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Eduardo Gallo Espinosa, torero español

ESTILO DE VIDA

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Eduardo Gallo Espinosa, nació en Salamanca. Dentro de una familia que nada tenía que ver en el mundo de los toros. Recuerda que la casa de sus padres estaba a un lado de una escuela taurina y siempre le llamó la atención acudir a ella. ¿Cuándo empiezas a torear? En mi vida había visto una corrida de toros, tal vez en algún momento por televisión, pero nunca vi a mi padre en los toros, ni que acudiera a una corrida. La escuela taurina estaba a dos calles de casa y veía pasar a muchos chicos. Una mañana desperté y dije que había soñado que era torero. Me inscribieron pero como un hobbie. Antes de haber estado en esta escuela ya había acudido a clases de fútbol, rugby y otras actividades. De esas escuelas no recuerdo cómo fue mi primer día, pero si recuerdo perfectamente el primero de la escuela taurina. ¿Cómo fue tu primer día? Era un edificio muy antigüo de la diputación de Salamanca, era de dos plantas y había unos 30 chicos toreando. Eran dos profesores, uno se encargaba de los más pequeños y estuvo conmigo toda la tarde, toreando con el capote. Desde ahí sentí que había un respeto hacia el profesor que no habia visto en ninguna otra actividad, ni siquiera en el colegio al que acudia a estudiar la primaria. ¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que te vestiste de luces? En España no puedes torear hasta que tienes 16 años. A los 15 me di cuenta que era la actividad a la que me quería dedicar y lo tomé muy en serio. Cuando lo tomas de esa manera y te sacrificas ves los resultados, a los 15 años toreé en público pero era de corto, nada serio. A los 16 fue cuando me vestí de luces. ¿A qué toreros admiras? A Julio Robles y a muchos de los toreros de la época de los 80. Creo que fue una época muy bonita, la de hoy también lo es, pero en los 80 hubo toreros que revolucionaron como Julio Robles, Pepe Manzanares, Paco Ojeda y Antoñete. México, significa mucho para varios toreros. ¿Qué significa para ti? En mi cabeza México está muy posicionado. En 2014, estuve viviendo año y medio aquí. La Plaza México es un lugar donde a muchos toreros nos hace especial ilusión. Logicamente triunfar en Madrid te cambia la vida. Torear y triunfar en La México haces historia en el toreo en este país, no sólo por sus ganaderías, sino por sus toreos y su afición que tiene un peso muy importante. ¿Qué es lo que más te gusta de México? La diversidad de culturas, hace días estuve en Tijuana y parecía estar en otro país. Que dentro de un país tan grande, haya una gran diversidad, su acento, su forma de hablar, es muy diferente si acudes a Tlaxcala o Acapulco. Su gastronomía, desde que vine a México me enganchó, es uno de los sitios donde me he sentido querido y tengo buenos amigos. ¿Qué anécdota recuerdas? Se me viene a la mente una en Madrid, en 2012. Yo sabía que el toro me iba a coger y cuando tomé la muleta mi apoderado me dijo, ‘mata al toro’, y antes de empezar la faena tome la espada directamente y la única solución para salvar la tarde era que el toro me cornara y efectivamente lo hizo. Es buena temporada en México para los toreros, pero existe mucho antitaurino, ¿cuál es tu opinión al respecto? La mayoría de los manifestantes son de profesión, es gente que le están pagando para ello. Si tuviera que convencer a un antitaurino, creo que el toreo es mucho más y no consiste en solo la muerte del animal. Si consistiera en ello, pondríamos gradas en los rastros. El toreo consiste en crear un arte antes que el toro muera. Pero así también uno puede morir en el ruedo, como ha ocurrido, el toro es el único animal que tiene la oportunidad de morir matando o de vivir. ¿Qué características tiene que tener un torero, no sólo físicas, sino mentalmente? Muchas veces dicen hay que tener valor e inteligencia. Una de las cosas más importantes para ser torero es ser una persona intuitiva, constante y disciplinado, al final el toro es un animal y nunca te vas a encontrar a dos toros iguales, siempre tienes que estar en constante aprendizaje. Frase “Desde que vine a México me enganchó, es uno de los sitios donde me he sentido querido y tengo buenos amigos”. Eduardo Gallo Espinosa / Torero   Por Manuel Camacho-Zazueta

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