Cruz roja marca a migrantes para ser atendidos en frontera con EU

Con apenas un año y medio de edad, Karean Ramos, tiene su antebrazo marcado con el número 235 en color rojo

FOTOS: Hérika Martínez Pardo
FOTOS: Hérika Martínez Pardo

Con el cansancio de semanas, incluso meses de travesía, lograr el asilo político de Estados Unidos se ha convertido en la única esperanza para decenas de familias migrantes que viven desde hace siete días en el Puente Internacional Paso del Norte que une a Ciudad Juárez, Chihuahua y El Paso, Texas.

Frente a los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, que vigilan las 24 horas del día la entrada a su país para controlar las peticiones de asilo político o refugio humanitario, migrantes cubanos, guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, peruanos y mexicanos esperan poder vivir el llamado sueño americano. Todos ellos aguardan mientras protegen el número de turno con el que han marcado sus manos.

FOTO: Hérika Martínez Prado

Pese al sol, la lluvia, el granizo y sensaciones térmicas de hasta casi cero grados centígrados, Gersol Daniel y Yessy Osira cumplieron ayer ocho noches de espera en el área peatonal del cruce internacional, arropados por las cobijas y chamarras que les han donado los fronterizos.

Animo, todo va a estar bien, échenle ganas… animo, vienen cosas buenas, alientan algunos usuarios mientras cruzan la frontera a las familias de migrantes que huyen de la violencia, la pobreza o el régimen político de sus países.

Pero no todos los apoyan, una de estas madrugadas, cuando Gerson dormía con su esposa, un hombre alcoholizado comenzó a patearlo en las costillas, solo por ser migrante y querer ingresar a Estados Unidos.

Los agentes estadounidenses solo lo interrogaron y después lo dejaron ingresar a su país, narró el hondureño de 30 años de edad.

En Honduras no se puede ni salir a las calles, no te sientes seguro, entonces decidí venirme a buscar un mejor futuro hacia acá, y pues me gustaría entrar a los Estados Unidos… en mi país hay mucha corrupción, violencia, desempleo hay mala educación, aseguró Yessy Osira.

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Casi todos los días ingresan grupos de aproximadamente 20 personas a Estados Unidos, para comenzar el tramite de asilo político, pero de acuerdo con el director de la Casa del Migrante de Ciudad Juárez, Francisco Javier Calvillo, todavía no se sabe qué ha pasado con quienes ya han logrado ingresar, por lo que la diócesis de El Paso buscará una respuesta por parte de las autoridades migratorias.

Todos los migrantes cuentan con un número marcado en su mano, con el cual comenzó a organizarlos una familia de Estados Unidos y con el cual son ahora marcados por personal de la Cruz Roja, para tener un mayor orden en la frontera y en su ingreso al vecino país.

Con apenas un año y medio de edad, Karean Ramos, tiene su antebrazo marcado con el número 235 en color rojo.

La migrante hondureña viaja con su papá, Nemias Adonay Ramos, de 33 años, desde hace semanas, en busca de mayor seguridad y un trabajo en Estados Unidos, aseguró el padre soltero recién llegado a Ciudad Juárez, al mostrar sus manos marcadas.

Decenas de cubanos han llegado también a la frontera en busca de libertad… voy a ser libre, aseguró Carlos Luis González González, un cantante de 29 años de edad, originario de Cien Fuegos, Cuba.

Él, su novia y un amigo, salieron de su país desde el 5 de abril. Desde entonces han cruzado 12 países, pero lo más difícil ha sido la selva de Tapón del Darién, entre Panamá y Colombia.

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Ahí nos metemos de siete, a 10 a 15 días, sin agua, sin comida y es muy triste, es muy difícil… se pasa caminando, no hay de otra, no hay ninguna otra forma, recordó el músico quien llegó a Ciudad Juárez porque hace unos días otros cubanos les avisaron que esta era una frontera por donde era fácil ingresar.

Carlos Luis y sus paisanos, al igual que el resto de los migrantes que viven en el puente internacional, han sido apoyados por los fronterizos con ropa, comisa, cobijas y todo lo necesario para sobrevivir en su espera.

Sinceramente no lo esperábamos, dijo el hombre sentado entre las cobijas con las que logró mitigar la sensación térmica de hasta casi cero grados centígrados que se vivió la noche del 31 de octubre y madrugada del primero de noviembre en la parte alta del puente.

Cuba es un país muy muy caluroso, y acá la temperatura cambia de las 10 de la noche a las 6 de la mañana, cambia muy fuerte y hace mucho frío. En Cuba la temperatura mínima es 25 grados, pero todo vale la pena, claro que vale la pena, aseguró.

Y aunque desde hace dos meses no ha podido comunicarse con su familia, sabe que otros amigos ya vienen en camino a la frontera.

En cada frontera siempre habrá un cubano, porque el cubano siempre va a buscar la forma de llegar a su sueño americano, y esto es una forma nueva de hacer la travesía, tenemos que atravesar Latinoamérica completa.

Y es que mientras que en Cuba ganaba 500 pesos, equivalentes a 20 dólares mensuales, en Estados Unidos el salario mínimo por hora es de 7.25 dólares.

Con 20 dólares te puedes comprar un aseo y si acaso una –playera-… es muy difícil, no alcanzas a salir, no alcanza para nada, lamentó.

Por Hérika Martínez Prado

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