Sellan garita de San Ysidro

Policías federales tomaron medidas ante un posible intento de un cruce masivo a Estados Unidos, en Tijuana, Baja California

Ayer, efectivos
colocaron una serie vallas de metálicas en los carriles de acceso normal de este punto. Foto: Notimex
Ayer, efectivos colocaron una serie vallas de metálicas en los carriles de acceso normal de este punto. Foto: Notimex

TIJUANA. El arribo de migrantes ha generado malestar entre usuarios de redes sociales, por algunas actitudes de los viajeros. En un video, una hondureña que viaja con la caravana migrante se quejó de los alimentos que recibían es comida para cerdos, mientras mostraba un plato con frijoles refritos y unas tortillas.

Yo sé que no es fuerza que le den de comer a uno, verdad, y la verdad la comida que están dando aquí es fatal. Sólo miren lo que están dando, puros frijoles molidos, como si le estuvieran dando de comer a los chanchos, dijo la mujer ante una cámara.

En Tijuana, Baja California, donde ya hubo un roce el miércoles pasado, la tensión en esta está en el limbo. Tras el arribo de casi tres mil centroamericanos de la caravana migrante, a los tijuanenses no les dio gusto su llegada, situación que generó preocupación en los recién llegados, que temen represalias.

En calles de la zona centro, algunos habitantes consideran que los hondureños y salvadoreños son sinónimo de la delincuencia, sobre todo, piensan que cuentan con una actitud agresiva que empeoraría los niveles de crimen local.

Delia López, una vendedora de burritos y avena, no quiere generalizar, sabe que hay gente buena entre esos miles de migrantes, pero apunta que no todos deben permanecer aquí, que hay más ciudades fronterizas en el norte mexicano.

No me opongo. Yo pienso mucho en las criaturas que traen. Ellos no se imaginan este viacrucis que están pasando, pero ¿por qué Tijuana? ¿Por qué no van a Mexicali, a Nogales? Ahí también pueden pasar, critica.

Ese ambiente de tensión también repercute entre los centroamericanos, pues admiten que tienen miedo a salir a las calles para buscar un empleo, en lo que se arregla su situación migratoria, porque podrían lincharlos o negarles las oportunidades.

Erwin Emanuel, de 22 años de edad, llegó a Tijuana solo y en los últimos cuatro días se instala a unos metros de la calle donde se instaló el albergue temporal, para pedir monedas a los automovilistas, mientras ondea las banderas de México y Honduras.

Me han dicho que se me voy para allá, a otras calles, nos van a linchar. Yo soy humilde, me gusta trabajar, pero tampoco quiero meterme en problemas; al contrario, ayudarle a la gente en lo que pueda, indicó.

Algunos de estos extranjeros trabajan con las mismas prácticas, sobre todo, en las ciudades que recorrieron, sin embargo en Tijuana la situación no sucede igual.

LA COMIDA ES INSUFICIENTE

Las pocas porciones de comida que se sirven en el albergue emergente en la unidad deportiva Benito Juárez, no son suficientes para los migrantes, que optan por juntar unas monedas y comprar comida en calles aledañas al albergue.

Los alimentos proporcionadas por el gobierno municipal son suficientes. El menú se compone por un plato desechable con lentejas, sopa o frijoles, dos tortillas y un vaso de agua o café.

Parece comida de reo. Hoy vinieron unas asociaciones cristianas y nos repartieron galletas y pollo para resistir la situación. Yo sé que es caridad, pero es muy poco, dijo Marco Pineda.

Las comidas que los migrantes compran afuera son pizzas, pollo asado o sopas instantáneas, las cuales preparan con el agua hirviendo que la autoridad otorga para el café.

No nos han tratado muy bien. La comida es muy difícil. Para bañarse hay que hacer mucha fila. Dan comida aquí adentro, pero sólo dos veces al día. Sólo alcanza para los niños y las mujeres. A mí me gusta que los niños coman, dijo por su lado Alan Antoni Toledo.

Este joven, de 22 años de edad, viaja acompañado de su hermano y dejó en Honduras a su esposa con un embarazo de seis meses.

