Violencia detonó la migración

Pobreza e inseguridad llevan a centroamericanos a dejar sus lugares de origen, dicen analistas

Tropas de Estados Unidos aseguran la frontera entre México y Texas
Tropas de Estados Unidos aseguran la frontera entre México y Texas FOTO: /AFP

Las caravanas de centroamericanos desesperados por cruzar México y llegar a Estados Unidos, con la idea de pedir asilo, se convirtieron de repente en un drama de moda por la conveniencia política.

Pero las literales peregrinaciones en busca de asilo en Estados Unidos no son un tema nuevo. Miles de centroamericanos -guatemaltecos, salvadoreños y hondureños- han hecho la peligrosa jornada por años, con la esperanza de unirse a familiares y, en el caso de algunos, de reclamar la situación de protección temporal (TPS) que por más de 15 años ha cobijado a hondureños y salvadoreños.

Por perspectiva, el mes pasado, más de 50 mil personas solicitaron asilo en un puerto de entrada de Estados Unidos o fueron detenidas a lo largo de la frontera de Estados Unidos y México. Esto significa que mientras la Casa Blanca planea enviar miles de tropas a la frontera, la caravana constituye sólo el 10% de este total mensual, escribió Stephanie Leutert, directora de la Iniciativa de Seguridad en México de la Universidad de Texas (Austin), en el blog Lawfare.

De hecho, la caravana que en abril pasado desató el furor del gobierno estadounidense era prácticamente un evento anual.

Si se consideran los abusos, incluso violación y asesinato, que esos migrantes experimentan con frecuencia en su rumbo al norte, así como las pesadas cuotas que cobran los traficantes, unirse a una caravana que ofrece un mínimo de protección en números, sin costo financiero para los participantes, es una obviedad, señaló Óscar Chacón, director ejecutivo de Alianza Américas, un grupo pro-migrantes, al boletín diario Latin America Advisor, del Interamerican Dialogue.

El diagnóstico es compartido por otros analistas citados por el boletín.

La caravana refleja los desafíos generalizados y continuos en el Triángulo del Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala), comentó Ray Walsey, exdiplomático y analista de EU.

Los migrantes van al norte conducidos al extremo por la pobreza persistente, el crimen, la impunidad y la corrupción, y con poco que perder. La caravana refleja la desesperación humana, las esperanzas equivocadas y el posible trabajo de los organizadores conocedores de los medios. ¿Por qué ir solo o con coyotes, cuando puedes marchar junto con la atención de los medios 24/7?, agregó.

Para Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Interamerican Dialogue, el subdesarrollo y la violencia han influido en una oleada de emigración que hoy podría ser la tercera o cuarta mayor crisis migratoria del mundo.

Otros agregaron detalles. Si bien la pobreza, el cambio climático y la falta de oportunidades económicas son algunas de las razones principales para que las personas abandonen sus países en busca de un futuro mejor, el crimen y la corrupción también ocupan un lugar destacado, advirtió Seth Robbins, del grupo InsightCrime.

Son cuestiones que tienen un impacto en la migración. De acuerdo con datos de la Oficina del Censo analizados por el Pew Research Center, 115 mil nuevos inmigrantes llegaron desde el Triángulo Norte en 2014; tres años antes, la cifra fue 60 mil.

La emisora gubernamental estadounidense Voz de America señaló que entre las posibles explicaciones para el reciente aumento de inmigración desde el Triángulo del Norte están las altas tasas de homicidios, actividad de pandillas y otros hechos de violencia en la región, de acuerdo con encuestas a inmigrantes.

Grupos civiles y vigilantes fronterizos armados han escuchado un llamado a las armas en las advertencias del presidente Donald Trump sobre las amenazas a la seguridad estadounidense planteadas por las caravanas que se desplazan por México.

De acuerdo con The Washington Post, decenas de miembros de grupos armados presuntamente patrióticos están empacando refrigeradores y carpas, engrasando rifles y afinando aviones no tripulados, para formar sus propias caravanas y arrastrar a las tropas estadounidenses hasta la frontera.

De acuerdo con el diario, los integrantes de los grupos afirman que sólo asistirán a las tropas y agentes de migración brindándoles información.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

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