Obesidad de Luis Manuel, relacionada con la deficiente alimentación de su madre

Una alimentación deficiente es la causa por la que Luis Manuel pesa 28 kilos con un año de edad, y no un síndrome, como se pensó

Fotos Martha de la Torre El Heraldo De Mexico
Fotos Martha de la Torre El Heraldo De Mexico

Médicos del Instituto de Investigación de la Inflamación en Guadalajara trabajan a contrarreloj para salvar la vida de Luis Manuel, el bebé de Tecomán, Colima, considerado el más obeso del mundo, quien está a unos días de cumplir un año de edad y pesa 28 kilos.

Luisito pesó al nacer tres kilos 580 gramos, un peso normal. Pero ya tenía hígado graso, corazón graso y pulmón graso, por lo que comenzó a subir alrededor de tres kilos cada mes y resultó con obesidad mórbida, hipertensión, hipotiroidismo y fatiga adrenal.

La nutrióloga clínica Silvia Orozco Aviña, directora en México del programa nutricional la Dieta de la Zona, dijo a El Heraldo de México que al bebé le practicaron varios estudios en laboratorios de Múnich, Alemania; la Universidad de Guelph, de Canadá, y el Instituto de Investigación de la Inflamación, que dieron como resultado el diagnóstico de inflamación celular, una alteración que produce un crecimiento desordenado.

La causa es la deficiencia de ácidos grasos omega 3, que evitan la inflamación humana, debido a que su mamá, Isabel Pantoja Martínez, no tuvo una adecuada nutrición en el embarazo. Explicó que esa mala alimentación la tuvo casi toda su vida, pero no causó obesidad a su primer hijo, Mario, de tres años, porque con él agotó los últimos nutrientes antiinflamatorios.

La situación de Luisito se complicó cuando lo alimentaron con leche materna carente de nutrientes: propició que aumentara de peso. El bebé presenta deficiencia de la hormona tiroidea, lo que además de la inflamación celular, le causó un bajo desarrollo neurológico equivalente a seis meses de edad. Aun así, esperan contar con tiempo para devolverle la salud. El último mes no subió tres kilos. No bajó, pero no subió. Es el primer mes de su vida que no sube tres kilos, dijo Orozco.

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Isabel se siente positiva porque su hijo ya no subió y ha visto mejorar un poco su salud. Pero el menor tiene las defensas bajas, situación que preocupa a sus padres, porque su casa tiene carencias. La casa no tiene puertas, no tiene ventanas, solamente tiene puros barandales y pues por ahí se mete todo, expresó.

Al cumplir su primer año, el próximo 15 de diciembre, Luis comenzará a recibir, de forma gradual, un tratamiento hormonal para ayudarlo en su desarrollo neurológico. La pregunta más fuerte sería si realmente vamos a alcanzar a tener tiempo, porque el momento de la intervención no era ahorita, era cuando estaba embarazada su mamá, dijo Orozco.

La atención que Luis Manuel recibe en el Instituto de la Inflmación es adicional a la del IMSS, que lo atiende desde julio, cuando pesaba 19 kilos, dijo en un comunicado del 5 de noviembre. El día 24, indicó que en el caso participan pediatras, nutriólogos, endocrinólogos, neurólogos y cardiólogos, pero no cuenta con un diagnóstico, pues esperan diversos estudios.

Orozco alertó que el caso de Luis puede ser el primero de muchos, pues es la tercera generación expuesta a toxinas ambientales, que han modificado la expresión genética para ser propensos a la grasa, sin que eso signifique un cambio en el ADN.

El efecto transgeneracional es el que me está asustando. Si Luisito puede salir adelante, tenemos que reescribir la historia de la medicina en la obesidad, indicó.

Por Martha de la Torre Curiel 

*Ve el gráfico aquí:

https://heraldodemexico.com.mx/edicion-impresa/06-de-diciembre-del-2017/

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