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Los secretos mejor guardados del Museo de Antropología en la CDMX: FOTOS

ESTILO DE VIDA

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Este fin de semana decidimos adentrarnos a uno de los recintos que ha puesto en alto a nuestro país, hablamos del Museo Nacional de Antropología, ubicado en avenida Paseo de la Reforma. 

Este recinto guarda en sus diversas salas un cúmulo de historias que han marcado un antes y un después de México. 

Pasando desde la llegada del hombre a tierras mexicanas, hasta la caída de Tenochtitlán, son algunos aspectos que engalanan al museo.

En esta ocasión El Heraldo de México visitó el recinto cultural de la mano de uno de los historiadores del museo: Ángel Gallegos, quien con entusiasmo y jubilo explicó cuales son los objetos pasan desapercibidos y que tienen una historia increíble. 

1- El cuadro de la explicación y nacimiento del Museo

A los pies de las escaleras de la entrada principal del museo, se encuentra un árbol de uno 25 metros de altura que resguarda un cuadro en donde señala quién fue el responsable de iniciar este reciento histórico. En él, narra que los inicios del museo se dieron en 1825 por Guadalupe Victoria y debido a los diferentes momentos históricos, la exposición, que ahora conocemos, tuvo su hogar permanente en 1964 en el Paseo de la Reforma. 

2- La cascada fue un accidente 

Pedro Ramirez Vazquez, el arquitecto del recinto, hizo una recreación de salir del sol y del inicio del anochecer como los mexicanos antiguos.

El fuste, principalmente, fue pensado para que la gente deambulara de una sala a otra; sin embargo, durante su construcción las hojas del bosque se quedaban atoradas en el aluminio, lo que empezó a generar más peso de lo planeado poniendo en riesgo la obra.

Para “arreglar el problema”, personal del museo empezó a barrer las hojas con agua y poco después se dieron cuenta que crearon “la cosa bonita de una fuente”, señaló Gallegos. 

“El arquitecto dijo que era maravilla y que se tenía que hacer una fuente”, enfatizó. Poco después se hicieron los arreglos pertinentes para eliminar las hojas y tener la cortina de agua que hasta el día de hoy caracteriza al museo.

3- El acróbata

Una de las piezas más significativas es el llamado "acróbata", nombrado así debido a la posición en la que se encuentra; sin embargo, dentro de un discurso emocional, esta artesanía muestra una verdadera evolución del hombre.

Y es una de las principales tareas de los hombres fue la caza y la cosecha del maíz, aquí sabemos que se empiezan a asentar, comienzan a profesar religiones y ya hay una estructura social.

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4- Huehuetéotl, Dios viejo del fuego

Huehuetéotl fue encontrado en la zona arqueológica de Cuicuilco, en lo que ahora conocemos como la zona del Pedregal de San Ángel.

El pueblo de Cuicuilco rendía culto a Huehuetéotl, Dios viejo del fuego, debido a que su zona geográfica era una cordillera de volcanes. Y lo irónico es que el dios que veneraban fue el mismo que los mató cuando el volcán Xitle hizo explosión.

"Este pueblo hizo de su fervor y de su terror a este dios", señaló el ex investigador.

El personaje como tal está sedente y sobre el hay un bracero, este último es simbólicamente un lugar en donde se depositan los materiales para hacer el fuego, el cual simulaba un pequeño volcán.

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5- El águila devorando una serpiente

"Una pieza que muestra la fundación de la Ciudad de México es poco valorada por los visitantes", lamenta.

Por un lado revela una pirámide y en la parte de arriba hay dos personajes, en medio hay un disco solar.

El primero de los personaje se trata del mismísimo Dios Huitzilopochtli, quien es ubicado por su gran tocado de plumas de colibrí. De su boca emana el atlachinolli, dos elementos físicamente opuestos.

El otro personaje se trata del gobernante de los Aztecas: Moctezuma. Es reconocido por el grifo que tiene en la parte superior y una especie de corona que lo caracteriza del resto.

Y por la parte trasera se encuentra el actual escudo nacional: un águila devorando una serpiente.

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Por Alby García
alby.garcia@heraldodemexico.com.mx

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