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En pro de la mujer

ESTILO DE VIDA

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En marzo de 2015, Angélica Fuentes tuvo que emigrar de México con sus hijas. El divorcio con su exesposo Jorge Vergara y la destitución de su cargo en las empresas Omnilife y Chivas lo hicieron uno de los conflictos más comentados. Amparos, demandas y diversas declaraciones por parte de ambos, fueron parte de los motivos por los que la empresaria y filántropa tuvo que dejar nuestro país. Sin embargo, Angélica nunca se rindió y continuó con sus proyectos. Después de cuatro años, Angélica visitó de nuevo México invitada por la plataforma What a Woman a impartir su plática "El poder de la resiliencia, un must para el éxito". “Estoy muy contenta de regresar, me encuentro muy motivada de poder retomar proyectos para impulsar la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer”, comentó la empresaria. La invitación a participar en el foro que celebra y empodera a la mujer fue por parte de la directora de contenidos de What a Woman, Roxana Saravia. “Me llegó una carta y acepté. Lo importante de eventos como este es ver cómo las personas que participamos en ellos podemos inspirar a través de nuestras historias a otras mujeres”, dijo. Angélica actualmente vive en Nueva York junto a sus hijas Valentina y Mariaignacia, a quienes les ha inculcado el valor de amarse y respetarse a sí mismas. “Las educo para que los buenos principios estén antes de lo material, para que desarrollen mucha confianza en ellas y tomen sus propias decisiones. Es primordial que sepan que pueden lograr absolutamente todo lo que se propongan. También es de suma importancia inculcarles el respeto, para que crezcan llenas de amor y que jamás permitan que su género decida nada por ellas. Todo inició así... A los 11 años, Angélica se dio cuenta de las injusticias a las que se enfrentan las mujeres, ya que comenzó a trabajar en una de las gasolineras de su familia haciendo diversas actividades, como poner aire a las llantas, cambiar el aceite, limpiar los cristales o cargar gasolina. Ahí descubrió que los clientes no le daban propina por ser mujer. Entendió que nadie iba a defender sus derechos, “y si yo no levantaba la mano, me iba a quedar frustrada. A partir de esa injusticia comprendí el gran desequilibrio entre hombres y mujeres”, dijo Angélica. Durante su vida, la empresaria se ha enfrentado a muchos obstáculos, pero encontró la fortaleza para salir adelante. “Tengo la fortuna de ser una mujer que ha roto muchos paradigmas y con eso he reforzado mi compromiso para que otras mujeres puedan llegar a ser lo que cada una de ellas se propone”, compartió. Entonces en 2014, decidió adentrarse en el mundo de la filantropía y crear su Fundación Angélica Fuentes, una organización enfocada al empoderamiento de la mujer y la equidad de género como una de las herramientas más eficientes para el desarrollo de un país.  
Tiene muchos efectos positivos, porque hace crecer la economía de cada nación y reduce la pobreza. He trabajado con muchas mujeres en el campo, y una vez que empoderas a una, empoderas a una familia, y después a toda una comunidad”, aseveró durante la entrevista.
  La filántropa dijo que no por el hecho de ser mujer se ha dedicado a ellas, pues considera importante hacer notar que por muchos años se les ha rezagado, y cree fundamental acercarlas a un punto medio con el género masculino, para poder alcanzar una sociedad más equitativa. Angélica, ¿qué sientes de ser una insignia del empoderamiento femenino? Mi pasión es poder esparcir un mensaje de empoderamiento, trabajar para que otras mujeres se desarrollen plenamente. Creo que mi mayor responsabilidad es seguir siendo una voz que las aliente a recordar de qué están hechas. Es muy importante que crean en sí mismas. Soy un pequeño ejemplo de lo que cada una tiene por dentro, con la diferencia que yo ya desperté. ¿Qué te inspira para poder lograrlo? Saber que con mis acciones diarias, sin importar la escala, puedo contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas e impulsar un cambio positivo que al final del día nos va a beneficiar a todos como sociedad. Quiero poner mi granito de arena para heredarles a mis hijas un mundo más justo, porque el empoderamiento de una mujer es un motor de desarrollo que tiene el potencial de generar cambios positivos. Empresaria, filántropa y mamá, ¿cómo combinas todos estos roles? Como mujer nos enfrentamos a una doble carrera, ya que tenemos nuestras responsabilidades en casa y en el trabajo. Sin embargo, a diferencia de otras personas, nunca me he sentido culpable por dejar a mis hijos y perseguir mis objetivos profesionales. La maternidad nunca ha estado en conflicto con el desarrollo profesional. No podemos permitir que nadie nos haga creer lo contrario. No por el hecho de tener ambiciones laborales vamos a ser malas madres; nos han hecho creer que nosotras sólo servimos para ser hijas, madres y esposas y no tiene nada de malo serlo, pero considero que somos una gran fuente de talento para muchas empresas. Todos estos años apoyando a la mujer, ¿qué satisfacción te han dejado? Una de las lecciones más importantes que he aprendido es que todo inicia con mi interior. Tener una actitud positiva y recibir cada día con ilusión me ha ayudado mucho. Disfruto de las cosas más sencillas porque creo que la verdadera trascendencia está en el amor que llevamos, y eso es justo lo que le imprimo a cada uno de los proyectos que inicio. He aprendido que siempre existen más razones para agradecer que para quejarme, y que la satisfacción más grande es ir sembrando semillas para mejorar la calidad de vida de otras mujeres. Poder inspirarlas y despertarles su propio poder, para que se conviertan en la mejor versión de sí mismas.   [gallery size="full" ids="477942,477943,477944,477948"]   Por MANUEL CAMACHO-ZAZUETA    

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