recortes de periódicos en los que ha salido o se ha mencionado algo relacionado con sus obras. Por supuesto hay fragmentos de El Heraldo de México, de  los años 70, así como una invitación de lo que fue su primera exposición en 1959, en la Galería Diana, promovido por Remedios Varo. Tiene una colección de sellos, más de 300, ya que cuando cerró la  tienda que los hacía y que estaba  muy cerca de su casa, Friedeberg decidió comprarlos todos. Pedro ha sido nombrado como parte del movimiento surrealista mexicano y es llamado por muchos como el último excéntrico. "Me dijo surrealista  Alan Glass", recordó el maestro Friedeberg, Hace 20 años que tiene esta casa y en su estudio es donde crea, se inspira y produce cada una de sus obras. Próximamente tendrá un nuevo estudio en la azotea de la misma , "sólo estoy esperado que me pongan un elevador". Cuando se le menciona que lleva 60 años de carrera, se impresiona. El surrealista no pudo evitar recordar la primera exposición que hizo cuando tenía apenas 23 años. Y es que Pedro comparte experiencias con Salvador Dalí, Leonora Carrington, Pita Amor, Edward James  y una serie de creativos excéntricos que hacían de nuestro país, el México del surrealismo. Pedro es padre de dos hijos: Diana y David, "me gusta mucho la letra D", comentó, y platicó que van mucho a visitarlo y disfrutan de su compañía. Cuando se muera, Pedro quiere ser olvidado, le importa poco ser recordado. Se sigue inspirando en la geometría y en la estupidez para hacer sus obras. Adora estar en su estudio,  creando todo el tiempo y su color favorito es el azul marino, que usa en varias de sus obras. [caption id="attachment_552618" align="alignnone" width="1200"] Fotos: Víctor Gahbler[/caption] ¿Siempre quiso ser artista? No. Yo quería ser escritor pero mi mamá no me dejó porque empecé a escribir cosas autobiográficas que no le gustaban  nada. Mi madre era una persona muy rígida y muy severa y a la gente que es así no le gusta la literatura basada en la autobiografía. Pero si uno no escribe de lo que experimenta, no es buena literatura. ¿De qué se arrepiente? A mis 83 años, hay una cosa de la que me arrepiento en cada ciudad. Pero te contaré una que todavía me pesa y es que una vez que fui a París y tenía una reunión con el artista Man Ray y no pude ir porque mi perrita Yorkey, dio a luz a unos cachorritos ese día. Me arrepiento de no tener mi foto con él. ¿Cuál es la parte favorita de su casa? Ninguna. De hecho, tengo una enfermedad francesa que se llama “Horreur du domicilie”. Cuando estoy fuera de mi casa, nunca quiero regresar, como que me da flojera y aburrimiento. Náuseas. ¿Y cuando está en su casa? Pues ya ni modo, estoy en una prisión y me aguanto. En una prisión muy agradable. ¿Cómo es un día normal en la vida de Pedro Friedeberg? No hay días normales, todos los días son anormales.  A veces toca el timbre el señor de la basura, o el de la biblia. ¿Es usted religioso? Completamente ateo. ¿Qué lugar recomienda para disfrutar el arte? La Iglesia de Santa María Tonantzintla en Puebla y el Museo Frederic Marès en Barcelona. ¿En qué se inspira hoy en día? Me sigo inspirando en la geometría, en la estupidez, en la tontería, en la metafísica, en el cabalista, la patafísica que es una forma de la metafísica. ¿Es usted un surrealista? No, yo odio el surrealismo. Me parece una completa afectación a la mente. ¿Alguna vez odió hacer las manos? Las odio. Siempre me hartaron, desde el pincipio y no me gustan, pero me imagino que habrá mucha gente que vive de algo que odia, no seré el único. ¿Cómo quiere ser recordado? Quiero ser olvidado. No me importa ser recordado. Ya sé dónde van a depositar mis cenizas cuando me muera. Será en el panteón de San Michele, en Venecia, Italia. Ya tengo apartado mi lugar junto al poeta Ezra Pound y el compositor Ígor Stravinski. ¿Su faceta como padre? Soy muy buen papá, pero no sé si mis hijos lo aprecien completamente. Soy muy generoso, olvidadizo, por ejemplo. Sé que David 28 de mayo, y Diana el 8 de diciembre, pero luego se me olvida el año.  Diana viene cada 15 días, y David viene un poco menos, porque está ocupado con su trabajo. ¿Le gustan los animales? No todos. Me gustan mucho los gatos. Por ejemplo, aquí en mi casa tengo 7 y todos han nacido aquí, pero mis animales favoritos son, sin duda, el ornitorrinco, el basilisco y el unicornio ¿Qué enseñanza le han dejado 60 años de carrera? Que la gente es muy ignorante, a veces mala, y colecciona sin saber. Por María del Mar Barrientos

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