Narra historias de bicicleta

Un mexiquense recorre sobre ruedas ciudades de México, Estados Unidos y Canadá para contar la vida de migrantes

LOGRO. Ya en
Canadá, Lalo espera
convivir con migrantes asiáticos e indios.
LOGRO. Ya en Canadá, Lalo espera convivir con migrantes asiáticos e indios.

Hace casi un mes, el joven mexiquense Eduardo Magaña, arrancó la rodada más larga de su vida, en la que recorrerá 36 ciudades de México, Estados Unidos y Canadá, para narrar la vida cotidiana de migrantes mexicanos y centroamericanos que se encuentre a su paso.

Con su proyecto Historias de Bicicleta, el vecino de Tlalnepantla tiene como meta realizar un viaje de 16 mil kilómetros por los tres países, para difundir a través de redes sociales su cultura y romper con las fronteras físicas e ideológicas que afectan su relación.

Sin acompañantes, sólo con su bicicleta y una mochila, el joven arrancó el viaje en Tlalnepantla el pasado 23 de junio; ya recorrió ciudades de Querétaro, Guanajuato; Guadalajara, Jalisco; Nayarit y Sonora, donde se encuentra actualmente.

En Mazatlán, se rompió la parrilla trasera de su bicicleta, que ya reparó. Por el momento, el joven mexiquense permanece en Novojoa, donde se entrena físicamente para soportar las altas temperaturas, al cruzar el desierto de Sonora.

Eduardo retomará su viaje en bici, el próximo 9 de agosto, hasta llegar a Winnipeg, Manitoba en Canadá, último punto de su travesía, donde estimar llegar en enero o febrero del 2020.

Al momento lleva recorridos más de mil 600 kilómetros que documenta en sus redes sociales; además, planea plasmar las historias de migrantes en un libro, que incluye fotografías, otra de sus pasiones.

En entrevista, explicó que se trata de un proyecto de naturaleza deportiva, que busca llevar un mensaje de igualdad, respeto e intercambio, para fortalecer lazos.

Los migrantes enfrentan carencias que debemos evidenciar; prácticamente viajan con una muda de ropa y algunas provisiones, pero en condiciones de indigentes.

La experiencia que más lo ha impactado fue en Querétaro, donde encontró un grupo de 35 nicaragüenses, entre ellos, niños enfermos, quienes fueron atendidos en el DIF.

Una de las familias, estaba tramitando la repatriación, ya no creía posible alcanzar el sueño americano, luego de los constantes abusos de policías.

Los mexicanos buscamos que los estadounidenses y canadienses nos vean como iguales, pero cuando vienen personas de centroamérica, tenemos un trato deplorable con ellos. Hay cosas que están pasando, que no debemos, ni podemos ignorar.

POR LETICIA RÍOS

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