Él quiere cruzar para que su hijo tenga una mejor vida en Estados Unidos. Espera que los coordinadores de la caravana les diga qué siguen y que los camiones provenientes de Mexicali lleguen hasta esta frontera.

Alan aseguró que, si no logran cruzar, él quiere quedarse en Tijuana a vivir, para en algún momento contratar a un coyote que logre cruzarlo a Estados Unidos. Lo que más extraña es la comida de Honduras, su casa y un lugar donde bañarse.

En un recorrido, se observó que hubo algunos platos con comida servida en los botes de basura y en algunas partes del albergue. Quienes están cerca de éstos decían que lo tiraba la gente que pasaba.

Usan cualquier cosa como bote de basura. Yo sí me comí lo que me sirvieron acá, exclamó un extranjero que no quiso dar su nombre.

Catherine quien viaja sola. Tiene 24 años de edad. Dijo que ella viene en son de paz y que busca cruzar a Estados Unidos para enviar dinero a sus familiares en Tegucigalpa.

Afirma que es difícil la distribución de comida en el albergue, pero está agradecida, sabe que hay también algunas personas que no vienen como ella, buscando mejorar su vida, sino todo lo contrario, haciendo desmanes por su paso.

Para mí que no se desquiten con la mayoría que si trae buenos propósitos y buenos proyectos para su vida, comentó.

LLAMAN CONTRA LA XENOFOBIA

Hasta ayer, el alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, no había acudido al albergue instalado en la zona centro, para verificar su operación.

Quienes sí asistieron la mañana de este sábado fueron el embajador de Honduras en México, Alden Rivera, y la cónsul de México en San Diego, Marcela Celorio, quien hizo un llamado a la organización entre el gobierno y la sociedad civil para controlar esta crisis humanitaria y evitar las reacciones xenofóbicas.

Después de algunas muestras de racismo por parte de algunas personas en las redes sociales hacia la caravana migrante, el embajador mencionó que estas actitudes se tienen que evitar.

Obviamente la xenofobia es algo que tiene que ser combatido en cualquier parte del mundo. Insisto, no es una actitud generalizada por parte del pueblo de Baja California, dijo el diplomático.

Sin duda es un tema muy complejo, que plantea muchos retos. Por una parte, en el gobierno nos comportamos con pleno respeto de los derechos humanos de las personas, no sólo de los migrantes sino también de los ciudadanos. Si todos nos comportamos con el mayor grado de respeto y civilidad podemos salir adelante. Es importante ordenar esfuerzos, tanto de gobierno como de sociedad, apuntó la cónsul.

ABREN OFICINA PARA UN AÑO

Ayer, cientos de migrantes acudieron a la garita de El Chaparral para dar los primeros pasos de lo que será su trámite para ingresar a los Estados Unidos.

A las afueras de este centro, cientos de extranjeros llegaron a pedir un número para que sean atendidos por las autoridades del Instituto Nacional de Migración.

En estos últimos cinco días, al menos mil cinco personas acudieron por una ficha para ser atendidos, indicó Christian Ramos, un voluntario y migrante peruano que lleva el control de este registro y quién también busca pasar al otro lado.

Los voluntarios solicitan el nombre completo de los migrantes, el país de procedencia y una identificación para darse de alta, posteriormente se le otorga un papelito con su número de ficha.

El embajador hondureño anunció que hasta el momento han regresado mil 800 de sus connacionales a su país y que el próximo miércoles se instalara un consulado móvil en Tijuana, por los próximos 14 meses.

En esta oficina estará él y cinco personas de su equipo que brindarán la atención necesaria mientras los hondureños estén en esta ciudad fronteriza, ya que se espera que lleguen cinco mil hasta esta frontera.

Al ser cuestionarle el apoyo que el gobierno hondureño ha dado a sus connacionales, Alden Rivera dijo que ellos han acompañado a los integrantes de la Caravana durante toda la travesía desde el 19 de octubre, e instalarán la oficina aquí porque Tijuana ya es un destino hondureño.

 

Por José Ríos y Yolanda Morales Enviado y corresponsal

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